Con la llegada del bebé, deje que su esposo también ayude en los cuidados

Guía sobre cómo distribuir las tareas para evitar agobio en los padres.

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Por: Abcdelbebe.com
diciembre 05 de 2011 , 10:48 a.m.

“Cuando Martín tenía un mes de nacido, pensé que yo no iba a poder con el trabajo, la casa y mi esposo al mismo tiempo, pero lo logré”, dice Pámela Rueda Cardona, mamá de Martín, un bebé de dos meses y medio. Su secreto: establecer acuerdos con su pareja, una rutina diaria y, claro está, tener una gran dosis de amor y paciencia para organizar su vida.
“Cuando llegó Juan Jacobo a nuestras vidas, todo lo hicimos por instinto”, recuerda Jorge Vargas, cuyo hijo ahora tiene un año. Para este economista, lo más difícil de asumir en los primeros días es la falta de conocimiento sobre cómo actuar . “En ocasiones no entendíamos por qué lloraba el bebé a pesar de que ya le habíamos dado comida y lo habíamos cambiado”, comenta.
Otro aspecto difícil para él y su esposa, Marcela Galán, sin duda era el cansancio que venía con las constantes trasnochadas. “El bebé se levantaba a las doce de la noche a comer y luego a las cuatro, así que quedábamos con el sueño cortado. Por eso, al otro día los dos estábamos irritables y agotados”, explica.
Como sabían de antemano que la paternidad tenía grandes retos, desde el principio fijaron una rutina. Durante la licencia de maternidad, usualmente se levantaban a las siete y treinta de la mañana, desayunaban y esperaban a que Juan Jacobo
se despertara para bañarlo entre los dos. “A veces mi suegra hacía la tarea y aprovechábamos para dormir un poco más”, añade.
Afortunadamente para los dos, Jorge trabajaba desde la casa en su empresa, lo cual le permitía acompañar a su esposa, que a veces se encontraba indispuesta o deprimida, durante el puerperio. “Yo trabajaba seis horas al día repartidas durante toda la jornada, a veces un poco en la noche, unas cuantas horas en la mañana o unos minuticos mientras Marcela y mi hijo dormían”, comenta Jorge.
Una vez finalizada la licencia, contrataron una niñera, pues Marcela debía retornar a su trabajo y en vez de llegar a la casa entre seis y siete de la noche, ahora llega a las cinco y media. ”Ella es muy organizada en su trabajo, aunque a veces tiene reuniones después de la cinco; entonces soy yo quien recibe al niño”, agrega Jorge.
En las noches, desde el comienzo, los dos acordaron encargarse del bebé: le dan de comer, le hacen un masaje para acostarlo, le ponen la pijama, le dan su tetero, y a eso de las ocho y media Juan Jacobo está dormido. Después de haber superado la prueba de los primeros meses, Jorge reconoce que no es fácil, pero enfatiza en que es muy importante brindarle comprensión a la mamá y no solo al pequeño. “Generalmente a ella le duele todo; entonces hay
que consentirla mucho y no dedicarse exclusivamente al bebé”, dice.
 
Consejos de expertos
Conocer de antemano las necesidades físicas, emocionales y sociales de un recién nacido y fijar compromisos desde la gestación facilita acoplarse al cambio y evitar conflictos. “Los padres deben contemplar la alimentación con leche materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida; la valoración del pediatra la primera semana, una consulta mensual durante el primer año y la aplicación de todas las vacunas”, explica Germán Soto, pediatra, puericultor y docente de Unisánitas.
Para el especialista, también es clave planear con antelación el día del nacimiento, un momento que requiere toda la atención y tiempo de los progenitores. “El día del parto es muy exigente para los dos padres, pues el personal de salud verificará que el pequeño aprenda a comer del pecho, una tarea en la que la mamá es de gran ayuda; que haga sus deposiciones, que el color de la piel sea el adecuado, que su madre tenga una buena salud mental y emocional para cuidarlo y que se adapte a su medio externo”, explica.
Una vez en casa, el doctor Soto recomienda sacar tiempo diariamente para estimular al bebé a través de caricias y palabras; bañarlo, aplicarle una crema hidratante, masajearlo, proporcionarle baños de sol de 10 a 20 minutos y cambiarle los pañales en el momento apropiado.
En esta primera etapa del desarrollo, es fundamental que los dos miembros de la pareja participen activamente en la crianza y se repartan las tareas diarias, así como contribuir con su desarrollo afectivo, pues los bebés perciben la intencionalidad y la emocionalidad de los adultos. “Ellos sienten cuando sus padres hacen las cosas de afán o por obligación”, agrega el doctor Soto.
En ocasiones, será necesario delegar el cuidado de los pequeños a un tercero, pues la gran mayoría de
la gente  trabaja en un empleo de tiempo completo.  
La experta en crianza y familia Ángela Narváez aconseja tomarse el tiempo para seleccionar a la persona idónea. “Debe ser hábil, cuidadosa, con capacidad de formación o, por lo menos, que tenga experiencia en brindar afecto y cariño. Un familiar es una buena opción, siempre y cuando respete los acuerdos con los padres”, afirma.
Cuando se trata de organizar el tiempo y establecer pautas de crianza, los dos integrantes de la pareja deben estar del mismo lado. “La familia es más estable en la medida en que sus miembros son capaces de armonizar sus funciones con las circunstancias. Cada uno tiene un papel, y los dos deben confiar en la capacidad del otro para desempeñarlo con éxito”, comenta María Eugenia Ríos, sicoterapeuta especialista en logoterapia (búsqueda del sentido de vida) y análisis existencial.
Según Germán Soto, el papel de la madre es convertirse en una figura de apego significativa para el bebé a través de los cinco sentidos, el contacto piel a piel y la lactancia con amor. A esta última tarea, exclusiva de ella y la única que no puede delegar, no se le debe quitar tiempo, pues es la oportunidad para recrear, tranquilizar y estimular al pequeño.
El papá, en cambio, puede arrullarlo, alzarlo, cambiarle el pañal, ayudarle a su pareja a bañarlo, asistir a los controles médicos y tomar el mando en otras labores diarias de cuidado y aseo para que el niño lo identifique desde el principio como una persona indispensable en su vida. Importante, además, que sea un proveedor de emociones.
Adicionalmente, es útil que cada uno utilice las habilidades propias de su género para entablar un diálogo conciliador. Para María Eugenia, la mujer es intuitiva, organiza, propone y crea los ambientes, mientras el hombre es práctico, concreto y ejecuta. Sin embargo, el reto de ella es ser más clara en lo que espera, sin suponer ni juzgar, y el del hombre, ser más participativo, estar más atento y no esperar siempre a que le indiquen qué hacer.
La manera como el hombre asume la paternidad ha cambiado en los últimos años; en la actualidad, la responsabilidad es compartida. “Por fortuna, el modelo de paternidad establecido antiguamente, en el que el padre solo se dedicaba a ser un proveedor en términos de dinero, ha cambiado. Ahora ellos también son fuente de cariño, amor, sensibilidad (…) en la crianza. El tiempo tanto de la mamá como del papá vale”, afirma el pediatra Germán Soto.  
Por eso, el doctor Soto siempre les recomienda a las madres en su consulta no acaparar todas las labores con respecto al bebé, sino darse un tiempo para descansar y ponerle a su pareja tareas diarias.  “Cuando un varón se siente útil en el cuidado de un niño, lo sigue repitiendo. Pero si llega a la casa y ya todo está hecho, difícilmente tendrá iniciativa”, señala. Las mujeres no deben asumir la actitud de que todo lo  pueden.
Definitivamente para comenzar la vida en familia con el pie derecho, la sicoterapeuta María Eugenia Ríos recalca la importancia de dialogar previamente a la llegada del bebé. “Cualquier cambio puede suponer una crisis. Sin embargo, si se habla abiertamente sobre las expectativas de cada uno, se tienen claros los valores familiares y el para qué tener un hijo, el cómo hacerlo aparece en el camino”, comenta.

* Especial para ABC del Bebé