Esos primeros sustos con tu bebé
¿Qué tan graves son?

Estos son los 6 temores que más agobian a los padres primerizos. Te contamos cómo afrontarlos.

Primeros sustos

Te contamos algunos miedos que puedes enfrentar y las claves para no mantener la situación bajo control.

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Por: ABCdelbebe.com
octubre 13 de 2017 , 06:10 p.m.

Ser padres primerizos no es fácil. Los bebés no traen un manual de instrucciones bajo el brazo y la experticia en este tema es algo que, definitivamente, la dan los años, la experiencia y los hijos. Si no, pregúntale a las abuelas. Ellas son todas unas profesionales en cuidados, secretos y ‘tips’ de crianza.

Así que si tu primer hijo viene en camino o acaba de nacer, debes saber que es completamente normal que te invadan las dudas y las inseguridades propias de esta nueva etapa de tu vida y del nuevo rol que estás por asumir: un ser humano dependerá por muchos años de ti.

Pero, ¿cuáles son esas situaciones que más preocupan a los padres primerizos? Te contamos algunos miedos que puedes enfrentar y las claves para no mantener la situación bajo control.

1. Muerte súbita
Bebé dormido
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Uno de los temores más grandes que enfrentan los padres primerizos es la llamada ‘muerte de cuna’ una amenaza que los inquieta tanto que pueden llegar al grado de no dormir durante toda la noche para estar pendientes de si su bebé respira correctamente mientras duerme.

Por eso, para mitigar esta angustia, expertos como María Luisa Latorre, doctora en Salud Pública de la Universidad Nacional de Colombia y miembro de la Sociedad Internacional para la Prevención de la Muerte Súbita Infantil, te recomiendan buscar una cuna segura, acostar a tu bebé siempre boca arriba, sin almohadas, exceso de cobijas o acolchados y retirar peluches y cualquier otro elemento que pueda obstaculizar su respiración.

2. La alimentación
Lactancia
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Muchas madres tienen miedo de no producir leche suficiente para amamantar a su pequeño o temen no lograr satisfacer sus necesidades nutricionales. De hecho, hay muchos mitos y creencias populares que rodean a la lactancia y que infunden temores en las madres. En realidad, debes saber que todas las mujeres producen leche de buena calidad y en cantidad suficiente y que a mayor succión de tu bebé, mayor será tu producción de leche.

Ahora bien, preguntas como ¿cuándo alimentarlo?, ¿debo dejar que duerma?, ¿lo despierto cada cierto tiempo? son dudas muy comunes de los padres primerizos. Al respecto, Dianna Ramírez Prada, nutricionista dietista del Hospital Infantil Los Ángeles, en Pasto, explica que, aunque algunos pediatras recomiendan que la lactancia sea a libre demanda durante el primer mes de vida, es muy importante asegurar que tu bebé reciba alimento cada 2 o 3 horas, durante veinte minutos aproximadamente.

Con el paso de los meses, si logras establecer una rutina de alimentación, es posible que tu bebé no haga tantas tomas en la noche.

3. La fiebre
Bebé con fiebre
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Besas o tocas la frente de tu pequeño, y de pronto la sientes más caliente de lo normal. Entonces, te imaginas lo peor y corres al servicio de urgencias más cercano. ¿La escena te resulta familiar?

A una gran mayoría de los padres la fiebre les produce pánico, en especial, cuando sus bebés son muy pequeños y la ven como un indicador de que algo demasiado grave está ocurriendo. Sin embargo, se trata de un buen síntoma porque indica que el cuerpo se está manifestando como respuesta a un factor extraño que ataca al organismo, y permite que se generen ciertos procesos para activar las defensas del niño. Ahora bien, de acuerdo con el pediatra Álvaro Jácome, lo único que en realidad te puede asegurar si hay o no presencia de fiebre es la verificación de la temperatura corporal de tu bebé a través de un termómetro digital o de mercurio.

El resultado debe superar los 37,5 °C, en cuyo caso podrás hacer un manejo en casa refrescando a tu bebé al liberarlo de ropa o bañándolo con agua tibia, nunca fría. Por su parte, si notas cambios en el estado general del niño, la fiebre no cede y persiste pasados los tres días, debes acudir al médico.

4. Las caídas

No puedes tener los ojos puestos encima de tu pequeño todo el tiempo y tarde o temprano llegará el día en que tu bebé sufra su primera caída y tú te lleves el susto de tu vida. En estos casos, la primera recomendación es mantener la calma y evaluar la situación: trata de identificar en qué parte se golpeó, a qué altura cayó, si hay evidencias de traumatismos como chichones, inflamaciones, raspones o cortadas y cuál es el estado general del bebé una vez ha parado el llanto. Este análisis te permitirá determinar si es necesario acudir a urgencias o no.

Sobre este aspecto, el pediatra Álvaro Jácome recomienda consultar siempre al médico cuando el bebé lactante sufre un golpe en la cabeza ya que su cráneo tiene una composición más flexible en las unidades óseas y hay un mayor riesgo de que se presenten fracturas.

5. El llanto inconsolable
Bebé llorando
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¿Te ha ocurrido que tu bebé empieza a llorar y no logras consolarlo a pesar de que lo has probado todo; revisar su pañal, darle de comer, abrigarlo o desvestirlo un poco, hacerle juegos, intentar dormirlo…?

Llorar, en los primeros meses de vida, es la manera esencial en la que tu bebé se comunica contigo. Es perfectamente normal que llore si tiene hambre, sed, cansancio, frío, calor o si no se siente a gusto por alguna razón. No obstante, cuando un niño llora demasiado, puede ser una señal de algo que no está bien y que necesita tratamiento.

Por eso debes estar alerta a esos periodos de llanto y las circunstancias que lo rodean, por ejemplo, si se agudiza en horas de la tarde, dura dos o tres horas y viene acompañado de distensión abdominal, flexión de piernas, tensión en los puños y enrojecimiento del rostro, tu bebé puede estar padeciendo cólicos causados por acumulación de gases.

6. Los pequeños atoramientos
Bebé atoramiento
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¿Sabías que los recién nacidos se atoran o se "ahogan" ocasionalmente con la leche o la saliva? Esto ocurre porque aún no saben coordinar la deglución lo que permite que una pequeña cantidad de saliva o leche llegue hasta la laringe. En estos casos, es importante dejar que el niño tosa para que supere por sí mismo el atragantamiento.

Si no lo logra, los expertos recomiendan ponerlo boca abajo, apoyando su cuerpo sobre tu antebrazo o sobre tus muslos de forma transversal, procurando sostenerle la cabeza con tu mano y sujetando su mandíbula. A continuación, deberás darle unos golpecitos suaves sobre los omoplatos.