Todo lo que debes saber sobre tu recién nacido

Expertos te guían sobre aspectos indispensables a la hora de recibir a tu pequeño.

Todo lo que debes saber sobre tu recién nacido
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Por: Astrid López
octubre 13 de 2016 , 04:59 p.m.

Cómo bañarlo, la alimentación o el sueño son aspectos que generan incertidumbre y algo de angustia porque un recién nacido es el ser más indefenso que existe. Por ello hay que reconocer los aspectos más importantes de su cuidado y salud, para que padres y cuidadores identifiquen si todo va bien o si hay algún síntoma de alerta para consultar de inmediato.

Contacto piel con piel

Inmediatamente nazca tu hijo, el contacto piel a piel es primordial para continuar con la conexión que se ha establecido desde el vientre. Esto consiste en colocar al bebé directamente sobre el abdomen y el pecho de la madre después de nacer o en la primera media hora de vida del pequeño, claro está si no existe ninguna complicación médica u obstétrica que lo impida. 

Es una de las técnicas más hermosas utilizadas tan pronto nace el bebé  y que facilita la alimentación, activa procesos y evita complicaciones. Además, produce en la madre una emoción indescriptible que ningún otro momento podrá remplazar.

Vacunas protectoras

Sin lugar a dudas, el esquema de vacunación de tu niño, que se inicia desde su primer día y continúa los primeros 5 años de vida con refuerzos posteriores, nunca puede pasarse por alto. En Colombia se cuenta con el Plan Ampliado de Inmunización (PAI), que incluye la primera dosis de hepatitis B. Esta la recibe el pequeño en la clínica tras nacer y antes de ir a casa, y no solo lo protege a él, sino que aplicada en las primeras 12 horas sirve de tratamiento en caso de hepatitis en la madre. La segunda vacuna que se aplica es la Bacilo Calmette Guerin (BCG), conocida como la vacuna contra la tuberculosis y que protege a los bebés contra enfermedades pulmonares como la mencionada. A los dos meses el pequeño recibirá la siguiente dosis.

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Lactancia materna, alimento de vida

Es primordial que la madre amamante a su pequeño desde la primera hora de vida y, por lo menos, los primeros seis meses, buscando que se extienda aún más, pues los componentes de la leche humana facilitan el crecimiento y el desarrollo psicomotor, físico y emocional, así como lo protege de múltiples enfermedades.

Es un alimento rico en minerales, vitaminas, azúcares y proteínas; además, a través de este la madre le transmite a su hijo defensas y micronutrientes únicos, sin contar con que es un alimento gratuito y listo siempre para el consumo que promueve el apego del niño a la madre.

Iniciar la práctica amorosa y saludable de la lactancia no siempre fácil, por ello ten en cuenta tomar una adecuada posición para lactar. Siempre de frente a ti, "barriga con barriga", vigilando que tu niño succione y no se atore con la leche.

Es importante que reconozcas las señales precoces de hambre del bebé: aumento de la actividad o alerta, movimientos rápidos de los ojos, acción de búsqueda, si se lleva la mano a la boca, si chupetea, si se queja, hace chasquidos o si llora. Estos son un signo tardío de hambre.

Ahora bien, no olvides que el bebé debe alimentarse a libre demanda, no por horarios estrictos.

Orina y 'popis' dicen mucho

La primera deposición de tu recién nacido se llama meconio y es importante que verifiques que tu pequeño haga su primera en la clínica antes de llevarlo a casa. Las deposiciones en los pequeños son más frecuentes que en un niño de mayor edad o un adulto, por lo que es normal que tengas que cambiarlo de 3 a 5 veces y más al día. Así también, es normal que el popó se presente en la mayoría de veces después de que lo alimentes, lo cual no significa que el alimento se deseche por completo, solo que sus procesos se dan así. No es para alarmarse.

Durante el primer par de días de vida, tu bebé defecará una sustancia pegajosa, negra o verde oscuro, que viene desde los intestinos y se recogió durante la gestación. El meconio está formado por bilis, mucosidad, células de la pared intestinal, secreciones y líquido amniótico, y aunque su apariencia no es agradable es señal de que los intestinos del bebé están funcionando con normalidad.

Atentos a los -signos de alarma

Cuando tu recién nacido presente vómito por boca y nariz; diarrea con sangre o moco; fiebre (medida con termómetro de 38 grados centígrados), así sea un solo episodio; si ves que duerme más de lo normal y que no se despierta al estimularlo o al ofrecerle comida; si convulsiona; tienen labios morados; está muy amarillo, o si presenta dificultad respiratoria (se le hunden las costillas, respira muy rápido y se le ve agitado), de inmediato ve al centro de atención médica para que determinen el origen de cualquiera de estos síntomas.

No administres remedios caseros dado que a su corta edad estos le pueden producir efectos no deseados a tu hijo.

Además, el calostro o la 'primera leche' de la madre actúa como un laxante, lo cual le ayudará a tu bebé a expulsar el meconio. Una vez que tu leche ya no tenga calostro, después de unos tres días, las heces de tu bebé cambiarán y su color pasará de verde-café a un amarillo intenso, o mostaza.

El popó amarillo puede tener un olor suave y sus heces serán blandas aunque tendrán textura, a veces de apariencia granulosa y otras, grumosa; lo más relevante es que nunca contenga abundante moco y/o pintas de sangre. 

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El ombligo, cuidado y conexión

El cordón umbilical es el conducto que mantuvo en contacto la placenta de la madre y el feto durante su vida dentro del útero. A través de él tu bebé recibió oxígeno y alimentación. Cuando el niño nace, ese conducto es cortado pues ya no dependerá de él para vivir, sino que pondrá en funcionamiento sus pulmones para recibir el oxígeno y su tracto digestivo para alimentarse.

Mientras que el niño tenga el cordón, los padres deben limpiarlo solo con agua y no aplicar ninguna otra sustancia: ni jabones, ni cremas, ni alcohol; el agua es suficiente. A medida que pasan los días, el cordón adquiere un aspecto seco y café, hasta que entre los 5 y los 15 días se caerá solo y sin que realices ninguna acción para desprenderlo. Cuando este se cae, la limpieza del área debe ser la misma, es decir solo con agua.

Sueño que alimenta

El sueño del recién nacido es uno de los temas más complejos de manejar por los padres primerizos, pues les parece que sus bebés duermen mucho. Esto los asusta o les genera conflicto con la alimentación, pues se preguntan cómo podrán alimentarlo con la frecuencia requerida si está durmiendo.

Los expertos sostienen que los neonatos duermen mucho en sus primeros días de vida y que en general se despiertan solo para comer o cuando algo les molesta: sentir hambre, frio, calor o incomodidad por el pañal sucio o mojado.

Además, algunos hablan de que el sueño del recién nacido los 'alimenta', una afirmación acertada ya que el proceso biológico y natural del sueño es tan importante como la lactancia y en los primeros meses de vida contribuye a los procesos de maduración del sistema nervioso central, principalmente del cerebro. Esto permite la producción de la hormona del crecimiento y estimula el desarrollo físico y mental del bebé.

Se sabe también que los recién nacidos no identifican el día de la noche, por lo que es clave que los padres lo entiendan y procuren que el pequeño, poco a poco, se ajuste a esos espacios estableciendo o ciclos de luz y oscuridad.

¿Piel amarilla? -Un color de alerta

La ictericia o coloración amarilla en la piel de los recién nacidos es causa frecuente de consulta en los servicios de urgencias. Ese tono amarillo se da por acumulación de bilirrubinas en la piel, y si se presenta el aliado es la luz del sol, pues la exposición directa permite que el exceso de bilirrubinas sea expulsado del cuerpo. Si se presenta, acude con el pediatra, quien te indicará qué hacer y cómo darle 'baños de sol' a tú bebé, por lo menos dos veces diarias durante los primeros días de vida.

Las sesiones, como te dirá el doctor, se deben hacer con el pequeño completamente desnudo: no pienses dejarle camisetillas, gorros o medias para que no se queme pues lo que necesita es exponerse a la luz, no al calor; por lo tanto, no importa si el día está nublado o si se vive en clima frio; es suficiente con el hecho de que se exponga a la luz del día.

Cariño, conocimiento y prevención

Puede parecer obvio, pero múltiples estudios científicos sustentan que el contacto y las relaciones afectivas de tipo padres-hijos, incluso desde el vientre, son de vital importancia para el desarrollo neurológico del bebé. Por esto, los padres le deben hablar con voz suave y apacible mientras lo alimentan, convirtiendo ese momento en una oportunidad para mostrarle todo el amor que sienten por él. Además, deben procurar establecer contacto visual, esto es mirándolo a la cara.

Por otro lado, los recién nacidos requieren de controles médico adecuados y  es por ello que, sin falta, deben asistir al control de los 3 días después del nacimiento con el fin de garantizar un adecuado cuidado y crecimiento del pequeño.

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Posteriormente vendrán otras visitas periódicas al pediatra, que se irán espaciando con el tiempo, pero durante el primer año son vitales mes a mes pues en los controles se verifica su adecuado desarrollo y salud.

Un tema que preocupa mucho a los padres es el síndrome de muerte súbita, un mal que afecta a los pequeños desde que nacen hasta sus tres meses de vida en promedio, y en cuyos casos se desconoce una causa concreta.

Para prevenirlo existen ciertas recomendaciones, como acostar al bebé siempre boca arriba, no utilizar almohadones ni edredones en su cuna, usar un colchón que no sea demasiado blando y dejar libre de muñecos y peluches el área de la cuna. También se debe evitar contaminar con el humo del cigarrillo el ambiente o la casa donde se convive con el pequeño.

Así mismo, evita las visitas a tu bebé en el primer mes, por lo menos, pues aunque el deseo de conocerlo es muy loable, se corre el riesgo de que entre en contacto con virus y bacterias como los que transmiten gripas o infecciones respiratorias.

Información con la asesoría profesional de Martha Beltrán, médico pediatra y jefe de urgencias de la Clínica La Colina (Bogotá), y Diana Vanessa Suárez, pediatra de la Universidad Libre de Cali, perteneciente al Hospital Los Ángeles de Pasto.