Calcio y hierro: nutrientes básicos para los niños

En la buena alimentación de todo niño tiene que tener nutrientes que le ayuden a desarrollar procesos y fortalecer su cuerpo.

Calcio y hierro: nutrientes básicos para los niños
Foto:

 -

Por: Abcdelbebe.com
marzo 14 de 2017 , 05:09 p.m.

En la buena alimentación de todo niño, mucho más en sus primeros años y en la etapa del crecimiento, se hace indispensable incluir nutrientes que le ayuden a desarrollar procesos y fortalecer su cuerpo, como por ejemplo: el hierro y el calcio, minerales de gran poder. 

El hierro, para empezar, interviene en la producción de la sangre y se encuentra en la hemoglobina y mioglobina que transportan el oxígeno de los pulmones a los tejidos; de allí que este mineral intervenga en procesos fundamentales como la oxigenación, ayudando a disminuir el agotamiento; también está en la coagulación de la sangre, la adquisición de defensas y la formación de tejidos. 

Cuando los niveles de hierro son muy bajos y no alcanzan a suplir las necesidades que durante el crecimiento tienen los niños, se puede presentar la anemia, causando, entre otros desordenes, dificultades en el aprendizaje y del comportamiento. 

Por su parte, el calcio es el mineral más abundante en el cuerpo humano. En los dientes y los huesos esta la mayor cantidad de él, y en los tejidos, las neuronas, la sangre y otros líquidos del cuerpo está el resto del calcio que el organismo necesita. 

Hierro para grandes pensadores 

Cuando los bebés nacen cuentan con el hierro suficiente que han tomado de su madre; por eso, ella debe alimentarse adecuadamente durante la gestación. Pero 6 meses después, al comenzar la alimentación complementaria, deben recibirlo a través de los alimentos o de los suplementos alimentarios, en caso de ser necesario, pero solo bajo prescripción médica. 

Ahora bien, cuando los pequeños no pueden ser amamantados por razones extremas, los pediatras siguieren que es importante que lo reciban de otras fuentes, entre ellas, fórmulas infantiles fortificadas con hierro. 

Igualmente, durante el crecimiento, las reservas de hierro son muy importantes para favorecer el desarrollo óptimo, por lo que se debe mantener altos niveles del mineral, que evite que se produzca un bajo desarrollo mental. 

“Los niños pueden superar la deficiencia de hierro, pero no los problemas de desarrollo resultantes de dicha deficiencia”, dice el pediatra estadounidense William MacLean, profesor de la Universidad Estatal de Ohio. 

Por razones como estas es que en los dos primeros años de vida hay que prevenir un déficit prolongado del mineral, pues de lo contrario, la disminución en el desarrollo mental y del lenguaje pueden ser irreversibles. Además, su capacidad de aprender se afectará, será mucho más vulnerable ante las infecciones y no tendrá ánimo de realizar ninguna actividad física. 

Bloqueando la anemia 

Ya hemos hablado de las graves consecuencias de que un niño tenga bajas reservas de hierro en su organismo, pero uno de los males mayores que visibilizan esa anomalía es, sin duda, la anemia, que ataca cuando se disminuye, pierde o destruye la producción de glóbulos rojos a consecuencia de enfermedades congénitas, hemorragias o, precisamente, por una alimentación baja en hierro, en la cual no existe hemogoblina en la sangre, proceso en el que el hierro es protagonista. 

Entre los diferentes tipos de anemia la más común es la ferropénica, que se contrarresta con un aporte balanceado de nutrientes, proteínas, vitaminas y por supuesto, hierro. Cuando se presenta la anemia trae consigo la fatiga prematura ante cualquier esfuerzo, por mínimo que sea, y provoca adinamia, es decir, hace que los reflejos sean muy lentos, además, causa pérdida del apetito y somnolencia. 

Acá está el hierro 

Con la iniciación de la alimentación complementaria, a partir de los 6 meses de edad, las madres deben ir incorporando los alimentos que en ese momento necesita el bebé para completar su desarrollo. 

En el caso del hierro, las fuentes son muchas. Por ejemplo, de origen animal, está en el hígado, la pajarilla, pollo y las carnes rojas. En los vegetales, está en las lentejas, espinacas, remolacha y aguacate, entre otros, al igual que en ciertos cereales. 

El calcio y los niños, inseparables 

Los niños de 2 años están en una etapa de desarrollo físico en la que es importante el consumo de vitaminas, proteínas, carbohidratos, entre otros, y el calcio es uno de esos elementos imprescindibles para el crecimiento, pues juega un papel fundamental en el fortalecimiento de los huesos y la formación y mantenimiento de los dientes. 

Por ello, los expertos recomiendan que los niños de esta edad deben ingerir, por lo menos, 500 a 700 miligramos de calcio al día, consumiendo alimentos que lo contengan como la leche y sus derivados, fuente natural del mineral, por lo que es primordial que, por lo menos, los niños tomen un vaso de leche o de yogur de 12 onzas al día. 

El cuerpo humano está constantemente eliminando y reemplazando pequeñas cantidades de calcio en los huesos. Si el organismo elimina más calcio del que reemplaza, los huesos comienzan a debilitarse y corren mayor riesgo de rotura. 

La necesidad de calcio es más alta durante la niñez y la adolescencia porque los huesos están en fase de crecimiento y es necesario contar con calcio adicional para que se fortalezcan. La mayor parte del calcio que se necesita para lograr huesos fuertes tiene que obtenerse antes de los 17 años. Así, al tomar la cantidad de calcio que se recomienda ayudamos al crecimiento y mantenimiento de todo el sistema óseo. 

Pero el calcio tiene otras funciones muy importantes diferentes a estar presente en los huesos y los dientes, donde se concentra el 99 por ciento del mineral que existe en el cuerpo. Así que el calcio también mantiene el ritmo cardíaco, ayuda a conservar el funcionamiento del sistema nervioso, regula la presión arterial, y ayuda a controlar el peso, pues su consumo mantiene el cuerpo con menos grasa corporal. 

Como ya habíamos dicho, la leche y sus derivados son la fuente primordial de calcio, pero su consumo puede variar dependiendo de la marca del yogurt, el tamaño o la cantidad que el niño ingiera diariamente. 

Es bueno que los padres sugieran a sus pediatras de confianza la posibilidad de hacer una prueba de calcio en sus hijos, porque si el niño tiene niveles altos del mineral en la sangre, tendrá que restringir la ingesta masiva de los alimentos que lo contienen, pues puede ocasionar una condición médica desfavorable.

Además existe un grupo especial de niños con intolerancia a la lactosa, que obviamente no pueden obtener el calcio de la leche y sus derivados, por lo que deben buscarlo en otro tipo de alimentos como las verduras y en el zumo de naranja, por ejemplo. 

En otros casos extremos, y bajo prescripción médica, es posible que les recomienden suplementos para niños enriquecidos con calcio, para que no presenten insuficiencia del mineral, pero esto solo se debe hacer como parte de una dieta indicada y supervisada por el especialista. 

Hay que tener en cuenta que el consumo de alimentos ricos es calcio es mucho más importante en las niñas, pues en la edad adulta ellas son más propensas, en alto porcentaje, de sufrir de osteoporosis, una enfermedad que disminuye la masa ósea y debilita los huesos haciéndolos quebradizos. 

Además, durante la gestación, el bebé toma todo el calcio que necesita para su desarrollo de la madre, por lo que la hace vulnerable a las fracturas y a debilitarse por carecer del calcio. De acá que es muy importante en la infancia se mantengan niveles adecuados del mineral para que sean la base de una vida adulta saludable. 

Alimentos ricos en calcio 

Empecemos por la leche, alimento natural y base de calcio, del cual se obtienen el yogur descremado, el queso amarillo, ricota, y el yogurt con frutas, entre otros. Además, también se recomienda la leche de soya con calcio. 

Por otra parte, está presente en los frutos secos; el huevo; las legumbres, como el garbanzo, las lentejas y las judías blancas. 

Igualmente en las verduras de hoja verde como las espinacas y los berros y en el brócoli, el repollo, y la col rizada, entre otros. También se recomiendan el tofu, el pescado azul, y los mariscos, pero estos dos últimos alimentos se deben administrar con mucho cuidado en los niños y después del año de edad para evitar alergias o rechazo a ellos.