En el proceso de dentición, los padres deben vigilar muy de cerca la salud bucal de los pequeños

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Por: Abcdelbebe.com
enero 16 de 2012 , 10:42 a.m.

Es indispensable estar pendiente de los elementos que los niños se introducen a la boca en este periodo para evitar infecciones y males como la diarrea.

Los dientes comienzan a formarse desde que el bebé se encuentra en formación dentro del útero de la madre. Déle prioridad a la dentadura de su hijo desde esa etapa y extienda los cuidados al momento en que sale su primer diente de leche, entre los 6 meses y los 2 años; una fase en la cual en un periodo de máximo tres años aparecen los dientes centrales, los laterales, los caninos y los molares hasta completar un total de 20.

“Si la mamá se alimenta bien y mantiene una perfecta higiene bucal durante el embarazo, entonces el  bebé tendrá una mayor posibilidad de tener una dentadura sana. Luego, a partir de los 6 meses de nacido debe llevarlo al odontopediatra para que la eduque en dieta, higiene oral, procesos de erupción y todo el manejo preventivo de enfermedades de origen bucal”, explica Francisco Hernández, Presidente de la Academia Colombiana de Odontología Pediátrica ACOP.


Si no salen a los 6 meses, no se alarme porque el proceso puede variar de paciente a paciente, aunque no se salte la visita al odontopediatra. Una vez haya confirmado la aparición de los primeros ejemplares, tenga en cuenta que su pequeño puede experimentar trauma o inflamación en las encías.


Para contrarrestar estos síntomas, lo más importante es la higiene bucal. 


Además, mantenga una rutina de limpieza con su propia dentadura, puesto que algunas bacterias que producen las enfermedades dentales y las caries se trasladan de la madre al niño. “Esto puede suceder cuando le habla cerca, le da besos en la boca o prueba la comida con una cuchara y luego la pasa a la boca de él”, añade Hernández.


También existe un alto factor de riesgo si la madre ha tenido caries recientemente o no se alimenta adecuadamente. Por eso, evite el consumo de azúcares y harinas tipo ponqué; las golosinas y la comida chatarra, para que las bacterias no se propaguen en su boca y en la de su primogénito. 


Recomendaciones específicas
De acuerdo con Francisco Hernández, la higiene debe empezar desde el nacimiento. Cuando está muy pequeño, es decir antes de los 6 meses, puede asear la zona de la boca con gasa estéril o un paño hervido.


Ya en la etapa de la dentición, la rutina de aseo debe ser con crema dental sin flúor, hasta que llegue a los 3 o 4 años, pues a esa edad aprende a escupir y antes puede tragarse el contenido de la pasta dental. Recuerde limpiar las cinco caras del diente después de cada comida o por lo menos en la noche; y utilizar un cepillo con cerdas de nylon.


Si los dientes del menor están muy pegados, emplee seda dental para limpiar esas zonas. “El objetivo es desordenar la placa bacteriana adherida; esta es una película pegajosa que produce ácidos que destruyen la estructura del esmalte dental”, comenta Hernández.


Para evitar inconvenientes en la infancia o en la edad adulta, es clave hacer del cepillado un momento agradable. Su tarea como madre es acostumbrarlo a lucir una dentadura pulcra y libre de infecciones, de la misma manera en que se esfuerza por bañarse todos los días.
Para eso, use la creatividad. Están permitidos desde los juegos hasta los cantos, los sabores agradables, los espejos y los cepillos de apariencia agradable con el ánimo de atraer a los niños hacia la limpieza. Nunca permita que se vayan a dormir sin haber hecho la rutina de higiene.


Así mismo, ayúdelo a disminuir hábitos como chuparse el dedo o succionar un chupo; respirar por la boca o irse a la cama con el tetero. Si estos comportamientos son repetitivos, consulte con el odontopediatra. 

                         

Atención a los síntomas
Es clave que no lo pierda de vista debido a que puede introducir en su boca objetos sucios o contaminados que terminen en diarrea o infección. En su lugar, proporciónele elementos limpios que ellos puedan morder en materiales como el caucho. Estos se pueden meter a la nevera para que el frío les brinde bienestar.


“Hay almacenes y jugueterías donde se venden utensilios especiales para bebés mordedores. Cuando estos se presionan sobre los dientes, el niño siente un gran descanso”, recomienda María Claudia Ramírez, odontopediatra de la Clínica de odontología, Coodontologos.


Déle trozos de verduras congeladas o frutas que no se vayan a deshacer o romper para evitar un atoramiento, aunque si el dolor persiste manéjelo con analgésico. “A veces puede presentarse fiebre, lo cual es normal”, puntualiza Ramírez.


Como último consejo: consiéntalo porque en esta etapa necesitan de todo su amor, cariño y comprensión para sortear la molestia y el dolor. “En ocasiones se vuelven llorosos por la incomodidad que sienten”, concluye Ramírez.