¡Hora de probar nuevos sabores!

La preocupación y el temor de muchos padres en esta etapa gira en torno a saber con certeza qué alimentos pueden empezar a introducir en la dieta.

¡Hora de probar nuevos sabores!
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Por: Abcdelbebe.com
marzo 14 de 2017 , 04:54 p.m.

Hasta antes de los seis meses, alimentar a tu recién nacido puede ser relativamente fácil: el menú consta exclusivamente de leche materna. Ni un ingrediente más.
Pero a partir de esa edad, los requerimientos nutricionales de tu hijo cambian y es necesario empezar a introducir en su dieta una variedad de alimentos sólidos, semisólidos y líquidos, ricos en proteínas y nutrientes, que se encargarán de complementar, más no sustituir, la lactancia materna, hasta los dos años.
Es el momento en el que tu pequeño no solo comienza a probar nuevos sabores, a conocer texturas y a masticar, sino que empieza a familiarizarse con muchos de los alimentos que comerá el resto de su vida, lo que hace de esta una oportunidad ideal para crear hábitos de alimentación saludables.
Sin embargo, la preocupación y el temor de muchos padres en esta etapa gira en torno a saber con certeza qué alimentos pueden empezar a introducir en la dieta de sus bebés, cuáles les proporcionan mayores beneficios, cómo prepararlos, en qué cantidades dárselos y en qué momento ofrecerlos.
“Generalmente, se aconseja iniciar con compotas de frutas, purés o papillas de vegetales y papillas de cereales infantiles. No obstante, en esta etapa también es crucial introducir carnes molidas o en puré, con el fin de favorecer la cobertura de nutrientes como el hierro y el zinc”, explica la nutricionista Claudia Angarita.
Dichas compotas deben ser preparadas de manera natural, utilizando frutas no ácidas (banano, mango, durazno, pera, manzana, papaya y melón, entre otras) como lo recomienda Paola Valencia Bedoya, nutricionista del Instituto Roosevelt quien agrega que, para el caso de las verduras, lo ideal es darles un vegetal verde y uno amarillo a diario (zanahoria, ahuyama, acelga, espinaca y habichuela, entre otros) los cuales son fuente de  vitamina A, C y ácido fólico.
Nuevos sabores
Hacia los siete meses, que es cuando el intestino de tu bebé ha adquirido mayor madurez y sus papilas gustativas están más desarrolladas,  puedes ofrecerle compotas de varias frutas mezcladas, purés de diferentes verduras, coladas o purés de verduras con carne y papillas de distintos cereales mezclados.
Por su parte, el pescado de agua dulce y el huevo pueden empezar a formar parte de la dieta de tu hijo hacia los 12 meses (si no existen antecedentes de alergia en la familia), mientras que leguminosas como el fríjol, la arveja, la lenteja o el garbanzo, que le aportan proteínas, energía y hierro, son ideales a esta edad, licuados o en puré.
Entre  los 9 y los 11 meses,  puedes ofrecerle alimentos de mayor consistencia.  Por ejemplo, los tubérculos como la papa, la yuca, la arracacha y plátano; debes prepararlos en forma de puré o papilla, pero ya puedes empezar a darle a tu hijo vegetales cocidos y  carnes desmenuzadas. De hecho, a esta edad, tu niño ya tiene movimientos de pinza (dedos pulgares e índice) y puede “agarrar” trozos de alimentos con sus dedos como pedazos de fruta, pan o galletas. “Esto promueve el desarrollo de la dentición, la masticación y la coordinación entre los movimientos de la mano y la boca (coordinación oral motora). El bebé aprende masticar y a pasar  alimentos más sólidos sin atorarse”, explica Angarita.
En esta etapa, debes establecer horarios con dos o tres comidas principales y dos refrigerios como yogurt galletas pan frutas o compota.
Finalmente, hacia el primer año, si bien el niño ya “come de todo” la consistencia de los alimentos (triturado, molido, en puré o en trozos pequeños) seguirá dependiendo de su nivel de desarrollo. Para este momento, las especialistas sugieren integrar al niño a la mesa familiar con horarios de comida de los adultos, es decir, tres comidas principales y de uno a dos refrigerios.
Para evitar el estreñimiento
Ofrecer una dieta balanceada es una de las claves que te ayudarán a prevenir que tu hijo sufra de estreñimiento, una molestia gastrointestinal que se identifica en los niños con deposiciones duras, secas y dolorosas, de dos o menos veces por semana, dolor abdominal y miedo al entrar al baño. Si bien esta condición puede aparecer en los primeros meses de vida por la ausencia de lactancia materna y el uso temprano de leches de tarro, también se presenta a partir de los seis meses con el inicio de la alimentación complementaria, ya que el bajo consumo de agua, frutas y verduras, y la ingesta de azúcares y de alimentos pobres en fibra, como la papa, el plátano o el arroz, a cambio de otros que sí son ricos en fibra como: lentejas, fríjol, zanahoria, papaya, mango, ahuyama, entre otras.
Ante el tema, que aparece como uno de los diez motivos de consulta pediátrica en Colombia, los nutricionistas aconsejan dar 5 gramos de fibra por día a los menores de dos años, una cantidad que se logra dando varias porciones diarias de puré de verduras y compotas naturales de frutas como el mango, la papaya y la ciruela; así como cereales de trigo, cebada y avena o los ‘multigrano’ que se encuentran en el mercado.

La paciencia es parte de la receta
Recuerda que los bebés comen muy despacio, así que debes darle el tiempo y la atención necesaria a tu hijo para ayudarlo y animarlo hasta que pueda hacerlo solo.
Cuando veas que hay rechazo hacia cierto alimento intenta combinarlo con otros  sabores y texturas en lugar de insistir y obligarlo a consumirlo de esa manera.
Evita los productos de paquete, los alimentos procesados, las gaseosas, los jugos artificiales, el té y el café, así como alimentos con altos contenidos de sal y azúcar o muy condimentados.
Cuando un niño no quiere más comida es porque se ha saciado. Evita forzarlo a comer más o castigarlo.
La leche entera de vaca puedes empezarla a introducir después del primer año.