PA' MACHOS/ Ni para pestañear le quite el ojo

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Por: Abcdelbebe.com
julio 13 de 2011 , 11:52 a.m.

Señor, tenga presente que la seguridad de su retoño no solo es afiliarlo a un servicio médico, garantizarle alimentación, estudio y ponerlo como beneficiario en un buen seguro de vida. Eso es muy bueno, pero hace falta más.

Para empezar, tenga presente que muchos sueños se truncan por accidentes absurdos en el hogar que se pueden prevenir. Dicen los que saben que las caídas, las intoxicaciones, las quemaduras, las asfixias y los daños con la corriente eléctrica son las principales causas de sustos y lesiones bajo el techo casero.

Así que no se haga el de la vista gorda y desde ahora comprométase primero a leer y ojalá después a poner en práctica las siguientes recomendaciones. Si no quiere que su chiquilín se ‘destutane’, erradique todas las superficies resbaladizas por donde pase su criaturita, ponga tapetes antideslizantes en los baños y proteja con barandas o rejas escaleras y ventanas que estén a menos de un metro desde el suelo.

No sea perezoso y acondicione sistemas de bloqueo en puertas, ventanas y balcones, de tal forma que su inquieto diablito no los pueda accionar. Por otro lado, prevenga que las estanterías aterricen sobre su hijo y fíjelas firmemente a la pared. Vamos, no ponga esa cara y hágalo. Ah, por lindo que le parezca, no deje que el enano se suba y juegue de pie sobre los muebles.

Al terminar de leer este papelito, revise si los productos de limpieza, los insecticidas y los medicamentos están en lugar seguro. Sálgase de recintos recién pintados, por lo menos hasta que desaparezca el olor a disolventes. Ni de vainas cocine dentro de los cuartos y cierre las llaves de paso del gas en la noche.

Vaya a la cocina, revise que todas las ollas tengan tapas para que no salpiquen líquidos calientes e insista que los mangos de sartenes y cacerolas no sobresalgan del mueble de la estufa. Aleje al niño de allí y por nada le permita manipular fósforos o encendedores.
Cubra las tomas de corriente ubicadas por debajo de un metro del suelo y revise que las instalaciones eléctricas en los sitios que frecuenta el nené se encuentren en buen estado.

¿Ya se cansó? Pues ánimo, porque aún le falta vigilar que cuchillas, ventiladores, agujas, tijeras y herramientas no queden expuestos a la vista y que cuando su heredero esté cerca de una puerta o una ventana mantenga sus deditos por fuera del eje de cierre; en fin, todo esto es solo para entusiasmarlo a leer con cuidado esta revista, para que después no tengamos que decirle: “se le advirtió”. Y aunque sé que cantaleta tiene de sobra en la casa, le insisto que si no quiere condenarse, ni para pestañear le puede quitar el ojo a su hijo.

Carlos Francisco Fernández
Asesor médico de EL TIEMPO