¿Es posible corregir a tu bebé? ¡Aprende cómo hacerlo!

Los padres jamás deben golpear ni gritar a sus bebés al fijarles normas y límites.

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Desde muy pequeños hay que fijarles a los niños límites y enseñarles lo que está bien y mal

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Por: ABCdelbebe.com
noviembre 28 de 2018 , 11:27 a.m.

Los bebés son como esponjas, absorben todo lo que ven, escuchan y siente a su alrededor y es así como comienzan a formarse una idea de sí mismos, de los
demás y del mundo que los rodea.

En este proceso, el papel de los padres y de los adultos que los cuidan es definitivo para su buen crecimiento y desarrollo, por eso es importante que durante este camino los padres sean amorosos y sepan cómo enseñarles desde pequeños las normas y los límites que deben seguir.

Las primeras normas de vida para los bebés se establecen a través de los hábitos y las rutinas que se siguen desde niños, como la alimentación, la hora el baño, la hora de dormir, el momento de juego. Estas actividades realizadas siempre hacia la misma hora y en el mismo orden les ayudan a los pequeños a adaptarse al mundo, les permite  sentirse seguros y saber que cuentan con un adulto que los atiende, los cuida y los ama.

Además, los hábitos y rutinas son importantes porque, como explica Pablo Antonio Vásquez, psicólogo especialista en psicopedagogía, “con los buenos hábitos que establecemos en nuestros hijos, les vamos a enseñar una manera continua
de comportarse, porque esa es la ventaja del buen hábito, que le enseña al
niño a continuar un comportamiento progresivo en el tiempo, no es algo momentáneo, es un comportamiento que el niño interioriza”.

Mientras los padres atienden las necesidades del bebé es importante que le hablen
con cariño, que le enseñen lo que tiene que hacer con voz amorosa, afectuosa y a la vez firme. Es fundamental que el pequeño sienta que sus padres están seguros de lo
que él debe seguir, porque eso le garantizará estabilidad al pequeño.

“Es importante que a la hora de educar a nuestros hijos, nosotros como padres, como familia, establezcamos desde muy pequeños hábitos y rutinas que sean complementadas con normas y límites, que se vayan adaptando a media que el niño crezca, porque las necesidades van siendo muy diferentes en cada momento, siempre entendiendo que a los niños le encanta divertirse y pasarlo bien y que a veces para ellos a veces es difícil definir cuáles son los deberes y las normas que no pueden irrespetar. Los padres y los adultos estamos para guiarlos en este proceso”, explica Vásquez.

Sin gritos ni mucho menos, golpes

Los padres deben entender que los bebés están conociendo el mundo y la función de los adultos es enseñarles cómo hacerlo en un proceso seguro y amoroso. Resulta muy útil entender que cuando se le corrige a un niño cómo debe hacer algo, se le está enseñando, esto facilita que la relación entre padres e hijos sea de guía y no de una autoridad que tan solo corrige y obliga.

Por eso los gritos y los golpes no deben ser parte de educación de un niño, además lesionan su autoestima lo confunden. En primer lugar, si los gritan al niño suele ser porque pequeño los descontrola y esto confunde al pequeño, porque él no sabe qué está pasando, como explica Vásquez, “él no logra entender y comprender porque su
papá y su mamá le gritan, por  qué esa mano con que mamá lo acaricia le pega en la cara, por qué esa boca que le dice que lo ama le dicen unas groserías impresionantes
y le grita”. El mundo del niño entra en una ambivalencia.

Además, los gritos y los golpes son un irrespeto total el niño, hacia lo que él es como individuo y en cuento a la relación con el padre o la madre genera primero, temor; segundo, desconfianza y tercero, desorientación porque el niño no logra entender qué está  pasando.

La mejor manera de corregir a un niño es enseñarle con amor, respeto y firmeza que está bien y qué esta mal, y es fundamental diferenciar entre el niño y su conducta.
Vásquez explica que los padres deben dejar claro que lo que está mal es un comportamiento y no su hijo.

Deben comunicarle al pequeño que él hizo algo malo, pero que no por eso él es malo. Es muy diferente decirle a un niño que está sucio, por ejemplo, a decirle que es sucio. El sentido de cada una de estas frases es muy diferente y esto debe ser claro para el pequeño.

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La mejor manera de corregir a un niño es enseñarle con amor, respeto y firmeza que está bien y qué esta mal

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Consistencia, la clave

Los bebés aprenden mucho con el ejemplo, tienden a copiar lo que ven que hacen sus padres, a seguir sus comportamientos, por eso es importante ser coherente entre lo que se le dice al niño y lo que se hace. No trae buenos resultados si por ejemplo el papá le dice a su bebé que se duerma, pero lo pone la música a todo volumen y deja todas las luces encendidas en la noche.

Y también es muy importante ser consistentes con las normas. Si por ejemplo no está permitido que el niño se acerque al lugar donde está guardada la vajilla porque puede tener un accidente, pues siempre que se acerque se le debe decir que no hasta que él aprenda, no puede ser que unas veces sí está permitido y otras veces no.

En cuanto a hábitos y rutinas que son tan importantes durante el primero año de vida para enseñarles a los bebés normas y límites, los padres deben mantenerlos en el tiempo. No puede ser que un día esté bien bañarse en la mañana, pero otros en la noche; una vez dormirse a las 10:00 de la noche y otro a las 7:00 p.m. Los hábitos se adquieren precisamente porque se repiten y se mantienen en el tiempo y eso es lo que deben hacer los padres.

“Unos padres muy flexibles hacen que le niño se desoriente y no cumpla con la norma cuando se le pida hacerlo, es muy importante que sean firmes ante su cumplimiento y explicarle el por qué de la norma, porque el niño tiende a entender que el límite le está impidiendo su felicidad, nosotros debemos enseñarle el motivo de la norma que es prevenirle situaciones peligrosas para él mismo y para otros niños y de esa manera él se sentirá motivado”, explica el psicólogo.

Esta consistencia también debe mantenerse en todo el grupo familiar. “A la hora de establecer límites, es muy importante tener en cuenta la unidad de criterio en todo el grupo familiar y de cuidadores del niño, porque a veces papá y mamá establecen límites, pero los abuelos no guardan estos lineamientos y hacen que el niño distorsione su entendimiento sobre cómo debe ser su comportamiento socialmente aceptado”, afirma Vásquez.

En todo este proceso de educación de un niño, son muy importantes tanto el buen ejemplo de los padres como la buena comunicación con el menor. Ambas son esenciales para poderlo guiar en la vida en la forma adecuada para que luego pueda valerse por sí mismo y establecer relaciones estables en la adultez.