Hablar al bebé, la mejor forma de estimular su cerebro

La voz de la madre y su tono ayudan al bebé a desarrollar habilidades lingüísticas.

Hablar al bebé, la mejor forma de estimular su cerebro
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Por: María Del Mar Quintana Cataño
julio 13 de 2016 , 11:54 a.m.

Si un niño escucha la voz de su madre, no solo se activan las áreas auditivas, sino también las áreas sociales, que son las que le permiten al pequeño responder.


Estos y otros hallazgos hacen parte de la investigación de la doctora Patricia Kuhl, quien es codirectora del Instituto para el Aprendizaje y la Ciencia del Cerebro en la Universidad de Washington, Estados Unidos.

Según la investigadora, “aunque un bebé de siete meses no pueda producir palabras, pero sí escucharlas, sus áreas afectivas y sociales están trabajando como si estuviera tratando de responder”.

“Por eso –dice la doctora– es tan importante hablarles antes de que ellos mismos puedan hacerlo, porque estamos poniendo en práctica las áreas del cerebro que eventualmente les van a permitir participar en una conversación.


Sabemos que muchos padres no les hablan a sus bebés o esperan demasiado tiempo para hacerlo, solo lo hacen cuando el niño tiene uno o dos años, porque no saben lo importante que es estimular el cerebro del bebé en ese sentido”, afirma Kuhl.

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Para la investigadora, los padres son los primeros y mejores profesores para los bebés, porque son quienes interactúan socialmente con ellos, y es precisamente esa interacción social, ese ir y venir entre las dos personas, lo que más activa el cerebro del pequeño. Esto sucede en actividades tan sencillas como bañarlo, cambiarle el pañal o ir al supermercado en familia.


“Cuando mamá le habla a su bebé, estimula su cerebro y lo lleva a construir el sistema de lenguaje; así desarrolla grandes habilidades lingüísticas que después lo llevarán a tener una buena alfabetización”, añade Kuhl.


Los estudios que ha realizado el equipo de trabajo de Kuhl se han reforzado gracias al uso del magnetoencefalógrafo, una máquina que permite ver con una precisión milimétrica, de manera no invasiva y silenciosa, los campos magnéticos del cerebro que cambian a medida que el bebé piensa. “De esta manera registramos a los bebés mientras están aprendiendo y notamos qué áreas se activan cuando están escuchando la voz de su madre”.


Además, dentro de las investigaciones que dirige Kuhl, todas relacionadas con el cerebro de los bebés, se menciona que el tono en el que la madre se comunica con su hijo, al que se le llama ‘parentee’, también aumenta los beneficios de hablarles desde que son bebés.
Esto se refiere a la forma cariñosa y pausada en que los padres se dirigen a sus pequeños para consentirlos y decirles que los aman. Este tono es a veces exagerado y cantado.

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“Vemos en algunas culturas que se les dice a los padres que no le hablen a sus bebés de manera consentida, pero nuestras investigaciones arrojan que hacerlo atrae la atención del pequeño y logra que retenga más y de mejor manera las palabras que se le están enseñando”, agrega.


Además de Kuhl, expertos de la Universidad de Rutgers-Newark, EE.UU, encontraron que el uso de sonidos exagerados puede ser la mejor manera de enseñar el lenguaje a un bebé.


Luego de observar la forma de hablar de los padres, los investigadores crearon un modelo matemático que predice los patrones del habla comprensibles desde el nacimiento. Los sonidos que más usamos con los bebés exageran propiedades importantes que ellos necesitan para atender y aprender. Si se pone el énfasis en las palabras adecuadas, el pequeño conseguirá aprender más rápido y con menos datos.


“Los cerebros de los niños son una máquina increíble. Ellos van haciendo un análisis estadístico cada vez que nos escuchan hablar. Esto es sorprendente porque no entienden las palabras ni las acciones, pero el cerebro va teniendo en cuenta qué es lo más frecuente; qué es lo más incidente; qué tipos de acciones, comportamientos u objetos suceden”, agrega la investigadora.


Sin embargo, para Kuhl, esto también alarma un poco, pues significa que están poniendo atención a todo lo que coloquemos frente a ellos.


La tecnología no reemplaza a los padres


Otra de las líneas del estudio de la investigadora, enmarcada en su interés por el funcionamiento del cerebro de los pequeños, se ha centrado precisamente en detallar cómo este reacciona si está expuesto a la tecnología.


“Si uno mira la evolución del cerebro, la única manera que encontró para desarrollarse fue la de cooperar con otros seres humanos. Cuando un ser humano trataba de hacer algo de manera aislada, sin la ayuda de otros, era más probable que no lo lograra o que fuera presa de un animal más grande, por ello la importancia de la comunicación”, añade la investigadora.


Según Kuhl, esto conlleva a que los niños no aprendan de medios como la televisión, sino hasta más adelante, cuando logran entender que esta representa personas, pero no es un ser humano.


“Descubrimos que cada hora adicional que pase un bebé menor de 16 meses frente al televisor, ocasiona el no aprendizaje de cinco palabras nuevas. Esto significa que el cerebro no va a conocer tantas palabras como podría”, afirma Kuhl.


Además, continúa, “estamos haciendo un estudio más profundo para saber exactamente qué otras cosas pasan con la exposición al televisor, pues creemos que el niño entra en una especie de trance, se hipnotiza, pero no entiende que en realidad es un ser humano lo que está viendo. Entonces, pensamos que las zonas del cerebro que manejan el lenguaje o la parte social sencillamente se apagan y el niño solo le pone atención a las luces y al movimiento”.


Hacer la tarea


En tal sentido es tarea de los padres hablarles a sus hijos para que tengan esa interacción social con su cuidador y no con una máquina. Y que utilicen el lenguaje ‘parentee’, el cual tiene implicaciones en los periodos críticos del desarrollo como la preparación para la lectura.