¿Esperas un hijo y estás sola? Así puedes manejarlo

Criar a un hijo sin una pareja al lado no es fácil, pero esto no impide que ese niño crezca feliz y lleno de amor.

¿Esperas un hijo y estás sola? Así puedes manejarlo
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Por: Andrés Felipe Cardona
diciembre 30 de 2016 , 01:56 p.m.

Siempre se ha dicho que la felicidad de los hijos es la felicidad de los padres. Eso nadie lo pone en duda. Lo que pocas veces se tiene en cuenta es que la felicidad y la placidez que sientan los padres incide directamente en el desarrollo de sus hijos en todos los sentidos.

En otras palabras, el bienestar y la satisfacción personal juegan un rol muy importante en la crianza de los menores, en especial cuando hablamos de  madres solas, viudas o solteras.

Alicia Carbonell, especialista en psicología de desarrollo infantil y familia de la Pontificia Universidad Javeriana, explica que hay casos en los que las madres experimentan sentimientos de miedo, estrés y ansiedad. Esto les impide generar la suficiente empatía con su hijo como para interpretar lo que él quiere decirle, por ejemplo cuando llora; en cambio, “interpretan el llanto como algo que las fastidia, irrita o disgusta, afectando así la calidad en la interacción mamá-bebé; lo anterior repercute directamente en el desarrollo y evolución del menor”, señala Carbonell.

En cambio, continúa la especialista, “si una madre se siente satisfecha en su vida como ser humano integral, sabiendo que tiene la posibilidad de lograr las metas y logros que se planteó, y que cuenta con apoyo para alcanzarlos, esto se traducirá en bienestar y calidad de la relación y del cuidado físico, emocional y psicosocial que será capaz de brindarle a sus pequeños”, expone Carbonell.

Ser felices entre todos

Según César Augusto Sierra, psicólogo del Politécnico Gran Colombiano sede Medellín, factores como los conflictos psicológicos, el rechazo social y sociocultural, y la incertidumbre económica pueden influenciar de manera muy negativa en el logro de las metas trazadas por las madres solteras, viudas o divorciadas, así como poner en peligro los requerimientos de seguridad, confianza y tranquilidad que necesitan tanto en la etapa de embarazo como de crianza.

 No obstante, Sierra advierte que para lograr esto la madre no necesita de un otro, sino de muchos otros que le generen un ambiente de bienestar emocional, una red de apoyo que le dé soporte y fortaleza.

El acompañamiento positivo que hermanos, padres, tíos, primos, amigos o allegados le puedan procurar serán de vital importancia, toda vez que las relaciones se basen en el respeto a la autonomía y la independencia de la madre.

Por su parte, Óscar David Díaz-Sotelo, profesor e investigador de la Facultad de Psicología de la Universidad El Bosque, resalta que la plenitud de una familia depende de que sus miembros estén sanos y felices, más no del tipo de familia en la que se vive. Por eso, “la ausencia de figuras paternas en el hogar no representa riesgo emocional para los niños, siempre que ellos entiendan el porqué de la situación. Es necesario comprender que existen proyectos de vida en familia que se salen del modelo tradicionalista de padre-madre-hijo y que funcionan perfectamente bien”, afirma Díaz-Sotelo.

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Caminando al éxito

Para el caso de las madres solteras, viudas o divorciadas, los especialistas coinciden en que son muchas las que han demostrado tener la capacidad para encaminar a sus pequeños a una vida de éxito y plenitud porque se han encargado de generar un modelo de crianza en el que ellas se sienten satisfechas consigo mismas y les transmiten el mismo sentimiento a sus hijos.

Para ello, la recomendación inicial de los expertos tiene que ver con despojarse de todo sentimiento negativo que estorbe en su papel de mamá: culpabilidad, rencor, odio, venganza, entre otros, y en cambio rodearse de personas que influyan positivamente en su papel. Incluso, si es necesario, buscar la ayuda de un experto siempre será válido para encontrar respuestas y solucionar conflictos internos.

El segundo paso será ser equilibrada tanto en amor como en disciplina. Muchas mujeres suelen cometer el error de irse a los extremos: unas suelen ser demasiado permisivas o complacientes con sus hijos porque creen que así llenarán los vacíos de amor paternal o, por el contrario, se vuelven autoritarias o sobreprotectoras en exceso porque creen que, a falta de la figura paterna, esta es la mejor estrategia para que sus hijos no se les salgan de las manos. Aquí, la clave está en encontrar el equilibrio: formar al pequeño en valores, con límites claros, normas coherentes y ofreciéndole -ante todo- el mejor ejemplo.

El siguiente paso será establecer una relación abierta y transparente entre madre e hijo, para que él crezca sabiendo que entre ambos no hay nada que ocultar. Lo ideal es resolver todos sus interrogantes con argumentos sinceros acordes a su edad, crear ambientes de confianza y seguridad que permitan expresar sentimientos, y darles espacios al diálogo y al respeto mutuo.

Finalmente, es esencial que las madres recuerden que ellas son tan importantes como sus hijos y que por eso no es sano entregarse completamente a ellos y pretender dejar su propia vida y su felicidad a un lado.

Muchas mujeres que crían a sus pequeños sin una pareja logran dedicar tiempo para estudiar, continuar su desarrollo profesional, hacer deporte, conocer nueva gente e incluso conformar un nuevo hogar. De modo que no hay necesidad de convertirse en una ‘súpermamá’ que todo lo hace y todo lo puede completamente sola. Para ello, es esencial delegar responsabilidades al pequeño que le permitan ser independiente y autónomo, así como pedir apoyo a familiares y allegados.

En este sentido, “cada madre debe preguntarse: ¿qué es lo que yo requiero para sentirme satisfecha, para sentirme plena, para proyectarme hoy y en el futuro?”. En función de eso, crear metas y empezar a luchar por ellas con acciones concretas” es vital, aconseja Carbonell.

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