Alimentación de mamá: Comer para dos, no por dos

El consejo de las abuelas que decía ‘si estás esperando bebé come por dos’ quedó en el olvido. Lo indicado es una buena nutrición y controlar el peso.

Alimentación de mamá: Comer para dos, no por dos
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Por: Astrid López
octubre 25 de 2016 , 03:06 p.m.

Para llevar a feliz término tu embarazo, debes disfrutar de una buena alimentación en la que incluyas el nivel correcto de calorías, vitaminas, minerales y nutrientes. Y claramente no necesitas aumentar la cantidad sino la calidad de tu alimento.

Con ello, además de ayudar al desarrollo y el crecimiento óptimos de tu bebé, también harás que tu organismo funcione correctamente y te mantengas estimulada y saludable frente a este momento especial.

Según el ginecólogo obstetra Ricardo Rueda, de Reprotec-Centro de Fertilidad, de la Fundación Santa Fe de Bogotá, "una dieta equilibrada para la mujer en gestación debe cumplir con cuatro conceptos básicos: ser suficiente, completa, adecuada y balanceada".

Así mismo, la nutricionista clínica Raquel Tejada dice que: "debemos prepararnos algunos meses antes de concebir, recordando que las necesidades nutricionales aumentan, ya que el organismo de la mujer debe cubrir las exigencias del feto y activar ciertas estructuras maternas como la placenta, las glándulas mamarias y el útero".

Tejada agrega que durante el embarazo se da un incremento de las necesidades proteicas y energéticas. "En el primer trimestre aumentan los requerimientos hasta 150 kcal, y en el segundo a tercer trimestre, de 300 a 350 kcal por día". Además, los expertos sostienen que la buena nutrición en el periodo gestacional también influirá en una sana lactancia, pues la cantidad y calidad de la leche materna serán el reflejo de lo que mamá come y, sin duda, causará efectos en la salud del bebé.

Igualmente, una buena alimentación durante el embarazo agilizará tu recuperación tras el parto, incluso complicaciones gestacionales como la eclampsia, preeclampsia, un parto prematuro o la anemia, dependen, en parte, de una insuficiente e inadecuada dieta alimentaria.

Principios de una buena nutrición

Cuando te digan que estás en embarazo, busca una evaluación nutricional para que te realicen un diagnóstico, se identifiquen tus hábitos alimenticios y se detecte si dentro de ellos existe una condición de riesgo que ponga en peligro tu embarazo y el desarrollo integral de tu niño.

"Por ejemplo, las futuras madres vegetarianas estrictas, o veganas, están en condición de riesgo de desarrollar anemias debido a bajas de hierro, elemento que no reciben por las restricciones de alimentos que tienen y que contienen este mineral", dice el doctor Rueda.

Claramente, en el periodo gestacional existe una mayor exigencia metabólica para la mamá, por ello el especialista indica que la alimentación debe ser suficiente, adecuada, completa y balanceada. "Suficiente tiene relación con la cantidad de calorías; adecuada, con que sea una comida apropiada para la embarazada, es decir, una dieta que limite, por ejemplo, el consumo de carnes, aves, pescados y mariscos crudos, debido al riesgo de adquirir alguna enfermedad infecciosa".

"Lo completo es que durante el embarazo no se deben hacer dietas con restricción calórica para controlar el peso; es más, no se pueden iniciar dietas para bajar de peso, esto está completamente contraindicado, pues se genera un impacto enorme en el desarrollo del bebé.

"El último precepto es que la alimentación debe ser balanceada, es decir, contener una proporción equilibrada entre proteínas, grasas y carbohidratos para que la nutrición sea la indicada para la madre y el bebé. Estos principios se deben cumplir de forma impecable durante la gestación", anota Rueda.

Evita consumir estos alimentos

Según los especialistas consultados, existen alimentos que se deben controlar o no consumir en el embarazo, porque pueden afectar tu salud o la del ser que está en formación.
Con el pescado crudo como el ceviche, los mariscos, el sushi o las ostras debes tener atención, porque poseen ciertas bacterias que crecen fácilmente en los alimentos no cocidos y que originan una enfermedad llamada listeriosis, muy peligrosa para el bebé.
Del mismo modo, dice el doctor Rueda, "el atún no se debe consumir con frecuencia, solo una vez al mes, pues este tipo de pescado, y otros, contiene mercurio, un metal pesado que puede trastornar el desarrollo del feto. Si a la mamá le gusta mucho el pescado, además porque le provee Omega 3 y 6, saludables en su estado, lo recomendado es que consuma trucha, una especie muy sensible a la contaminación, que de estar en ambientes no propicios muere con facilidad, así que si se reproduce es porque ha sido cultivada adecuadamente".

Lo mismo pasa con la leche no pasteurizada de vaca o cabra, o los quesos y derivados fabricados de esta leche, que no deben consumirse. Así también, las carnes de pollo, res y cerdo. Esta última, si no está bien cocida, transmite la toxoplasmosis, que puede, entre otras consecuencias, ocasionar un aborto involuntario.

El alcohol debe ser eliminado, pues se ha asociado a complicaciones fetales, la más grave el síndrome del alcohólico fetal que puede traer consigo retardos mentales severos y complicaciones importantes en diversos sistemas del organismo del nuevo ser.
En el caso de la cafeína, dice Rueda, su consumo en exceso se puede relacionar con trastornos del crecimiento fetal; en este caso, se recomienda a las futuras madres no tomar más de una taza de café o té al día.
Por último, las comidas procesadas y los postres azucarados no deberían estar en tu dieta. Sin embargo, puedes hacer la excepción de vez en cuando, ya que tu bebé necesita reconocer también el sabor dulce, así como el ácido y el amargo desde el vientre.
Minerales y vitaminas, infaltables

En la gestación necesitas más proteínas que aumenten tu energía. Claudia Angarita, nutricionista, afirma que "el nivel de proteínas de la embarazada con respecto a una persona que no lo está aumenta 0,5 gramos por kilo" y esto va coordinado con el aumento gradual del peso de la madre a medida que avanza la gestación.
La principal vitamina que debes consumir, incluso, desde antes de quedar en embarazo, es el ácido fólico, que debe ser formulado por tu médico. De acuerdo con la explicación del doctor Rueda, "hay que ser muy prudente en no excederse en su aporte, porque tengo reportes estadounidenses recientes que sostienen que el exceso de ácido fólico se puede asociar al desarrollo de autismo en los niños". Por ello es tan importante que sean formulados por el médico. Por su parte, añade el médico especialista, las vitaminas y los suplementos solo se deben consumir bajo prescripción médica y siempre y cuando sea necesario.
También, dice la nutricionista Angarita, se deben consumir lácteos pasteurizados que brindan al organismo calcio y vitamina E, pero para las gestantes con sobrepeso se sugiere leche baja en grasa y consumirla una o dos veces por semana, y añadir a las comidas fríjol, lenteja y garbanzo, excelentes fuentes de proteínas".
El fortalecimiento de las reservas de calcio es muy importante en el embarazo, por lo cual tu médico deberá establecer qué dosis necesitas, si es el caso, y una nutricionista te dará las mejores recomendaciones sobre los alimentos que lo contienen, que son, principalmente, los lácteos.
"El otro elemento indispensable es el hierro, que disminuye porque el feto lo utiliza, lo cual produce en la mamá riesgo de desarrollar anemia, si el niño toma todas sus reservas. Por esto, debes consumir alimentos como carnes, algunos cereales, hígado y vegetales como la acelga y la espinaca, para que cubras la demanda que el bebé hace del mineral y la tuya propia. 

Mantén tu peso ideal
Según estudios, el 30 por ciento de las gestantes tiene problemas con su peso, a pesar de cuidar su alimentación y de estar bajo un control nutricional adecuado. ¿Por qué? Por tres razones: la primera, porque el cuerpo ahorra energía; la segunda, porque la actividad física materna se reduce, y la tercera, porque durante el embarazo se aprovecha más la energía de los alimentos. 

Además, se aumentan el cortisol y los estrógenos, que son los encargados de aportar la glucosa al feto y bloquean la acción de la insulina, permitiendo el almacenamiento de calorías. Esto está previsto por la naturaleza para cubrir tus necesidades energéticas y las del bebé, en especial para formar sus tejidos fetales. 

Debes tener en cuenta que los especialistas sostienen que es una situación natural que la madre sienta más hambre de lo normal por lo que se recomienda, indica el doctor Rueda, que "se hagan 6 comidas pequeñas al día, muy moderadas y balanceadas, y no tres copiosas y con bajo nivel nutricional. En especial, la cena debe ser moderada, es decir no copiosa, porque puede activar el flujo esofágico, que además puede interferir con tu bienestar. Así las cosas, come liviano y no te vayas a la cama antes de dos horas después de cenar".

Es muy importante que tu médico te explique por qué al comienzo del embarazo ganarás menos peso y al final subirán más rápido, pero este es un régimen normal de aumento. Obviamente, esto está relacionado con el momento funcional o fisiológico en el que se encuentra la mamá durante el embarazo y que es lógico que hacia el final gane mayor peso, que puede estar dado no solo por el consumo calórico, sino por la retención de líquidos, lo cual se da más en el último trimestre.
Básicamente, las organizaciones internacionales como el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos indican que una mamá que inicia su gestación con un peso adecuado para su talla debe ganar entre 25 y 30 libras a lo largo del embarazo. Una mujer que llegue con sobrepeso no debe aumentar más allá de 20 a 25 libras en el proceso y, una mamá que entra baja de peso para su estatura debe ganar entre 30 y 35 libras -a lo largo de los 9 meses.