Sexo y embarazo sí son compatibles

Los mitos y creencias son muchos, pero los encuentros de pareja en esta etapa pueden resultar muy especiales para ambos.

Sexo y embarazo sí son compatibles
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Por: Lizeth Salamanca Galvis
diciembre 28 de 2016 , 12:16 p.m.

Contrario a lo que muchas veces se cree, los hombres son, en su mayoría, quienes prefieren evitar las relaciones sexuales durante el embarazo por miedo a hacerle daño a su bebé. Algunos creen que, por cuestiones morales, esta es una etapa en la que no se deben realizar tales encuentros, otros piensan que su hijo sentirá la excitación de sus padres.

“Nada más que mitos y creencias populares”, como lo señala Nereyda Lacera, médica sexóloga certificada por la Federación Latinoamericana de Sociedades de Sexología y Educación Sexual, quien sostiene que, en primer lugar, no se debe olvidar que el embarazo es un estado normal de la mujer, no incapacitante y que, por lo tanto, “las relaciones sexuales no son incompatibles siempre y cuando no hayan contraindicaciones médicas”.

Esas restricciones que sí obligarían a suspender el contacto sexual pueden deberse a eventualidades como el desarrollo de la llamada ‘placenta previa’, una condición en la que esta se ubica en una posición más baja de lo normal en el útero, casi que sobre el cuello uterino (el canal que comunica el útero con la vagina), causando una mayor propensión a sufrir sangrados. Otras contraindicaciones están relacionadas con la presencia de amenazas de aborto o parto prematuro.

En estos casos, las contracciones uterinas que se generan durante el orgasmo pueden causar complicaciones”, explica Pablo Victoria Gómez, especialista en medicina perinatal.

Por lo demás, los expertos coinciden en que los encuentros sexuales, se convierten en un estímulo que afianza el vínculo entre la pareja, por ello deben continuar con normalidad.

“El embarazo, por la gran carga emotiva que trae consigo, implica para las mujeres la necesidad de tener mayores muestras de afecto. Cuando el embarazo avanza, pueden sentir que su figura se transforma de manera drástica y, si su pareja evita el contacto físico, empezarán a percibir sentimientos de rechazo que pueden llegar a tener grandes repercusiones en el futuro. Es labor del hombre hacer que su pareja se sienta atractiva en este periodo”, afirma Victoria.

Por ello, continuar con su vida sexual no solo fortalecerá el autoestima y le permitirá liberar grandes cargas de estrés. “Cuando se experimenta un orgasmo, se segregan muchas sustancias, entre ellas endorfinas (hormonas de la felicidad), que inducen sensaciones de relajación, placidez y descanso. Esto le produce a la madre mayor bienestar, lo que inmediatamente se transmite al bebé e incide indirectamente en su crecimiento y desarrollo”, explica Lacera.

Las posiciones indicadas                        

Aunque, en general, los especialistas sostienen que las posiciones correctas son aquellas que le aseguran mayor comodidad y placer a la madre, y que la frecuencia solo depende del deseo de la pareja, es conveniente tener en cuenta algunas recomendaciones.

Por ejemplo, durante el primer trimestre, si bien el crecimiento del útero pasa casi que inadvertido y aún no incomoda lo suficiente para poner en práctica casi cualquier posición, se debe considerar que en algunas mujeres el deseo sexual puede disminuir debido a síntomas como cólicos, náuseas, mareos y ansiedad.

Aquí es fundamental que los hombres eviten cualquier tipo de presión y, por el contrario, le ofrezcan comprensión a su pareja y apoyo emocional.

En el segundo trimestre, los especialistas señalan que más de la mitad de las mujeres reporta un aumento considerable de su apetito sexual, “ya que el aumento de la circulación sanguínea hacia la pelvis, y la mayor lubricación y sensibilidad de las zonas genitales, favorecen el deseo y la excitación femenina”, como lo explica Lacera.

Por su parte, a medida que avanza la gestación y la barriga crece, Claudia Botero Rodríguez, psicóloga clínica y médica sexóloga, aconseja que a partir de este punto se eviten posiciones que impliquen que el hombre esté encima de la mujer, como la del ‘misionero’, porque será incómodo para ambos. En cambio, recomienda acudir a otras que le permitan a la madre ubicarse de medio lado o encima de su pareja.

En algunos de estos casos se puede recurrir al uso de almohadas, que permitan mantener algunos rincones del cuerpo apoyados y así evitar molestias.

Finalmente, pasado el tercer trimestre y debido a la fatiga que produce el peso del bebé, algunas mujeres pueden ver disminuido nuevamente su deseo sexual. Otras, en cambio, encontrarán la fase más placentera de su sexualidad, aunque muchas posiciones queden restringidas por el tamaño de la barriga.

Los sexólogos recomiendan no solo fijar la atención en la penetración como tal, sino en ir más allá y explorar a través de las caricias, los besos, los masajes, la masturbación mutua, entre otras técnicas eróticas, preservar la pasión y hallar nuevas zonas erógenas que quizá no habían descubierto. Adicionalmente, en todos los casos anteriores se recomienda que las relaciones no sean demasiado vigorosas o rudas.

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Cuándo suspenderlas

En cualquier caso, si durante la relación se evidencia sangrado, dolor, irritación u otra molestia, esta se deberá suspender y consultar al ginecoobstetra, para que determine las causas y dé las indicaciones a seguir. Así mismo, como ya se ha advertido, las relaciones sexuales se deberán suspender cuando el especialista de la salud determine amenaza de aborto o de parto prematuro.

¿Y después del parto?

Retomar las relaciones sexuales en pareja podría tardar hasta seis semanas. Antes de ese tiempo, muchos especialistas no recomiendan tener encuentros sexuales dado que pueden ser dolorosos para la mujer.

No obstante, para el doctor Pablo Victoria “no existe un momento estándar para reiniciar la vida sexual. Algunas parejas lo hacen más rápido y otras, más lento. El punto es que lo hagan tan pronto se sientan cómodas y seguras y que, de llegar a percibir molestias tras una correcta recuperación,  consulten con un especialista”, aconseja.

Juguetes sexuales

De acuerdo con la sexóloga Claudia Botero Rodríguez, del mismo modo en que se pueden mantener relaciones sexuales desde el primer hasta el noveno mes de embarazo, cuando este transcurre de manera normal, también se pueden utilizar juguetes sexuales que complementen el encuentro con la pareja o den satisfacción individual.

Respecto a los consoladores, Botero afirma que no hay problema en cuanto a su forma o tamaño, aunque es preferible que sean de silicona ya que es un material que no absorbe virus ni bacterias. Esto, siempre y cuando se extreme su higiene después de cada uso. No obstante, la especialista considera no utilizarlos hacia el final del embarazo ya que, si bien las vibraciones que produce son muy leves si se comparan con otras actividades de la vida cotidiana, como transportarse en un vehículo, estas sí pueden estimular demasiado las paredes vaginales y provocar contracciones.

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