Sandra Guzmán cuenta detalles de su embarazo casi a sus 40 años

Un ginecoobstetra habla de los posibles riesgos de la gestación a esta edad

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Por: Mónica Toro
marzo 14 de 2012 , 11:01 a.m.

Sandra Guzmán, actriz y directora artística, sabe que ser mamá casi a los 40 años es todo un reto: su cuerpo y su organismo no lo asimilan tan fácilmente como si tuviera 10 años menos.
Y lo dice con uso de razón. Tiene 38 años de edad y 6 meses de gestación, y todos los días, desde el inicio, ha tenido vómito, náuseas, acidez y fatiga. Síntomas que, aunque pueden ser normales en cualquier embarazo, sin importar la edad, no los tuvo hace 17 años, cuando esperó a Odina, su primogénita.
“Una mujer de 40 años sí se puede embarazar, pero debemos aceptar que no es como hacerlo a los 30 años. El cuerpo se transforma y aunque puede ser una gestación sin complicaciones, como la mía, sí se presentan reacciones más fuertes”.
Según Marco Duque, ginecobstetra especialista en embarazos de alto riesgo, una gestación cercana a los 40 años tiene más posibilidades de malformaciones genéticas en el bebé, aparte de parto prematuro, preeclampsia (tensión alta) y diabetes gestacional en la mamá. Complicaciones que, de acuerdo con Duque, se pueden prevenir con los controles antes y durante la gestación, que son más frecuentes que los de un embarazo sin riesgos.
Sandra asegura que su embarazo ha sido perfecto. “Aunque es catalogado de alto riesgo por la edad, ha sido maravilloso saber que Zoé y yo estamos muy bien. En cada ecografía, que es una al mes, nos lo confirman”. No todos los embarazos requieren ecografías mensuales.
La actriz reconoce que nunca se imaginó que este embarazo fuera tan diferente al primero. Para ella el factor determinante, sin duda, es la edad. “Hace 17 años era más joven, tenía más energía, mejor metabolismo y otro ritmo de trabajo. Son los años”, ríe a carcajadas.
Pero sí ha encontrado una similitud: la emoción de ser madre. La primera vez sintió miedo, felicidad y también expectativa, porque no sabía qué era eso de ser mamá.
Con esta gestación, dice, ha sentido pánico, porque ya sabe qué es ser mamá y entiende que tendrá menos tiempo para ella, que no estará tan dedicada a su trabajo, que trasnochará más de la cuenta y que tendrá que repartir aún más su amor. En contraste, añade, siente una alegría infinita de saber que esta vez tendrá dos colaboradores: su hija Odina y su esposo, el ilusionista Pablo Cefo.
Después de 17 años, volverá a cambiar pañales y a lactar, pero ahora, asegura, con más años de experiencia, serenidad y, en especial, con la convicción de que la edad nunca le pareció impedimento para tener un hijo. Es más, en un año encargarán otro bebé, con la ilusión de que sea un varón.
La concepción
Sandra necesitó esperar año y medio para quedar en cinta la segunda vez, mientras que a sus 21 años lo logró en menos de un mes.
Según el doctor Duque, porque la edad de la persona y del óvulo es otra. “Entre más edad, menos calidad de los óvulos y, por ende, más tiempo para lograr concebir”.
Otra razón por la cual no lograba embarazarse era por el estrés, les dijo su médico en una cita. Decidieron postergar la llegada de su bebé, pero 15 días después de esa cita Zoé los sorprendió. “Era decir ‘no’ para quedar preñados”, dice jocosamente la actriz.

Una prueba de amor muy grande, según ella, porque por más de 17 años Sandra se rehusó a ser madre de nuevo hasta que llegó el argentino Pablo Cefo, quien le dio la seguridad que ella buscaba para enfrentar de nuevo la maternidad.

Hace 17 años fue madre soltera. Se separó de su esposo cuando Odina tenía 4 meses de nacida y no quería que esto le sucediera de nuevo. 

“Odina ha sido lo más maravilloso que me ha pasado en la vida, pero debo confesar que no fueron momentos fáciles. Si Dios me pusiera a elegir elegiría a ella, a ese momento, porque por ella soy quien soy: una mujer guerrera, que no le teme enfrentarse a retos, que es sincera, luchadora. Me tocó la maternidad muy dura y con mi hija viví mi juventud, mis luchas, mis triunfos, mis derrotas, mis necesidades. Nos hicimos a pulso las dos. Bastaba con mirarla a los ojos para saber que podía lograrlo. Por ella lo lograría.

Y, está segura, tanto ella como su esposo, que Zoe es la prueba más grande de ese amor que se han jurado hasta que la muerte los separe. Y que tener un hijo casi a los 40 años es anhelado y deseado, por lo menos para ella, como si fuera a los 20 años.

"Es una alegría infinita saber que en pocos meses tendré a mi hija. Sin embargo, tengo que aceptar que he sentido mucha ansiedad de tenerla ya en mis brazos. Es una felicidad pero,  finalmente, no he sentido la responsabilidad aún de la paternidad, pero estoy seguro de que cuando tenga a Zoé llegará a ilusionar aún más mi vida" PABLO CEFO.