Antes del embarazo

Repartirán anticonceptivos en Filipinas para frenar muerte materna

En el año 2006 murieron 162 de cada cien mil madres al dar a luz.

/ 20 de Junio de 2012
Repartirán anticonceptivos en Filipinas para frenar muerte materna        
   
                           
     
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Las autoridades de Filipinas repartirán píldoras anticonceptivas y preservativos para frenar la mortalidad materna, que está en aumento en dicho territorio. Mientras tanto, el desacuerdo en la clase política de este país católico paraliza la aprobación de una ley de salud reproductiva.

El ministro de Sanidad, Enrique Ona, ha desvelado que 221 de cada cien mil madres fallecieron el pasado año durante el periodo de 42 días posterior al parto, con lo que la mortalidad de entre las madres se elevó un 36 por ciento con relación a 2006. "En 2006 murieron 162 de cada cien mil madres al dar a luz.

El aumento es alarmante, pero no sorprendente, porque los servicios sanitarios han sido ignorados en la última década", declaró Ona en alusión a la gestión sanitaria del Gobierno anterior.

Las estadísticas son incluso peores que en 1993, cuando se contabilizaron 209 muertes por cada 100.000 partos y alejan a Filipinas de cumplir con el objetivo de Desarrollo del Milenio de la ONU, establecido para Filipinas en menos de 54 fallecimientos por cada 100.000 partos. Para tratar de paliar el problema, el Ministerio de Sanidad distribuirá condones y píldoras anticonceptivas por valor de 500 millones de pesos (9,37 millones de euros o 11,81 millones de dólares) en las áreas más pobres del país lo largo de todo el año.

Además, dedicará una parte de su presupuesto del ministerio a campañas de divulgación de información sobre las medidas básicas de prevención de enfermedades en la mujer embarazada. Entre las causas de esta elevada mortalidad, el gobierno también destaca la carencia de medios en los centros sanitarios, la falta de plazas hospitalarias y la pobreza que impide a muchas mujeres de las barriadas más míseras recibir atención médica antes y después del parto.

Ona reconoció que los anticonceptivos que serán distribuidos no van ser suficientes para responder a las necesidades de las más de seis millones de filipinas que necesitan servicios de planificación familiar y reclamó la aprobación de la ley de salud reproductiva que está atascada en el Congreso desde hace años. "Para alcanzar el objetivo del milenio de Naciones Unidas necesitamos el apoyo de la legislación. Tenemos que aprobar la ley de salud reproductiva ahora", subrayó en rueda de prensa.

La influyente iglesia católica del país, que en los últimos años ha lanzado una contundente campaña contra ese proyecto de ley, ha criticado con dureza la iniciativa gubernamental de distribuir los anticonceptivos y acusado al Ejecutivo presidido por Benigno Aquino de querer controlar la población, que supera los 94 millones de habitantes.

"Los anticonceptivos están hechos para el control poblacional. Los condones y las píldoras pueden evitar los embarazos, pero ¿es esa la solución para evitar las muertes maternas?", señaló en declaraciones a la prensa el portavoz de la Conferencia Episcopal Melvin Castro. El portavoz eclesiástico dijo estar convencido de que la medida decidida por el Ejecutivo, fracasará porque, según dijo, ya ocurrió durante gobiernos anteriores, como el de Ferdinand Marcos.

"En la época de Marcos, se distribuían condones y la gente los convertía en globos. No estoy alarmado", aseguró. Por su parte, Romeo Dongeto, director del Comité de Legisladores Filipinos sobre Población y Desarrollo señaló que "embarazos demasiado frecuentes unidos a la falta de servicios están causando la muerte de mujeres pobres". "No queremos apuntar a nadie. Pero llamamos al liderazgo del Congreso para aprobar la ley de salud reproductiva ahora. Sufrimos un alarmante aumento del número de muertos postparto después de perder más de diez años en discusiones sobre la medida propuesta", agregó.

Los promotores de la normativa, que pretende facilitar el acceso y la información de los distintos métodos de planificación familiar para todos los filipinos, defienden que es necesaria para aliviar la miseria.

El presidente actual, Benigno Aquino, inició su mandato en 2010 dando máxima prioridad a esta iniciativa, que debe ser aprobada por el Congreso, aunque en los últimos meses no se ha pronunciado en público para reclamar que la ley sea aprobada. En un país en el que 80 por ciento de la población es católica, los obispos han empleado su influencia en la comunidad para impedir que se lleven a cabo campañas de divulgación sobre el empleo de métodos anticonceptivos y medidas de planificación familiar.

 

 

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