Antes del embarazo

¿INFERTILIDAD? La ciencia te ofrece muchas opciones

Según el caso, y si es de mujer o hombre, existen diferentes ayudas y tratamientos.

/ 15 de Diciembre de 2016
¿INFERTILIDAD? La ciencia te ofrece muchas opciones        
   
                           
     
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De acuerdo con cifras publicadas por la clínica Eugin de España, “el tiempo aproximado para conseguir un embarazo puede variar entre seis meses y un año, dependiendo, entre otros factores, de la edad. Solo un 25 por ciento de las mujeres consigue quedar embarazada durante el primer mes; un 60 por ciento, después de dos o tres meses, y para la mayoría, el 85 por ciento, la espera termina al año”.

Se puede hablar de infertilidad cuando después de un año de sostener relaciones sexuales sin protección, no se consigue un embarazo, según indica la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esto significa que, pasado ese tiempo, las parejas que no han podido tener un bebé deben consultar con un médico, que las ayude con un diagnóstico y proceso adecuados.

El profesional que atiende estos casos es el ginecólogo especializado en medicina reproductiva. Él se encargará de determinar las causas de la infertilidad, cuando la haya, y de proponer los procedimientos que cada pareja deberá seguir para buscar un hijo. El Centro Colombiano de Infertilidad y Esterilidad (Cecolfes) explica que la infertilidad es silenciosa, no presenta síntomas y se puede dar por factores masculinos y/o femeninos.

En ellas

Algunas de las posibles causas de infertilidad en la mujer, según Cecolfes, son: anomalías congénitas del útero, quistes, ausencia de ovulación, obstrucción o adhesión a las paredes de las trompas de Falopio, baja calidad del moco cervical, rechazo inmunológico del embrión o anomalías cromosómicas.

La infertilidad en las mujeres también puede presentarse por la edad, pues con los años se reducen tanto la calidad como la cantidad de óvulos, y ello hace más difícil la fecundación. La tasa de fertilidad empieza a descender hacia los 35 años.

Entre las principales causas de infertilidad masculina se encuentran ausencia completa de espermatozoides en el semen, falta o severa reducción de la producción de esperma, obstrucción en las vías eyaculadoras, baja velocidad de los espermatozoides, problema con la eyaculación y otras disfunciones sexuales.

Según la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, en un tercio de los casos la infertilidad es femenina, en otro tercio es masculina, y en el resto de los casos es por ambos miembros de la pareja o no se define una causa específica.

En ellos

En el hombre, los casos son más simples. Por ejemplo, es frecuente que si la infertilidad proviene de él es porque su producción de espermatozoides es poca, y para ello, el médico debe, en una cirugía, tomarlos directamente del tracto reproductor masculino. Asimismo, puede ser que lo que pasa es que se presente alguna obstrucción en su sistema, y por ello son pocos los espermatozoides en el semen; en este caso, una intervención puede solucionar el problema.

Los tratamientos

La ciencia ofrece múltiples alternativas para que las parejas puedan tener hijos. En Colombia, por ejemplo, Profamilia realiza los siguientes tratamientos: inseminación artificial, fertilización in vitro convencional y fertilización in vitro con microinyección. En cada caso, es el médico quien recomienda cuál se va a seguir, según el diagnóstico y las condiciones propias de cada hombre y mujer.

Según Profamilia, la inseminación artificial “es un tratamiento de reproducción asistida de baja complejidad; el objetivo de esta técnica es depositar dentro de la cavidad uterina una cantidad de espermatozoides seleccionados”. La inseminación puede hacerse con semen de la pareja o de un donante y las estadísticas internacionales indican que ofrece una posibilidad de embarazo del 18 al 25 por ciento por cada intento. “Al cabo de tres intentos, las probabilidades se acercan al 50 por ciento”, explica la entidad en su página.

La fertilización in vitro convencional busca la fertilización, es decir, la unión del óvulo y del espermatozoide por fuera del cuerpo de la mujer. Esto sucede en un laboratorio en condiciones propias para ello, luego de extraer óvulos y semen. Una vez se presenta la fecundación, se colocan varios embriones dentro del útero de la mujer para que empiece el embarazo.

Este procedimiento tiene varios pasos. En el primero, se estimula la producción de óvulos de la mujer con medicamentos especiales para que las posibilidades de fecundación aumenten. Luego se hacen análisis para ver cómo va este proceso en el cuerpo femenino, y después se extraen los óvulos maduros en un procedimiento ambulatorio que dura 30 minutos y que se realiza bajo anestesia general.

Después de esto, en el laboratorio de reproducción asistida se separan los mejores óvulos y cada uno se junta con los mejores espermatozoides. Después de 16 a 20 horas, es posible saber cuáles han sido fertilizados, se observa el desarrollo embrionario entre las 48 y 72 horas, y los mejores embriones se colocan en el útero.

El tercer procedimiento que ofrece Profamilia es la fertilización in vitro con microinyección (ICSI), que introduce un espermatozoide directamente en el óvulo. ICSI significa inyección intracitoplasmática de un espermatozoide.

 En algunos casos son necesarias las cirugías tanto para diagnosticar la infertilidad como para solucionarla. Dos de las más comunes en la mujer son la extracción de miomas y la liberación de adherencias pélvicas. También se utilizan medicamentos para estimular la producción de óvulos, cuando la causa del problema es que produce muy pocos. Es importante que las pacientes se informen muy bien sobre los riesgos de los medicamentos antes de iniciar su uso.

Tanto detectar las causas de la infertilidad como los tratamientos son procesos que toman tiempo. Las parejas pueden necesitar varios intentos para lograr quedar en embarazo y en ocasiones se requieren una serie de exámenes previos para detectar el problema. Durante este proceso, la pareja puede sentirse frustrada, angustiada y temerosa, por lo que es importante que ambos entiendan que deben ser pacientes y que los tratamientos se viven en pareja.

 

 

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