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Cómo manejar las cuentas con la llegada del bebé

Si la pareja se organiza puede manejar su dinero

/ 1 de Noviembre de 2011
Cómo manejar las cuentas con la llegada del bebé        
   
                           
     
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Por altos ingresos que tenga una familia, contar con un nuevo integrante implica aumentar los gastos, y eso puede desajustar las finanzas familiares. De hecho, muchas parejas explican que la razón por la cual posponen su decisión de tener un hijo es porque no tienen el dinero suficiente para mantenerlo. Pero planificar y no dejarse llevar por el impulso pueden ser las dos reglas que les permitan preparar financieramente la llegada de un hijo y amortiguar así su impacto sobre su flujo de caja.
Saber cuáles son los gastos e inversiones de corto, mediano y largo plazo que se requerirán ante este acontecimiento ayuda a organizar a la pareja, a ponerse metas y a no sucumbir –o al menos a controlar– a los impulsos de comprar artículos que no son indispensables.  
Lo otro que se debe tener en cuenta es que un hijo(a) va a demandar gastos –o inversiones– que es importante planificar, de manera que se incluyan temas como la educación, con el fin de poder hacer las previsiones necesarias antes de que se empiecen a pagar las primeras matrículas de jardín, colegio y universidad.
Es cierto que no todos los gastos se van a poder prever, pero por lo menos hay siete rubros que hay que tener en cuenta y que pueden ser más o menos cuantificables: salud, mobiliario, accesorios, vestuario, alimentación, aseo y educación.
En salud, por ejemplo, quienes tienen la posibilidad de elegir deben decidir si quieren recibir los servicios médicos a través de la Empresa Promotora de Salud (EPS) o de la medicina prepagada. En el primer caso, la mayoría de servicios no requieren cuota moderadora (es decir que no hay que pagar dinero extra por el servicio). En el segundo, cada control requiere el pago de un vale.
En el campo del mobiliario, los accesorios y el vestuario es donde se debe ser más racional, para evitar caer en gastos innecesarios, porque la oferta de productos es infinita y la posibilidad de antojarse, inmensa. Pero también es donde se puede recibir más ayuda de la familia y de los amigos a través de los baby shower.
La educación es tal vez el tema más complejo y en el que la pareja requiere llegar a más acuerdos para conciliar el tipo de formación pre y escolar que le quieren dar a su hijo(a). También es la inversión más larga y más elevada, por lo que entre más rápido empiecen a prever este gasto, cuando el niño(a) inicie su vida escolar ,el impacto de las matrículas será menor en la economía familiar.
En cuanto a la alimentación y aseo de los bebés los mayores gastos se generan por el uso de las leches de fórmula y pañales, pero es un gasto que desaparece a medida que el niño(a) crece.

Cómo hacer el presupuesto
Además de agrupar los gastos por categorías, es conveniente tener claridad sobre el momento en que se necesitarán los distintos bienes y servicios, para así planear mejor de dónde van a salir los recursos para cubrirlos. ¿Alcanzan los ingresos de la pareja?, ¿es necesario ahorrar, generar ingresos extra?, ¿hay que reducir los gastos actuales para mejorar el flujo de caja?  Esto permitirá armonizar los recursos que demanda la llegada de un hijo(a) con otras decisiones de la pareja, como la compra de vehículo o de vivienda, que generalmente implican endeudamiento y afectan el dinero disponible para gastar, invertir y ahorrar de los hogares.
Para eso proponemos dividir el presupuesto en las etapas de espera, llegada y transversales: en la espera, tienen incidencia los chequeos médicos que requiere la madre durante el embarazo, el parto o cesárea, así como la compra del mobiliario para la habitación del bebé, los accesorios y el vestuario.
Cuando el bebé nace, empiezan a tener incidencia otros gastos, como los controles médicos, las vacunas, los pañales, la leche de fórmula, los implementos de aseo y el vestuario.
De la categoría de transversales son gastos no inmediatos pero impostergables, como la educación.

La espera
 Durante los nueve meses que dura el embarazo los padres tienen tiempo de ir programando las compras. Si la planeación empieza antes de que el bebé sea concebido, mejor, porque con anticipación se pueden ir aprovisionando de lo que se necesitará para esta época.
De acuerdo con la organización Sanitas, para este período la EPS programa siete controles entre medicina y enfermería para la madre, y ocho talleres, los cuales no tienen ningún costo. En medicina prepagada, lo normal es que se programen tres controles por enfermería (sin vale), ocho talleres grupales (un vale) más los controles mensuales con el médico tratante (un vale por control).
Adicionalmente, la madre se debe practicar exámenes de laboratorio durante el primero, segundo y tercer trimestres, y por lo menos tres ecografías, además de las pruebas de bienestar fetal que se realizan a partir de la semana 36.  
A través de la EPS estos exámenes no requieren cuota moderadora, mientras que en la medicina prepagada se cobra un vale por orden médica.  
Si la madre estuviera afiliada y pagara un bono de $24.200 (su valor varía dependiendo de los ingresos), le costaría $387.200 tomando como referencia ocho controles con el médico, mientras que si tuviera Medisanitas (el costo del vale empieza en $17.300) le costaría $276.800.
Durante este período, el rubro más costoso es el de mobiliario y accesorios. El bebé necesita como mínimo cuna con su respectiva lencería, bañera, coche y silla o mesita para comer. Pero hay otros elementos que dan comodidad como un moisés para acostar al bebé en la habitación de los padres durante los primeros meses, un monitor para poderlo ver cuando empiece a dormir solo o un cambiador para bañarlo y cambiarle el pañal con comodidad.
Los más gomosos tienen a su disposición artículos como un tapete que siente la respiración del bebé (angel care) o un aparato que reconoce el tipo de llanto y dice si es por hambre, sueño o cambio de pañal (why cry).
Si hay un rubro en el que es necesario controlar los impulsos es en mobiliario y accesorios. Lo más prudente financieramente sería tratar de conseguir en préstamo algunos de estos artículos.
Por otra parte, como existe la ilusión de crear un espacio adecuado para el bebé, deben ponerse de acuerdo en cuánto esperan gastar en decoración. Las opciones van desde el hágalo usted mismo hasta contratar una empresa especializada en decoración infantil que le suministra todo el mobiliario y los cuadros, pero cuyo costo no baja de cifras con seis ceros.
El vestuario es otro ítem en el que los baby shower y las visitas para conocer al  bebé pueden ayudarle mucho. Como los niños(as) crecen tan rápido, lo aconsejable es tener ropa de distintas tallas.

La llegada
En esta etapa el bebé ya nació y es el centro de la familia. Empiezan los controles médicos, las vacunas, el uso de los pañales y la alimentación. De estos ítems, tal vez el único que se podría dilatar es la demanda por fórmulas infantiles. Si las condiciones de la mamá lo permiten, lo mejor es darle leche materna al bebé por el mayor tiempo posible, mínimo los primeros seis meses. Esto no solo trae innumerables beneficios como nutrir y mejorar las defensas del niño(a), desarrollar su cerebro y afianzar el lazo con la madre, sino que le da un respiro al bolsillo de los padres.
Aunque al nacer el niño(a) automáticamente queda cubierto por la EPS de la madre, en el caso de la medicina prepagada si nace con alguna enfermedad o problema, este se considera preexistencia y no se cubre. Por eso es aconsejable afiliarlo unos meses antes (dependiendo de la compañía) para así protegerse ante esta eventualidad.
En temas de salud, el primer año está marcado por las vacunas. La decisión es si se le aplican a través de la EPS, en cuyo caso la mayoría no tienen costo, o si se le ponen las de marca comercial. Por ejemplo, a los dos meses empieza el esquema de vacunación con las vacunas de neumococo, rotavirus,  penta (difteria, tétanos, tosferina, hemofilus y hepatitis B) y polio, las cuales hay que reforzar a los cuatro y seis meses. Aunque varían los precios, poner este paquete por fuera de los planes de salud obligatorios y prepagados demanda un desembolso de $500.000 por cada aplicación. A pesar de su valor, muchos padres prefieren pagarlas porque producen menos reacción que las ofrecidas por el Plan Obligatorio de Salud.
Al año, se aplican la triple viral (paperas, sarampión y rubeola), varicela y hepatitis A, cuyo costo en marca comercial se acerca a los $300.000.
El otro costo de alta incidencia es el uso de pañales. En el mercado los más económicos son los que tienen marca de los almacenes de cadena (ver tabla), pero nuevamente la pareja debe evaluar no solo cuánto está dispuesto a gastar en este rubro, sino probar cuál es la marca que más le sirve a su bebé.  Además, debe estar pendiente de las promociones.
El futuro (ver recuadro) seguramente estará marcado por los gastos transversales que la pareja asumirá al ritmo que le marque el aumento de los centímetros de crecimiento del menor.

El futuro
Con la emoción del embarazo, de la llegada del bebé y del cambio de vida que se genera en torno a esa nueva persona que está en el hogar, queda poco tiempo para pensar en los gastos que se vienen en materia de educación. Pero entre más rápido se piense en ellos, se puede planear mejor su financiación.
La elección del jardín y del colegio, que son decisiones de los padres, va a depender del tipo de educación que quieran para sus hijos y de su situación familiar. Deben ponerse de acuerdo en torno a temas como a qué edad van a matricular al niño(a) en el jardín o si los colegios que tienen en mente piden “bono”.  La gama de precios en las instituciones educativas es tan amplia, que cada pareja debe averiguar qué es lo más conveniente según sus creencias y sus expectativas, para así proyectar cuánto dinero deberán destinar mensualmente al pago de matrículas.
En el mercado hay alternativas que van desde planes de ahorro programado hasta seguros destinados al pago de la educación o a cubrir gastos universitarios (ver edición No. 57, página 66), que entre más pronto se adquieran le dan más tiempo para llegar al ahorro deseado, o en el segundo caso, le salen más económicos.
Es válido esperar a que el niño entre a estudiar para pensar en cómo pagar las mensualidades, pero si previamente se ha hecho un ahorro, su bolsillo se lo agradecerá.
Tener un presupuesto de los gastos que implica la llegada del bebé es el primer paso para organizar las finanzas familiares y para priorizar –con información a la mano– lo importante frente a lo suntuario. En el mercado hay todo tipo de alternativas, y si se sucumbe a la tentación, la pareja se puede llenar de objetos innecesarios o en el caso contrario, de gran frustración por no poderlos adquirir. Por eso, tener un plan organizado se convierte en la guía para proteger su bolsillo.
 

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