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Cómo cuidar la delicada piel de tu bebé

La epidermis de los bebés es tan delicada y suave que solo amerita cuidados.

/ 9 de Noviembre de 2016
Cómo cuidar la delicada piel de tu bebé        
   
                           
     
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La epidermis de los bebés es tan delicada y suave que solo amerita cuidados. Este órgano es el encargado de proteger el inicio de las infecciones. En los primeros meses de vida, los bebés están más propensos a padecer enfermedades cutáneas.
El motivo: la córnea, la capa más superficial de la piel, es muy inmadura y delgada, por lo que no crea una barrera eficaz para evitar las infecciones.

No todas las pieles presentan el mismo grado de sensibilidad ni requieren del mismo tratamiento o cuidado. Algunas, por ejemplo, son sumamente delicadas y por eso en ellas pueden manifestarse enfermedades adquiridas o heredadas con el paso del tiempo, aunque desde el nacimiento se evidencian claras señales de que hay problemas, como enrojecimiento, descamación y ampollas.

Otras, por el contrario, pueden aparentar ser completamente normales al principio y luego comenzar a resecarse en extremo, o presentar lesiones rojas hacia el segundo o tercer mes de vida del pequeño, que se van diseminando con el tiempo y luego desencadenan en rasquiña.

Es por esto que las enfermedades cutáneas pueden aparecer desde los primeros días de vida. Unas son genéticas. Otras son promovidas por el medio ambiente o por sustancias como el perfume. Las patologías más frecuente son:


Pañalitis: Es una irritación en el área del pañal que se origina por la humedad y el calor de la orina y las heces. La sobreinfección produce hongos. Para evitarla, hay que mantener la cola del bebé limpia y seca: lavarla con agua tibia cada vez que se cambia de pañal.


Acné neonatal: Es denominado así porque aparece en el primer mes de vida. Podría darse por efecto de las hormonas maternas residuales. Se manifiesta por medio de puntos blancos en la nariz. Es normal y al tercer o cuarto mes desaparece.


Costra láctea: Es más intensa en el área del cuero cabelludo. Aunque es frecuente, en el 10 por ciento de los casos puede dar paso a la dermatitis seborreica, que es una inflamación de la piel. En un 90 por ciento es fisiológica. Se da en el segundo día de vida y desaparece en la segunda semana.


Sudamina: Este brote se da en la cara, en el cuello, en el cuero cabelludo y en el pecho. Se manifiesta con unas pústulas de color rojo y a veces aparecen con la ‘cabeza’ blanca. Se eliminan en las primeras semanas de vida. Las cremas deben ser formuladas.


Hemangiomas: Son tumores formados por los vasos sanguíneos y se manifiestan con manchas rojas en la piel. Se ven en la cara y a veces en la nuca. En la mayoría de los casos desaparecen con el crecimiento. En un porcentaje mínimo aumentan.


Quemaduras por el sol: En casos extremos, puede haber ampollas. Evitar el contacto con el sol entre periodos superiores a 10 minutos y entre las 10 a. m. y las 2 p. m. Cuando la piel se insola, se torna con fisuras. Siempre se debe utilizar el protector solar.


Moluscos contagiosos: Se adquieren en las piscinas o por contacto con otros niños. Se presentan como bolitas blancas levantadas, las cuales contienen una sustancia cremosa. Están en la cara y en el tronco. Se debe consultar al dermatólogo.


Otras infecciones: Hay de dos tipos: la bacteriana y la viral. El impétigo es la más común del primer tipo. En cuanto al virus, la más frecuente es la verruga vulgar, que se manifiesta formando bultos secos con apariencia descamativa.


Hongos (cándida) en boca: Al parecer se produce por alteraciones en la flora normal de la boca. Se cree que el uso del chupo puede ser factor desencadenante de lesiones. Son muy dolorosas, tanto que impiden la alimentación.


Eruptivas: Son brotes en la piel con características distintas. La más común es la varicela. Lo más importante, en la mayoría de ellas, es la prevención que se hace con la aplicación completa del esquema de vacunación.


Recomendaciones

- El baño diario debe hacerse con un jabón suave que no tenga alcohol ni perfume.

- No utilizar estropajos ni toallas para limpiar.

- Al final del baño, aplicar una crema humectante suave sobre la superficie de la piel.

- En el área de descamación, hidratar varias veces al día.

- Lavar la ropa del bebé con un jabón para ropa delicada, con el fin de evitar irritaciones. Enjuagarla muy bien para que no queden restos de detergente.

- Utilizar algodón con agua tibia para limpiar.

- No aplicar remedios caseros. Lo más aconsejable es visitar al dermatólogo.

- No aplicar perfumes sobre su piel.

 

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