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Sacudir al bebé es una forma de maltrato silencioso y puede causar graves lesiones

/ 30 de Septiembre de 2008
Sacudir al bebé es una forma de maltrato silencioso y puede causar graves lesiones        
   
                           
     
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Muchos padres zarandean a sus hijos, ignorando que estos movimientos bruscos además son una forma de violencia hacia el menor y genera, desde morados en la piel, hasta lesiones cerebrales.


“El síndrome del bebé zarandeado consiste en sacudir fuertemente al niño, produciéndole un movimiento brusco de la cabeza”, explica Lilya Restrepo, enfermera de la Asociación Afecto.

“Se puede presentar a cualquier edad, porque es una forma de maltrato. Entre más pequeño sea el niño, es más fácil que sea zarandeado y los riesgos son más grandes, pues las estructuras cerebrales son frágiles”, explica la pediatra Ángela Camacho.
Las paredes de las venas y arterias del cerebro del menor están empezando a fortalecerse. Al ser sacudido, se golpean contra el cráneo, pueden romperse y producir hemorragia.


Cómo detectarlo
“El zarandeo puede causar infarto o, incluso, la muerte del bebé. Son frecuentes las lesiones cerebrales que se manifiestan con somnolencia, pérdida de contacto con el exterior, llanto e irritabilidad; cuando el niño es grande, puede indicar dolor”, agrega Camacho.


La existencia del hematoma se determina a través de un escáner cerebral. También es frecuente realizar un examen oftalmológico para detectar posibles hemorragias en la retina.


Al confirmar el sangrado, hay que practicar controles periódicos para determinar que el niño no haya desarrollado anemia. También hay que hacerle seguimiento neurológico, en caso de que la sacudida le haya generado una lesión irreparable.


Según la Academia Americana de Pediatría, el 20 por ciento de los niños diagnosticados con este síndrome fallece y un 60 por ciento queda con alguna discapacidad para el resto de su vida. La expectativa de vida de quienes sobreviven es mucho más corta, frente a la de aquellos que no padecen el síndrome.


Maltrato bajo la ley del silencio
“Inicialmente se pensaba que el zarandeo era un juego. Sin embargo, las campañas para indicar que no es la forma adecuada de divertir al niño sacaron a la luz que, en algunos casos, las lesiones halladas están asociadas a maltrato infantil” dice Camacho.
Y es que, de acuerdo con los expertos, “el zarandeo, casi siempre, sucede por madres inexpertas que, por irritación, sacuden al niño para calmarlo o porque ya no saben qué hacer con él. También por padres bajo los efectos de sustancias alucinógenas o licor”, dice Restrepo.


Es una modalidad de violencia contra los niños que suele quedar dentro de las paredes del hogar. De acuerdo con Restrepo, “muchos médicos no detectan las causas de los síntomas del bebé, porque el zarandeo se puede camuflar o confundir con otras patologías y porque los padres no lo comunican porque tienen sentimiento de culpa”.


Una de las características que diferencia a éste de otros tipos de maltrato físico es que pasa inadvertido. “En un momento, la madre puede notar a su pequeño distraído, que no la mira. Puede que tenga hemorragia en la retina y que sea imperceptible”, agrega la experta de la Asociación Afecto.

 

Cómo evitarlo
Un movimiento leve y coordinado no es peligroso. Sin embargo, no es recomendable, bajo ninguna circunstancia, levantar al bebé y mecerlo en al aire, ya que existe el riesgo de que se produzca una lesión en su cabeza.
- Es importante que, en caso de que los padres no puedan estar con el bebé, lo dejen a cargo de un adulto que no se desespere ante su llanto.
-Hay que buscar la razón de su irritabilidad, para que se calme con facilidad. Recuerde que las lágrimas pueden ser ocasionadas por hambre, sueño, frío, calor, porque es hora de cambiar el pañal, etc.
-Tenga en cuenta que al zarandear al niño hay riesgo de que también se golpee contra otra superficie.
-Abandone la idea de que lanzarlo al aire es una forma de jugar.

 

Por Pilar Bolívar Carreño

Redactora ABC del bebé

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