Comportamiento

La gimnasia cerebral ayuda a desarrollar el aprendizaje y la autoestima

Las actividades que trabajan el cerebro se realizan desde los 6 meses.

/ 3 de Agosto de 2009
La gimnasia cerebral ayuda a desarrollar el aprendizaje y la autoestima        
   
                           
     
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La mayoría de las personas sueñan con tener un cuerpo saludable y con medidas perfectas. Por eso, permanecer varias horas del día en un gimnasio para fortalecer los músculos se convierte en una tarea casi obligatoria.


Pero, ¿se ha puesto a pensar que la mente también necesita ejercitarse? Sí, la gimnasia cerebral es indispensable y es una actividad que, aunque también está dirigida a los adultos, es ideal practicarla desde la primera infancia.

 

¿Qué es?
Son un conjunto de actividades y ejercicios que permiten la conexión del cuerpo a través de puntos energéticos, propician y aceleran el aprendizaje, la  memoria, la concentración, la creatividad y mejoran las habilidades motrices y académicas. Además, son eficaces para preparar a cualquier niño para desarrollar destrezas específicas de coordinación y pensamiento.

 

¿Cómo funciona?
Según la terapeuta Carolina López, la gimnasia cerebral trabaja la teoría del cerebro triuno, que se basa en el desarrollo evolutivo de este órgano. Según esta teoría, el cerebro está dividido en tres partes o dimensiones, cada una con distintas funciones:
- El reptiliano: es la parte más antigua del cerebro que controla las reacciones instintivas y las funciones básicas (ritmo cardiaco, respiración, temperatura, etc.)
- El sistema límbico: regula las emociones, la memoria, las relaciones sociales y sexuales, entre otras.
- El neocórtex: es la última parte del cerebro en desarrollarse y nos da la capacidad del pensamiento, tanto racional como creativo. Gracias a él somos capaces de escribir, hablar, leer, inventar, crear y realizar aquellas actividades que requieran destrezas.


La gimnasia cerebral integra las 3 partes del cerebro para equilibrarlas y hacerlas funcionar correctamente; busca la proporción entre las emociones y la parte racional. Es decir, evita que el pensamiento sea demasiado frío y calculador, bloqueando las emociones o, por el contrario, no permite que la parte emocional bloquee el pensamiento ante una situación amenazante.
Además, es muy útil para solucionar problemas de lectura, escritura, dislexia, hiperactividad o concentración.

 

El origen
El sicólogo estadounidense Paul Dennison, después de tener varias experiencias con sus pacientes que acudían a él con problemas de comportamiento, comunicación o aprendizaje (dislexia, hiperactividad, atención deficiente, entre otras) se interesó en hallar las formas de conectar las neuronas de las personas. En este sentido, investigó la kinesiología (ciencia que estudia el movimiento muscular en el cuerpo), el desarrollo de los niños, la  sicología, la neurología y otras disciplinas en busca de formas para fortalecer el cerebro y estimularlo. De allí nació la kinesiología educativa, que luego se llamó gimnasia cerebral o Brain Gym, la cual logra comunicar el hemisferio cerebral izquierdo con el derecho.

 

Un ejercicio para toda la vida
Estos ejercicios los pueden realizar niños desde los 6 meses de
edad, con la colaboración de los padres, hasta la etapa adulta. Los beneficios que se dan, según las edades, son las siguientes:

5 y 25 años: mejoran la atención, la concentración, la memoria. Ayudan a desarrollar la habilidad de socialización, para integrarse mejor con los compañeros de clase, para mejorar la relación con los padres, tutores, profesores o hermanos. También ayuda a subir la autoestima.

26 y 35 años: fortalece la confianza en las entrevistas de trabajo, en hablar en público con seguridad, en mejorar las relaciones con los jefes y posibles parejas y optimizar las capacidades laborales y la socialización.

36 y 65 años: ayuda en aspectos vivenciales que surgen y que anteriormente no había sido necesario aprenderlos o que se quieren mejorar.

 

¡Es hora de ejercitar el cerebro!
Existe una serie de 26 movimientos corporales sencillos, diseñados para ayudarnos a conectar ambos hemisferios de nuestro cerebro. A continuación, conozca algunos de ellos.

Primero, la preparación:
1. Mantener una respiración abdominal para mejorar el paso de oxígeno por todo el cuerpo y los niveles de atención.
2. Tomar por lo menos un sorbo de agua, el cual le servirá como conductor de energía.

Ahora, algunos ejercicios:
Es bueno realizarlos todos los días, por 30 segundos. Cada ejercicio se repite aproximadamente 10 veces.

 

 

 

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