6 a 12 meses

Terapias respiratorias, una forma de aliviar la congestión

/ 23 de Noviembre de 2011
Terapias respiratorias, una forma de aliviar la congestión        
   
                           
     
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La inflamación de los bronquios, el cúmulo de sustancias y la tos son razones que con frecuencia ameritan una terapia respiratoria. Esta favorece la higiene bronquial, pues ayuda al pequeño a manejar las secreciones.

“Su realización depende de la evolución del niño”, afirma la terapeuta respiratoria Claudia Vélez.

Suele prescribirse en los menores de 3 años, pues ellos no tienen tos efectiva y no son capaces de expectorar secreciones.

El manejo terapéutico se determina de acuerdo con el examen pulmonar, la valoración del color de piel, la oxigenación de la sangre, los parámetros de dificultad respiratoria (hundimiento de costillas o aleteo nasal), la  fiebre y el ritmo de la respiración.

Es indispensable si...

Cuando la tos no es efectiva, las secreciones que se van acumulando se pueden sobreinfectar y convertirse en neumonía. El menor de 6 meses, por ejemplo, no se moviliza y permanece en la misma postura (acostado o sentado), lo cual hace que la secreción se quede en un mismo sitio y haya mayor riesgo de infección.

Si existe broncoespasmo, es decir, los bronquios se inflaman y se cierran, no se recomienda percutir, es decir, dar golpes leves en la zona. La succión no debe efectuarse cuando el paciente tiene inflamación de la vía aérea superior, por el riesgo de una mayor irritación en el área afectada.

En estados agudos, se inicia un ciclo de tres micronebulizaciones cada 20 minutos, luego cada hora, posteriormente cada tres y, según la evolución del infante, se intercalan  terapias completas cada seis horas que duran entre tres y cinco días.

Los inhaladores

Son un instrumento o dispositivo para administrar medicamentos al pulmón a través de la vía respiratoria. Se les da este nombre porque utilizan la toma de aire (inspiración) como mecanismos para llegar a él.

Los hay de dos clases: de dosis medida o de polvo seco. “Ambos son exactos, sólo que el medicamento del primero está suspendido en un tubo llamado propelente, el cual tiene un líquido. Y el segundo viene con un polvo seco”, explica la neumóloga pediatra Danitza Madero.

Todas las personas lo pueden utilizar, hasta los recién nacidos. Lo importante es que lo usen con una buena técnica, esto evitará infecciones en la boca y que el medicamento se dirija a la vía digestiva.

Los niños menores de 4 años deben utilizar un espaciador que se llama inhalocámara. Esta es una máscara facial que debe incluir una válvula unidireccional en la que se pone el medicamento. Después, se da el disparo y este se recolecta en la cámara, lo que permite que el paciente, en la medida en que respire, lo absorba. 

Clases de terapia

Un tratamiento sencillo consta básicamente de micronebulización (se administra un fármaco para desinflamar o broncodilatar a través de un micronebulizador), que dura entre 15 y 20 minutos. Algunos de los medicamentos utilizados se diluyen en solución salina.

En la terapia respiratoria completa se ausculta al pequeño, se nebuliza, se acuesta en diferentes posiciones y  se vibra; se le hace lavado nasal y, dependiendo de la edad, se succiona o se hace estímulo de tos.

En la primera etapa de la bronquiolitis, sólo se utiliza micronebulización o uso de inhaladores de dosis medida para ayudar a desinflamar los bronquios.

En la segunda, caracterizada por la hipersecreción,  se hace la terapia completa sin percusión.

Previa valoración médica se determina si debe efectuarse drenaje postural, es decir, percusión (golpes leves) en diferentes cambios de postura o vibración, según el caso. “Se maneja estímulo de tos para mayores de un año y en menores, succión con sonda”, explica Vélez.

“La percusión ayuda a desprender las secreciones de las paredes de  los bronquios y se hace en diferentes posiciones para que todo drene hacia la tráquea”, agrega la fisioterapeuta María Helena Martínez. Se deben hacer con el niño sentado, en caso de que vomite.

Fuman los papás, se enferman los hijos

No existe una razón para justificar que los padres fumen cerca de sus hijos. Investigaciones han demostrado los fatales efectos que genera.

Uno de los estudios,  realizado por científicos de Tucson Arizona, en Estados Unidos, observó desde su nacimiento a un grupo de niños, durante 21años.

La neumóloga pediatra Danitza Madero asegura que gracias a esta investigación “se encontró que los hijos de fumadoras, cuando adquieren una infección viral en el primer año de vida como bronquiolitis, después tienen recaídas más graves, porque la función del pulmón del niño está alterada, desde antes de que se presente la infección”.

Los riesgos no son menores cuando la madre fuma después de dar a luz. “La exposición posnatal en el primer año de vida también es un factor de riesgo para presentar cuadros similares. Esto también fue demostrado dentro del seguimiento del estudio en Arizona; los niños que hacían sibilancias de forma recurrente, posteriores  a infecciones virales,  como bronquiolitis, tenían un antecedente de exposición al humo del cigarrillo”, asegura Madero.

El Centro Respiratorio de Arizona señala que los efectos de ser fumador pasivo son tos, dolor de cabeza y ojos irritados. Pero son más graves cuando estas personas que no fuman tienen contacto con el cigarrillo en su propia casa. Ese humo contiene cuatro mil químicos, de los cuales 200 son venenosos y 63 causan cáncer.

Riesgo para niños alérgicos

Esta experta asegura que es muy frecuente encontrar niños alérgicos expuestos a humo de cigarrillo en sus casas. Muchos padres se excusan en que fuman fuera del domicilio. El error es no tomar las medidas adecuadas antes de entrar en contacto con su hijo.

“Los adultos pueden fumar afuera, pero si no se quitan la ropa o no se lavan las manos, de nada les sirve. El olor queda impregnado en todo lo que cogen, en las manos, el pelo y la ropa. Al niño se le irritan las vías respiratorias altas y aparecen más síntomas. Entonces vemos a los pequeños con alergias como rinitis”, dice la especialista.

Son más frecuentes las recaídas que necesitan hospitalización o el aumento de medicamentos para controlar las alergias.

Diversas investigaciones también han demostrado que la orina de los niños fumadores pasivos tiene altas cargas de nicotina.

El estudio de la Universidad de Arizona afirma que la exposición al humo de segunda mano también genera en los niños dolores de oído, infecciones crónicas y neumonía.

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