Desarrollo

Cirugías estéticas de pies a cabeza para después del embarazo

/ 10 de Julio de 2007
Cirugías estéticas de pies a cabeza para después del embarazo        
   
                           
     
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Después del embarazo, las huellas en el cuerpo son evidentes. Ejercicio, buena alimentación, bronceado y, por qué no, una visita al quirófano pueden ayudar a recuperar lo perdido.

Al convertirnos en madres, todo cambia. Las trasnochadas, las madrugadas, los pañales, la lactancia y de ahí en adelante, desde el ingreso a la guardería del bebé hasta la universidad, ya no hay rastro de la vida que llevábamos. Pasamos de ser mujeres y esposas, a ser también mamás.

Pero no solo se alteran los ciclos de sueño o las rutinas diarias. También cambian los senos, el abdomen, la cola, en fin...

Es frecuente escuchar comentarios como: “después del bebé se engordó”, “perdió la figura”, o “con ese cuerpo se le notan los hijos”.

Sin embargo, es posible que tras el parto se obtenga una mejor figura. Ojo. Esto no es una broma, así lo dicen los expertos. El cirujano plástico Ernesto Andrade asegura que “si una mujer se cuida va a ser más flaca después de los embarazos”.

María Helena Hernández, por ejemplo, es madre de tres hijos y asegura que ahora es mucho más delgada, incluso su médico le ha sugerido incluir en su dieta suplementos vitamínicos porque la encuentra baja de peso. Su clave: tener una recuperación posparto rigurosa, alimentarse bien y acostarse boca abajo para que el abdomen regrese a su forma original.

A pesar de que se puedan recuperar algunas curvas, no se debe negar que en el cuer-po se notan las huellas de la gestación. “La piel no volverá a ser la misma, siempre será un poquito más flácida después de tener hijos, pero todo puede recuperarse parcialmente con ejercicios y mucho bronceado”, señala el experto.

Todos estos cambios tienen origen en las variaciones hormonales que atraviesa el organismo durante la formación del feto y, posterior-mente, por la lactancia: las mujeres ganan peso, cambia el tono de la piel, la estructura de los tejidos, los huesos y los cartílagos.

¿Cuánto espero?

Esa es la pregunta frecuente de las mujeres cuando llegan al consultorio del cirujano.
La recomendación del experto es hacerlo dos meses después de haber terminado la lactancia, incluso se aguarda el mismo lapso si la mamá no pudo amamantar a su bebé. La razón, argumenta el cirujano plástico, es “para operar realidades; las mujeres salen ansiosas, especialmente las que tuvieron muy buen cuerpo y quieren al otro día desesperadamente estar bien y eso no es así, esa es la evolución del embarazo mismo”.

Después de dar a luz y de esperar el término necesario, el cirujano puede realizar diversas intervenciones de acuerdo con las afecciones que presente la mujer.

  • Senos: definitivamente con cada hijo se pierde volumen en las mamas. La pareja debe decidir si volverá a tener otro bebé y en cuánto tiempo. Si la decisión es buscar un embarazo, se pueden poner implantes y no hay problema con la lactancia posteriormente, pero no se debe hacer un levantamiento de senos, porque al amamantar nuevamente terminarán por caerse otra vez.
  • Abdomen: el cirujano Ernesto Andrade compara esta parte del cuerpo con una guadua que, al hacer un corte, queda dividida en cuatro zonas. Con el embarazo, señala, se rompe la unión entre estas áreas y se forma un ‘cilindro’ mucho más ancho. El especialista hace un diagnóstico y si la piel y los músculos conservaron su forma, pero no ocurrió lo mismo con la grasa, se recomienda realizar una liposucción; pero si “la piel se afectó, no queda más que hacer una abdominoplastia, y eso es eliminar esa parte sobrante”, explica.
    Andrade aclara que no está de acuerdo con las intervenciones conocidas como miniabdominoplastia. “Es una minicirugía con minirresultados. En este cilindro tienes debajo del ombligo una unión de dos músculos llamados rectos y encima del ombligo está la misma unión. En el 85 por ciento de los casos la unión se daña por encima del ombligo. Quiere decir que es ridícula una cirugía que solo repara la zona de abajo, porque el 85 por ciento de los pacientes se quedaron por fuera”.
    Muchas mujeres se preocupan por las marcas que puedan generarse después de la intervención, pero Andrade es enfático en decir que “es preferible un abdomen lindo con cicatrices, que feo y sin ellas y muchos hombres van a estar de acuerdo conmigo. Nadie mira la cicatriz, uno mira el conjunto”. Si la mujer vuelve a embarazarse después de practicar una abdominoplastia, los resultados de la cirugía se pierden sin posibilidad de rehacerlos.
  • Glúteos: Al igual que con los senos, la cola también puede perder tonicidad y volumen. Sin embargo, no es recomendable poner prótesis o polímeros, porque según Ernesto Andrade, no tienen buenos resultados estéticos y pueden generarse complicaciones. Este experto prefiere poner grasa del propio cuerpo de la mujer. “La técnica funciona muy bien y todo depende de la experiencia del cirujano, hay especialistas que no les gusta porque se acaba perdiendo”. Pero el ejercicio y un buen bronceado también son herramientas eficaces para levantar lo caído.

Marcas en la piel

La gran preocupación de las gestantes son las estrías. Y aunque existen diversos tratamientos para contribuir con su prevención, debe tenerse claro que no se conoce aún el método infalible para evitar su aparición.

Algunas mujeres se aplican, con disciplina, cremas antiestrías y aún así, en algunos casos, no se libran de ellas. Así mismo, realizarse procedimientos posteriores con láser no las elimina del todo.

Un buen bronceado puede hacer que estas cicatrices se minimicen.

Por su parte, los pequeños vasitos que aparecen en la piel de las piernas, la nariz, las mejillas, el mentón o los antebrazos, conocidos como talangiectasias, desaparecen con una sesión de láser yak.

Por Juliana Rojas H.
Redactor ABC del bebé.

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