Nutrición

Mamás, a comer pescado durante el embarazo

/ 7 de Noviembre de 2006
   
                           
     
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En salsa, al vapor, guisado, en soufflé o frito, el pescado, en todas sus preparaciones posee grandes propiedades que contribuyen con una mejor salud y además cuenta con cualidades singulares para las gestantes. Por sus beneficios, fue catalogado como “el alimento más importante para la salud”, por Dariush Mozaffarian, profesor de epidemiología de la Facultad de Salud Pública de Harvard.

Y las razones son varias: rico en proteínas, calcio y complejo B, una de las vitaminas que contribuyen a la formación del sistema nervioso central; en este caso, ideal para el bebé.

Omega 3

Los peces de aguas profundas, como el salmón, cuentan con un importante componente, que resalta la especialista en nutrición y dietética Sandra Morales: “tiene unos aceites que se llaman ácidos grasos omega 3, que se han estudiado mucho, y se ha visto que en el embarazo pueden ayudar al desarrollo neurológico del bebé, además de contribuir con un mejor peso al nacer. También disminuye en un 2,5 por ciento la posibilidad de sufrir hipertensión en una mujer embarazada”.

Una recomendación importante para evitar intoxicaciones o complicaciones es consumir inmediatamente el contenido de la lata o poner lo restante en un recipiente en la parte baja de la nevera. No permita que permanezca allí por más de dos días. El error radica en dejar su contenido dentro de la lata, porque al contacto con el aire se produce una enfermedad conocida como botulismo.

Pescado y mercurio, ¿hay o no riesgos?

Se ha dicho, a través de diversas investigaciones, que la contaminación del agua genera en los peces altas cargas de mercurio que pueden alterar la formación del feto.

Según la nutricionista Silvia Bohórquez, “algunos de los desechos que van a parar al mar tienen mercurio, que es un metal pesado no biodegradable y se impregna en las algas que son alimento para los peces. Después, nosotros lo consumimos y el mercurio se empieza a acumular en los tejidos blandos y no se elimina. A largo plazo, puede generar trastornos de conciencia, perturbación, problemas del sistema nervioso como alteraciones del pulso”.

Sin embargo, las gestantes no deben huirle a su consumo. Así lo afirma un estudio publicado en la edición del 18 de octubre de 2006 de la revista científica Journal of the American Medical Asociación (JAMA), en el que se determinaron sus ventajas y desventajas.

La conclusión de sus autores es que existen algunos tipos de pescados que contienen cargas preocupantes de mercurio y sus efectos podrían ser dañinos en el sistema neurológico de los niños y en los riñones de los adultos.

La recomendación de estos especialistas es evitar el consumo de cuatro tipos que, afortunadamente, no son muy comunes en nuestro país: “macarela reina (macarela rey); tiburón; pez espada; y lofotátilo (también conocido como tilapia). Especies como el atún blanco deberían consumirse sólo en cantidades inferiores a seis onzas (170 g) por semana”, señala el estudio.

Este alimento, gracias a los ácidos omega 3, contribuye al desarrollo fetal y neurológico de los niños.

Por Juliana Rojas
Redactora ABC del bebé.

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