Primer trimestre

Estudio: cuando una mujer decide ser madre después de los 35 años

Este estudio muestra los sentimientos, miedos y riesgos de las mujeres embarazadas mayores de 35 años.

/ 2 de Noviembre de 2016
Estudio: cuando una mujer decide ser madre después de los 35 años        
   
                           
     
Compartir artículo: Whatsapp

 

Muchas mujeres se han propuesto metas académicas y laborales por cumplir antes de tener un hijo. La idea de que quedar emabrazada las realiza como mujer ha sido desplazado; así lo determinó un estudio liderado por Alba Norys Lozano, magíster en Enfermería de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Bogotá, y dirigido por Luz Mery Hernández, profesora de la Maestría en Enfermería del Área de Cuidado Materno Perinatal de la misma universidad.

Lozano, una de las investigadoras, encontró que para las mujeres la decisión de ser madres significa una elección de vida libre, autónoma e íntegra, pues muchas prefieren profundizar en sus estudios y consolidar su estabilidad laboral antes de quedar embarazadas por primera vez.

Por su parte, la profesora Luz Mery Hernández advirtió que a veces las mujeres “se sienten regañadas cuando les preguntan por qué esperaron tanto tiempo. Nuestro papel desde la Enfermería no es juzgar sino acompañar, orientar y educar”.

Las dos investigadoras entrevistaron a profundidad a nueve mujeres entre los 35 y 41 años con el fin de describir qué significaba para ellas esa primera gestación. Hallaron dos sentimientos principales: felicidad y miedo. Esto ocurre porque las futuras madres están ilusionadas por el niño que van a tener y sienten que tendrán una nueva oportunidad en la vida, una nueva etapa. Se sienten generosas y con buenas energías.

Sin embargo, al mismo tiempo experimentan un gran compromiso tanto con ellas mismas como con su hijo. Por eso, este es el momento en el que más que nunca necesitan del apoyo de sus familiares, allegados y profesionales de la salud. Algunos estudios previos que fueron citados por las investigadoras indican que dicho apoyo ayuda a que, se reduzca la probabilidad de un parto por cesárea.

También, el estudio encontró otro resultado: algunas madres primerizas se aferran a Dios y a la religión para enfrentar dicha etapa con más fortaleza. En cuanto a los miedos, uno de los principales se experimenta cuando la mujer piensa en el momento del parto.

La desinformación fue otro factor que encontraron las académicas, pues la información sobre el embarazo en general y el momento del parto, vienen de fuentes no confiables que alarman a las mujeres con experiencias pasadas.

Es importante mencionar que algunas de las mujeres que formaron parte de la muestra manifestaron miedo con respecto a su futuro y a su cotidianidad: se preguntan cómo será su vida de ahí en adelante, cómo se desempeñarán en el trabajo y sienten angustia sobre si serán o no buenas madres.

Este escenario le plantea varios desafíos a la Enfermería y al sector de la salud, puesto que además de los controles fisiológicos también se debe tener en cuenta el aspecto psicológico, apoyar a las

futuras madres, no cuestionarlas por sus decisiones y educarlas respetando sus derechos sexuales y reproductivos.

El tema no pierde vigencia

El estudio fue el resultado de una tesis que realizaron las investigadores en 2012, pero que se publicó en la primera edición de la revista Avances en Enfermería (2016) de la Universidad Nacional, en el artículo titulado Significado de la primera gestación en mujeres mayores de 35 años. Entre tanto, la investigadora Alba Norys Lozano se propone ahondar más en el tema con estudios posteriores.

Riesgos como la hipertensión, la diabetes, partos prematuros y el peligro de que el niño nazca con bajo peso o malformaciones congénitas, son algunos de los que también fueron mostrados en la publicación científica para mujeres en gestación en edades extremas: menores de 19 años y mayores de 35.

Sin embargo, todo se puede controlar con un buen manejo fisiológico y psicológico. “La idea con este tipo de investigaciones es poder visibilizar el tema y que los servicios de salud tengan en cuenta que este es un proceso normal, que como cualquiera tiene riesgos, pero no por eso se debe estigmatizar a la mujer como si todo se fuera a complicar desde el momento en que toma la decisión”, concluye la profesora Hernández.

 

 

 

Compartir artículo: Whatsapp