Mil preguntas de mamá

¿Cómo involucrar a tu hijo en la llegada de un hermano menor?

Consejos de los expertos sobre cómo darle la noticia al niño e involucrarlo en el acontecimiento durante y después del embarazo.

/ 23 de Enero de 2017
¿Cómo involucrar a tu hijo en la llegada de un hermano menor?        
   
                           
     
Compartir artículo: Whatsapp

En general, los padres se inquietan por la llegada de un nuevo hijo. Aunque el evento sea de alegría para todos, ellos saben que pueden generar algún sentimiento en su hijo mayor que, hasta ese momento, ha tenido la condición de ser único.

“Los padres no saben cuándo decirle y de qué manera. Temen que sienta que ya no es tan importante para ellos, no lo amen tanto o incluso que se sienta abandonado. Cada familia tiene una realidad particular; dependiendo de la edad del niño, su personalidad, si este está en el jardín o coincide con el paso al colegio; si la madre está en casa o trabaja. Dependiendo de estas variables, las reacciones de los niños son diferentes. A medida que va avanzando el embarazo, también cambia la manera como los niños lo van viviendo”, afirma.

Según ella, es aconsejable comunicarlo hacia los tres meses, cuando ya hay más certeza del embarazo y las eventualidades estén más superadas. Sin embargo, muchos niños ‘intuyen’ que algo diferente pasa en su familia y pueden preguntar qué pasa con su madre, especialmente si esta tiene síntomas físicos muy fuertes, propios del embarazo.

En estos casos es mejor contarle, aconseja López, teniendo en cuenta que se debe adaptar la información a la edad y dejar abierta la posibilidad para que el niño pregunte una y otra vez, y se pueda conversar sobre el tema de manera tranquila.

Lee también: La llegada del hermanito: ¿como Caín y Abel?

Cecilia Zuleta, psicóloga de desarrollo y crianza, dice que se les debe hablar de la manera más natural posible, sin misterios. Hay muchas formas de hacerlo. Sentarse con ellos y contarles “vas a tener un hermanito, ahora van a ser dos en esta casa”, “qué delicia…”. Lo que a los papás les nazca. O leer un cuento, por ejemplo. Pero sin dar una connotación negativa por miedo a los posibles celos.

Involucrarlos: la clave

El proceso de aceptación varía. Al comienzo –dice López– los niños pueden sentirse muy felices con la noticia, pero después tal vez no. Igualmente, pueden expresar su deseo inmenso de tener un hermanito para estar más apegado a sus padres, llorar sin motivo o tener conductas más infantiles para su edad. Algunas veces es como si el tema no existiera y, en otras, mostrarse muy interesados.

Sandra Zorro, psicóloga médica y de la salud, y psicóloga perinatal de la Clínica ColSanitas, dice que los hijos primero deben haber vivido la gestación y la espera, al mismo ritmo que sus padres; ese es el proceso de adap- tación y de apertura para ese nuevo miembro, no solo en la casa sino en la mente. Para ello, dice, “los padres son los primeros que tienen que revisar la forma como ellos han afrontado la llegada del bebé”.

Una vez la pareja se encuentre en total aceptación del nuevo miembro, debe comunicárselo al otro hijo y mantenerlo siempre informado del transcurso del embarazo con la verdad. “Los niños no necesitan mucha información compleja, solo básica; e irán preguntando lo que su curiosidad les vaya diciendo y, en esa medida, es que los padres pueden ir respondiendo”, explica la especialista.

Poco a poco se puede ir haciendo partícipe al niño de aspectos que tengan que ver con el bebé, como escoger la ropa, los juguetes, el lugar donde va a dormir. Muchas  de las reacciones de los niños dependen del manejo que hagan los padres. Estos deben asumirlo como un hecho natural, que no requiere un manejo especial.

También, dice Zuleta, se les puede mostrar que la mamá está engordando; si tiene malestares, decirles que hay que cuidarla y hacerle caso. “No se trata de que él tenga que cuidar a la mamá, sino decirle que la mejor manera de ayudar es hacer lo que le están pidiendo en el momento”. Al niño también hay que anticiparle la situación. Es decir, contarle que su hermano aún no podrá jugar ni hablar, mientras crece; necesita alimentarse del seno de mamá. Incluso, una tarea divertida es hacer un libro de la familia, contando lo que ha sucedido y lo que podrá suceder con las fotos de mamá, los regalos, las visitas, etc.

Amplía tu conocimiento: ¿Su hijo único pide un hermano?

¿Qué esperar?

Una vez llegue el bebé a casa e, incluso, durante la gestación, es de esperarse que, especialmente los niños más pequeños, muestren algún tipo de reacción frente al cambio que representa esta llegada. Algunos pueden hacer regresiones, que consisten en mostrar conductas que ya se habían superado, como no controlar esfínteres, gatear, hablar a ‘media lengua’, querer tetero, dormir con los padres, etc.

En el caso de los escolares, agrega la psicóloga perinatal, pueden mostrarse más inquietos o retraídos. Todo lo anterior debe considerarse normal y es parte de la respuesta del niño a un cambio; solo cuando la conducta se mantiene por un periodo superior a un mes, se sugiere consultar a un profesional.

Compartir artículo: Whatsapp