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Padres, a retomar las rutinas tras las vacaciones. Aprende cómo

/ 17 de Enero de 2017
   
                           
     
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Para muchos retomar la rutina y las actividades cotidianas tras las vacaciones suele ser difícil, pues es una época en la que se cambian las actividades diarias y temas tan puntuales como los horarios de descanso y vigilia se modifican. Además, dejamos de lado una serie de obligaciones, dando un vuelco al estado de ánimo y al ritmo biológico. 

En algunas personas, todo esto puede causar una mayor dificultad para volver a adaptarse a la rutina diaria, presentando un malestar que se ha denominado síndrome posvacacional y, algunos lo llaman: estrés posvacacional. 

Según Javier Tomás Morales, psicólogo mexicano, terapeuta y docente del área cognitivo conductual, “tras un periodo de vacaciones, regresar al trabajo, cuidar de los hijos, estudiar, y tal vez hacer alguna actividad regular, con todo lo que esto implica, lleva a algunos a experimenten un fuero interno, y lo expresan en sus cuerpos con aletargamiento, cansancio, dolor muscular, falta o exceso de apetito; es decir, presentan signos de un síndrome, como puede ser el posvacacional”. 

Aleida Fajardo, psicóloga en salud mental, pública y social, habla de “un incremento en los niveles de estrés al volver a laborar o estudiar, como consecuencia de un proceso de readaptación al ambiente cotidiano, pero que no constituye ningún tipo de patología. Son más características de un estrés posvacacional que puede expresarse en mayores niveles de activación general, y en algunos, presentar malestar físico y psicológico, y dificultad para volver a la cotidianidad”. 

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¿Por qué sucede? 

Carlota Lucena, psicóloga y terapeuta de familia comenta que, al parecer, por las múltiples tareas que desarrollan las mujeres, son ellas las que pueden caer más fácilmente en un estrés posvacacional, pues son profesionales, atienden a los hijos, el hogar, y es posible que cumplan otras labores. 

En su concepto, el psicólogo Morales dice que las situaciones a las que la sociedad de hoy se expone son muy exigentes, más en entornos tan agitados como los de las ciudades, por ello, “para encarar el día a día necesitamos un nivel de activación, representado en un cúmulo de cargas emocionales: coger el bus, manejar, ir en moto, soportar al jefe, atender público, todo lo que pasa a diario”. 

El doctor explica que el pensamiento influye en el comportamiento, ya que este se conecta a una emoción, y esta lleva a una respuesta fisiológica y a una conducta. “Por ejemplo, cuando pienso en el problema que tuve con mi jefe, o en casa con la esposa, no lo puedo hacer sin generar algún tipo de emoción: rabia, tristeza, impotencia, miedo... De esas emociones dependerá la reacción que activará al organismo, manifestándose con tensión muscular o frecuencia cardiaca elevada”. 

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Sea ejemplo de su familia 

 - Evita dejar tareas laborales pendientes antes de salir a descansar, pues esto te mantendrá en tensión a lo largo de sus vacaciones, y llegado el momento de regresar, estarás sobreestimulado emocional y mentalmente. Incluso, es posible que te muestres molesto, incómodo e irascible con los niños o la pareja, incomodando a toda la familia. 

 - No permitas que el pensar en volver a la cotidianidad te cambie la actitud apacible de las vacaciones. Detén esos pensamientos negativos, pues condicionan el regreso al trabajo y lo hacen más pesado. 

 - Ve retomando en familia las actividades normales. Realiza una distribución del tiempo de trabajo y el de descanso en casa. 

 - Si existe malestar a nivel individual o familiar por el fin de las vacaciones, es preciso reconocerlo y generar el espacio para hablar de ello. Identifica temores y expectativas respecto al retorno a las actividades laborales y escolares. 

 - Si los horarios de sueño se han afectado en vacaciones, empieza a normalizarlos, no solo los de los niños, sino los de los adultos también, así como las horas de las comidas. 

 - Es muy importante que los padres descansen realmente en vacaciones y que no sigan con las mismas tareas de la casa, pues eso repercute también en los niños, ya que ellos observan sus actitudes y no se disfrutan mutuamente. Hay que lograr la armonía emocional, planificar, y disfrutar del descanso para luego, en el trabajo, tener una actitud mental positiva. 

 - Procura retomar tus buenos hábitos de alimentación, y si no los tienes, adquiérelos. El desayuno, por ejemplo, es primordial, pues si no hay una buena nutrición desde la mañana, decae sustancialmente el rendimiento físico e intelectual. 

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