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Papás: de los 'baby boomers' a los 'millenials'

Ha pasado casi un siglo entre estas generaciones. Cada una caracterizada por teorías propias de su época.

/ 16 de Junio de 2017
Papás: de los 'baby boomers' a los 'millenials'        
   
                           
     
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Sin lugar a dudas, el fin natural y casi instintivo de la paternidad es y será: guiar, amar, educar, formar y proveer a los hijos todo aquello que necesiten para su desarrollo y supervivencia, durante los primeros años o, en algunas culturas, hasta la mayoría de edad. Eso sí, la figura paterna es sinónimo de autoridad y respeto en gran parte de las sociedades.

Pero a través de los años, y debido al impulso de la tecnología y la modernidad, muchas cosas han cambiado, incluyendo el rol de padres y madres, pues los papeles y obligaciones se han intercambiado y los tipos de familia son diversos, haciendo que las características y formas muy tradicionales de actuar, en el caso de los padres con sus hijos, tengan que ajustarse a las realidades sociales, culturales, económicas y hasta tecnológicas de la época en la que se encuentran.

Al respecto, el Instituto de La Familia de la Universidad de La Sabana dio a conocer los resultados de una reciente investigación que revela cómo los padres de las últimas tres generaciones han ejercido la autoridad en sus familias, es decir, aquellos que nacieron entre 1920 y 1980.  

La función histórica del padre ha estado vinculada a la disciplina, cuyo ejercicio a veces algo fuerte. Pero con el tiempo, esto ha cambiado y la forma de ejercer el control y la disciplina hoy se complementa con la demostración de afecto”, señaló Andrés Cano, profesor del Instituto de La Familia y director del estudio.

Mira este estudio muy oportuno: ¿Cómo es la relación de padres e hijos, hoy?

Según el informe, la autoridad de la figura paterna en Colombia se ha encasillado en tres formas de criar a lo largo de tres generaciones específicas:

Los papás baby boomers (nacidos entre 1920 y 1949)

Estos hombres, la mayoría de ellos abuelos en la actualidad, basaron sus relaciones familiares en patriarcados, en el que solo por el hecho de ser los “hombres de la casa” y, además, únicos proveedores del hogar, se sentían con el derecho de ejercer a toda costa el poder sobre la esposa y sus hijos.

“Él era el único que podía gastar el dinero, disponía libremente sobre la voluntad de los hijos y su esposa, sólo él trabajaba y, por su puesto, era quien ‘mandaba’ en las decisiones y disponía de todo lo relacionado con el manejo del hogar. La esposa, por el contrario, tenía que someterse a lo que él dijera e hiciera”, afirmó Cano. Este tipo de padre podría llegar, incluso a ser agresivo, especialmente si veía amenazado el poder que ejercía sobre su familia.  

Papás de la Generación X (nacidos entre 1950 y 1979)

Su poder fue cuestionado por los hijos, la pareja e incluso por el Estado. Venían con una herencia muy fuerte de sus padres, donde fueron educados con ‘mano fuerte’. Vivieron en carne propia la fuerza de una educación muy tradicional en nuestro país.

Sin embargo, se encontraron con otra realidad: recibieron mensajes contrarios a sus pautas de crianza o, por lo menos, muy distintos a cómo ellos fueron educados. El Estado comenzó a diseñar políticas para proteger a la primera infancia y a la revolución femenina que, entre otros logros, permitió que las mujeres trabajaran, se les reconoció un status electoral activo, y otros logros que hicieron sentir desplazados a los hombres.

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La tecnología también comenzó a reemplazar su principal característica de poder: la fuerza física. Esto fue evidente especialmente con la aparición de las máquinas, que empezaron a realizar trabajos pesados y a minimizar la contratación de la mano de obra masculina.

En esta generación, la masculinidad estaba asentada en el papel proveedor del hombre, que se vio cuestionado por la entrada de la mujer al mundo laboral y, especialmente, los padres de ese entonces se impactaron, porque se frenó su capacidad de castigar y reprimir gracias al fomento de  las leyes que pararon esto.  

Papás generación (Y) o ‘millennials’ (nacidos a partir de 1980)

Ellos basaron su forma de criar y educar en lo racional, teniendo en cuenta que la mujer ya tiene mucho más claro su papel de proveedor, comienzan a aceptar voluntariamente estos cambios, como por ejemplo, en el cuidado de los hijos, el hecho de compartir las tareas del hogar e, incluso, ya perciben como algo negativo el hecho de castigar o reprimir físicamente a los niños.

Estos padres entraron en un desconcierto entre lo que era correcto y lo que debían hacer y, aunque aceptaron estas condiciones o tareas de forma voluntaria, no sabían cómo llevarlas a cabo y desconocían cómo, realmente, ser buenos padres.  

Además, les ha tocado vivir en un contexto social y cultural muy diferente al que ellos fueron educados, en el que, por ejemplo, la legislación impone pautas concretas de actuación, compromisos y responsabilidades con los hijos.

Y, lo que es un verdadero cambio de actitud y desarrollo en bien de los niños, se reemplazó la fuerza por el diálogo, la mano dura por el efecto y, poco a poco, el contacto amoroso y respetuoso de las relaciones padre-hijo, se fue posicionando de los nuevos hogares, dándole al significado de paternidad y familia, un sentido más colaborativo e integrado.

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