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Cómo criar a niños felices / La importancia de la lactancia como lazo afectivo

/ 22 de Septiembre de 2009
Cómo criar a niños felices / La importancia de la lactancia como lazo afectivo        
   
                           
     
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Por María Carolina Sánchez T.  /
Sicóloga especialista en primera infancia


Al nacer, el bebé busca instintivamente el pecho de la madre no sólo para saciar su hambre, sino también para buscar su calor y cercanía.


Ella, por instinto, le dará protección incondicional a su hijo. La lactancia materna, además del sinnúmero de beneficios físicos para madre e hijo, es el camino seguro para un desarrollo físico y sicológico sano y para un inicio de la vida con la protección adecuada para el desarrollo del bebé.


La lactancia, más allá del aspecto nutricional, es un estilo de vida en donde prima el apego del bebé con sus padres, como motor de la vida familiar.


Varios estudios han demostrado que cuando este apego a través de la lactancia se da de forma armoniosa, la incidencia de maltrato infantil por parte de los padres se reduce drásticamente, ya que este primer vínculo, o bonding, crea un lazo de protección para toda la vida.


Amamantar le permite a la madre brindarle al pequeño las herramientas primordiales para un desarrollo emocional con una base segura.


Una buena nutrición y un buen desarrollo de defensas comienzan con la práctica de la lactancia, fundamento de una crianza basada, además, en la prevención y promoción de la salud física y mental del bebé en el futuro.


La sociedad actual, a pesar de los cambios y virajes del siglo XXI, se beneficia indiscutiblemente de la promoción de la lactancia materna en todos los sectores sociales.


Sin embargo, las múltiples demandas a la mujer y a la familia promueven, en algunas ocasiones, la cultura del “desapego”. Prontamente, las mujeres dejan de amamantar, optan sin necesidad por los biberones, dejan a los bebés al cuidado de personas diferentes y se evita el contacto físico.


Este tipo de situaciones van en contra del instinto natural de la madre y del bebé de estar juntos y representan contradicciones y dificultades emocionales tanto para ella como para su hijo.


En este sentido, se ponen en tela de juicio los tiempos de licencias y los estándares sociales que apuntan a que ambos se separen más pronto de lo conveniente.


El escenario ideal para una sociedad como la nuestra es buscar el respeto por este primer apego, primordial para la gestación de niños y adultos sanos sicológicamente.

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