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Genética y ambiente influyen en la formación de la personalidad de un niño

/ 9 de Febrero de 2011
Genética y ambiente influyen en la formación de la personalidad de un niño        
   
                           
     
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Existen muchas teorías al respecto. Todas coinciden en que los niños no son sólo una viva imagen de sus padres.


La pregunta de si se nace con una determinada personalidad o se adquiere una a través de la crianza ha rondado la mente de varios sicólogos y siquiatras en los últimos 30 años.


“Algunos estudios la asocian con la genética, mientras que otros han demostrado la influencia que tiene el ambiente en su formación. En la actualidad, ya no interesa mucho si se estructura por herencia o si está regida por el ambiente, sino cómo interactúan estas dos variables”, explica Paula Bernal, sicóloga infantil.


Para entender esta dinámica, es clave conocer el significado del término para no confundirlo con el temperamento. “La personalidad se define como el conjunto de patrones y características con los cuales el ser humano maneja sus emociones, pensamientos y comportamientos”, aclara la especialista. El temperamento, por su parte, es la manera como reacciona el ser humano frente a personas y situaciones nuevas. En este orden de ideas, hay diversas teorías que intentan dividir los rasgos de la personalidad en categorías.


En una de ellas se hace esta clasificación: introvertido o extrovertido, afectado a nivel de sentimientos o emocionalmente estable, calmado o excitable, sumiso o dominante, sobrio o entusiasta, despreocupado o consciente, cohibido o emprendedor, de sensibilidad dura o sensible, seguro o dubitativo, sereno o aprensivo, sociable o autosuficiente, poco integrado o integrado y relajado o tenso.


“Las personas se mueven entre uno y otro extremo y algunos se ubican en el medio”, señala Paula Bernal.


Ni blanco ni negro
Un bebé empieza a mostrar su temperamento desde el nacimiento. A través de la relación con sus figuras primarias, el pequeño adquiere una personalidad que se define al final de la adolescencia. En el camino, hay una interacción entre genética y ambiente que no es exacta. “Aunque hay una carga genética, esta no define al ser humano, pues influyen las experiencias que tenga la persona a lo largo de su vida”, dice Bernal.


Papel de los genes
De acuerdo con el genetista Luis Arturo Lizcano, los genes son fundamentales en la estructuración de los rasgos humanos. Estos rasgos no dependen de un solo factor, sino que son la sumatoria de factores genéticos y ambientales. Aun así, algunos estudios concluyen que la genética influye entre 50 y 90 por ciento.


Consejos para fortalecerla
Los extremos en la vida suelen ser nocivos. Por eso, para que un niño tenga una personalidad sana es necesario que sus padres le pongan límites claros, le den ejemplo al tener una actitud equilibrada frente a la vida, fomenten un vínculo afectivo saludable y le permitan desarrollarse dentro de los parámetros normales.

 

Por Diana Bello Aristizábal
Redactora de ABC del Bebé

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