12 a 24 meses

Nuevos alimentos: mundo de sabores y experiencias para tu niño

Llego la hora de comer de todo. Conoce cómo, qué horarios y cantidades son las apropiadas para tu niño.

/ 7 de Julio de 2017
Nuevos alimentos: mundo de sabores y experiencias para tu niño        
   
                           
     
Compartir artículo: Whatsapp

Cuando tu bebé alcanza los seis meses de nacido, llega un momento de grandes experiencias para él, y mucha actividad, felicidad y también inquietud para ti y la familia que rodea a tu pequeño, pues es una etapa en la que se inician cambios y cosas nuevas que experimentar.

Una de ellas y quizás la más importante por el impacto que traerá sobre el niño, es la institución de los nuevos alimentos en la dieta del pequeño que, hasta ese momento, solo la constituía la leche materna.

Al llegar la hora de que el bebé coma otros alimentos diferentes, los padres suelen confundirse porque no saben qué darles, en qué cantidad, a qué horas del día y cuál debe ser la preparación indicada. Sin embargo, esta es una tarea para hacer paulatinamente y bajo la dirección del pediatra, por lo que puede resultar menos difícil de lo que parece.

Es muy importante que los padres sepan quela leche materna tiene todos los nutrientes, vitaminas y complementos que el niño necesita en sus primeros seis meses de vida, una fórmula perfecta de la naturaleza, que no requiere de ningún alimento extra para cumplir con todas las necesidades nutricionales de tu hijo pero, a partir de esa edad, él requiere mayores cantidades de nutrientes específicos como hierro, calcio y vitaminas A, C y D, que por sí sola, la leche de mamá no puede suplir.

Por ello es necesario que se introduzca una dieta variada que supla dichos nutrientes, sin dejar del todo la lactancia. El objetivo de la nueva alimentación es favorecer el crecimiento y desarrollo del niño, pues en esta etapa empezará a adquirir habilidades como sentarse (a los seis meses), gatear (a los ocho), pararse (a los diez) y caminar (al año), que demandan un gasto calórico importante.

Igualmente, los nuevos alimentos ayudarán en el desarrollo de los diferentes órganos del sistema digestivo del bebé, activarán su sentido del gusto a través de las papilas gustativas, y la acción de masticar lo irá entrenando para el proceso del habla que vendrá más adelante.

Lee también: Alimentación complementaria, ¿cuánto es suficiente?

Señales para saber que es el momento

En el inicio de la alimentación complementaria hay que tener en cuenta la madurez fisiológica e inmunológica del niño, por ello los expertos recomiendan estar atentos a estos aspectos que les dirán a los padres que su pequeño está preparado para recibir su nueva dieta.

·Tu bebé es capaz de sostenerse en posición sedente (sentado), con poco apoyo.

·Controla la cabeza.

·Soporta su peso con los antebrazos.

·Se lleva las manos y los objetos a la boca.

·Coge objetos, y ya recibe alimentos en la boca, de la mano de mamá.

·Si rozas sus labios con una cuchara abre su boquita.

·Ya no empujar la lengua hacia fuera, es decir, carece del reflejo de extrusión.

·Tu pequeño dirige el alimento hacia atrás de la boca, lo pasa (deglute).

¿Qué darle y cuándo?

Para empezar a dar a tu bebé los primeros alimentos complementarios debes saber que la presentación indicada es en forma de compota, y las frutas dulces son las elegidas en primer lugar, dentro de la nueva dieta de sabores y texturas de tu niño, después vendrán las frutas ácidas, verduras y poco a poco, cereales, proteína y granos.

Además, los pediatras aconsejan que se inicie alimento por alimento, uno a uno y poco a poco. No se deben mezclar o combinar entre sí para que el niño aprenda a diferenciar los sabores, y si presenta cierta intolerancia, saber cuál es el alimento que la ha causado.

Asimismo, como hay alimentos esenciales en esta etapa, existen otros que debes esperar para dar a tu hijo, por la probabilidad de que le ocasionen alergias y que presenten intolerancia. Entre ellos están el trigo, pescado, soya, maní, nueces, mariscos, fresas y el huevo, sobre el que algunos especialistas dicen que definitivamente hay que esperar hasta el año de edad y otros lo sugieren desde los nueve meses.

Acá te presentamos las recomendaciones mes a mes y en el primer año, para que puedas alimentar correctamente a tu bebé con las vitaminas y minerales que requiere para su desarrollo.}

6 meses: en esta etapa tu bebé debe consumir compotas de frutas no ácidas, ricas en fibra como la papaya, granadilla, banano y manzana, y verduras como la auyama, zanahoria, arveja y espinaca, que son buenas opciones para tu pequeño. También puedes introducir dos cereales: el arroz y la avena. Además, no olvides que la lactancia debe continuar, en lo posible hasta el año de edad.

7 meses: algunos especialistas dicen que las carnes de pollo y res pueden empezar a introducirse a esta edad, otros recomiendan que mejor a los 8 meses, pero en realidad no hay mayor problema, mientras la carne sea magra, de buena calidad, blanda y jugosa como el pernil y el lomo, o el pollo sin piel. También puede incluir la papa el primer tubérculo para tu pequeño, eso sí muy bien macerada dentro de las preparaciones.

8 meses: en esta edad continuará consumiendo proteínas de origen animal, como carne de res y el pollo sin piel. Ya puede comer ternera y vísceras, como el hígado, estos alimentos le brindan al pequeño aminoácidos esenciales para su crecimiento. Ahora podrá incorporar frutas como mango, curuba, guanábana, y verduras como acelgas, apio y coliflor.

Complementa la información: Después de la lactancia materna, ¿qué alimentos se le dan al bebé?

9 meses: esta es una edad clave, según algunos pediatras, para que tu hijo reciba uno de los alimentos más importantes de la nueva dieta: el huevo, sin embargo, otros especialistas sostienen que si existen antecedentes alergénicos familiares, es mejor dejar para probarlo después del año.

Ahora, si decides incluirlo ya en la alimentación de tu bebé hazlo, pero dale solo la yema y hacia el año ya incluirás la clara, siempre y cuando no haya presentado ninguna reacción negativa. El huevo es fuente de proteína integral que contiene aminoácidos,grasas, calcio, magnesio, hierro, sodio, es rico en vitamina A, selenio, zinc y oligoelementos. Igualmente puedes darle algunas leguminosas como el fríjol, arveja seca, garbanzo y lenteja.

10 meses: ahora llegan a la dieta de tu pequeño los productos lácteos y sus derivados. Puedes empezar por el yogur y luego la leche. También puedes combinar el yogur con el cereal para el desayuno, y otros vegetales, pero que no produzcan gases como la lechuga, el repollo, la cebolla o el ajo.

11 meses:  esta edad debes darle más alimentos sólidos como galletas y pan que pueda coger con su mano y llevarlo a la boca, se ensuciará y regará comida, pero todo hace parte del proceso de aprendizaje y reconocimiento de los sabores, olores, colores y texturas de los alimentos. No le des mucho líquido, y evita los alimentos industrializados o con conservantes, endulzantes, colorantes y saborizantes.

12 meses: es este momento ya tu hijo debe recibir la dieta completa, incluidos la leche de vaca y sus derivados: queso, yogur y kumis, así como postres de fruta con leche, esto en medio de las comidas principales, no con ellas, acá está el aporte envitaminas del complejo B y calcio. Acá ya pueden darle pescado a sus niños, sin espina, como filete de merluza, atún, salmón, filete de róbalo, con todo cuidado.

Los niños que tienen antecedente de alergias y que no han incluido el huevo y alimentos que contienen gluten como el trigo, las pastas, pan y galletas, ya pueden probarlos, los productos de panadería preferiblemente integrales. La proteína en carnes y pollo, no deben faltar.

Igualmente, la proteína de origen vegetal debe estar presente en las leguminosas como el fríjol, la lenteja y los garbanzo; estas son importantes por  su aporte de complejo  B, hierro, proteína y fibra soluble.

Si no ha presentado reacción alguna al huevo puede consumirlo cuatro veces por semana. Los alimentos reguladores como las frutas y verduras deben estar presentes, por lo menos en tres porciones, preferiblemente frutas enteras, que deba morder, chupar y manipular; ya puede probar lulo, maracuyá (rica en vitamina A) y limón (ácidos)

Has que sea tractivo: Tips para hacer que la alimentación sea divertida para los niños

Dulce sí, pero en su justa medida

Los expertos sostienen que lo recomendado es que su consumo no supere las tres cucharadas al día, pero esto se irá modificando de acuerdo con la demanda de cada organismo y la edad del niño.

Para el pediatra Gonzalo Franco, docente y jefe de Pediatría de la Clínica Corpas, y miembro y asesor científico de la Fundación Thao, los dulces solo deben aportar el 50 por ciento de las calorías; es decir, es un alimento ocasional, el resto, o incluso todo, indica la nutricionista Silvana Dadán, magíster en nutrición clínica y docente de posgrados de pediatría y gastroenterología pediátrica de la Universidad El Bosque, puede venir de otros alimentos.

Las necesidades calóricas se pueden cubrir con cereales, leguminosas, tubérculos (papas, yuca, plátanos), frutas y vegetales, que tiene el contenido adecuado de carbohidratos (azúcares)”. Igualmente, añade Dadán: “es importante tener claro que los dulces tienen bajo valor nutricional, solo aportan energía calórica, mientras que los vegetales, frutas y tubérculos vienen acompañados de vitaminas y minerales”.

“Los dulces conforman el sexto grupo de alimentos que una persona debe consumir a diario. Su ingesta no debe ser exagerada e indiscriminada, pues de ser así se puede caer en enfermedades como sobrepeso, obesidad, diabetes y caries dental, uno de los problemas frecuentes en la infancia”, anota la dietista Elizabeth Jiménez.

Además, si existe mucha ingesta de azúcar por día, esta puede desplazar el consumo de otros alimentos que el niño necesita en su desarrollo y generar deficiencias a causa de un exceso calórico, afirma Angélica María Arriaga, nutricionista y dietista, quien dice también que, “su consumo exagerado puede traer consigo estados de hipereuforia e hiperactividad, seguidos de depresión, tristeza e, incluso, agresividad; a parte de un aumento del tejido adiposo corporal y malnutrición en los pequeños”.

En el tema de los dientes, el que tus niños consuman cantidades importantes de azúcar se asocia con la aparición de caries dentaria, pues por la acción de las bacterias que hay en la boca, el azúcar se convierte en un ácido que daña el esmalte dental, explica el doctor Franco.

Así mismo, si no hay control a la hora de comer dulces, tu hijo puede presentar dolor abdominal, inapetencia, diarrea, síndromes de malabsorción (trastornos en la absorción y disponibilidad de nutrientes necesarios para el organismo), especialmente cuando la ingesta es abundante, repetida y cotidiana.

Para que los padres tengan una idea clara de las cantidades de dulce que sus hijos deben consumir, los especialistas recomiendan tener en cuenta las Guías Alimentarias, elaboradas, en el caso de Colombia, por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), las cuales discriminan por edades las porciones recomendadas de alimentos pertenecientes al grupo denominado azúcares y dulces.Acá pueden consultarlas:

http://www.icbf.gov.co/portal/page/portal/PortalICBF/Bienestar/Nutricion/EducacionAlimentaria

Finalmente, es importante que los padres estén atentos y puntuales con las consultas pediátricas de sus niños, pues es en ellas, en las que se podrá detectar si el pequeño está consumiendo demasiado azúcar o, por el contrario, le falta, ya que una u otra condición puede afectar su crecimiento y salud.

Compartir artículo: Whatsapp