12 a 24 meses

¿Qué hacer si su hijo tiene un amigo imaginario?

No se preocupe. Si lo tiene es porque quiere compartir con otra persona.

/ 2 de Abril de 2013
¿Qué hacer si su hijo tiene un amigo imaginario?        
   
                           
     
Compartir artículo: Whatsapp

¿Se ha asustado porque su hijo habla solo? ¿Porque juega con otra persona que no se ve? ¿O porque le pide espacio en el carro o en la mesa para un personaje que no existe?

Tranquilo. Es solo el producto de la imaginación del niño. Y los amigos imaginarios son eso, amigos. Son tan inofensivos como el juguete favorito. La diferencia es que no se perciben.

Esta creación surge alrededor de los 2 a 7 años de edad y no es producto de una locura. Los niños crean amigos imaginarios “porque tienen una necesidad, porque les falta un amigo. No quiere decir que tengan una carencia afectiva  o que estén solos en la vida, simplemente necesitan alguien con quien jugar”, dice Jacqueline Benavides Delgado, máster en protección infantil de la Universidad del País Vasco (España) y candidata a doctora en Psicología de la Universidad del Valle.

También es un medio para que los pequeños expresen sus emociones, deseos o miedos; es un mecanismo para compartir espacios sociales a los que el niño no puede acceder. Incluso, es una situación que hace parte del desarrollo normal y cognoscitivo a esas edades, añade Laura Carolina Ramos Cortés, psicóloga de preescolar del Montessori British School, pues es una etapa donde ellos recrean fantasías, imaginan cosas y les dan vida a elementos que no la tienen.

Además, el niño, a esta edad, agrega la experta, es un poco egocéntrico en su pensamiento. Entonces, ¿qué mejor que imaginar alguien a quien le puede dar un nombre, ciertas características, una situación?

Hace algunos años se pensaba que esta etapa era anormal y que los niños creaban estos personajes porque tenían carencias. Sin embargo, como lo explica la psicóloga Benavides, se ha visto que más del 30 por ciento de los infantes a esas edades crean amigos imaginarios; es decir, está dentro de un rango de normalidad y frecuencia.

Es más, según las expertas, estos pequeños que tienen compañeros irreales tienen más capacidades creativas, ingeniosas, imaginativas y son tan sociales que hasta ellos mismos resuelven su problema y crean un amigo. Generalmente son hijos únicos o con hermanos con un rango de edad diferente.

“Son chicos muy volcados hacia lo social, especialmente hacia el contacto con los adultos. Saben leer mucho los sentimientos, las emociones, los pensamientos, lo que los otros creen. Son más sensibles respecto a lo que le pasa a otro, porque si ellos crean una historia paralela tienen que pensar y sentir como el otro”, afirma Jacqueline Benavides.

Entonces… ¿cómo actuar?

En principio, es importante tener claro que el niño es el creador de su amigo y, por tanto, es su relación. El padre solo debe integrarse hasta donde su hijo se lo permita.

Algunos estudios muestran cómo desparece un amigo cuando los padres intervienen mucho. ¿Por qué? Porque ese amigo perdió el control del niño, dice la psicóloga Benavides.

Ella también indica que es normal que los padres se alarmen. Sin embargo, deben tener claro que no es algo negativo, no tiene que ver con sus progenitores ni es falta de afecto. Tampoco los están reemplazando ni es una situación que implique llevar al niño al psicólogo, siempre y cuando vean que ese amigo no le está haciendo daño.

Tampoco es aconsejable burlarse, prohibirlo o regañarlo. Esa reacción generaría que el niño oculte a su amigo y, en ese caso, los padres ni se enterarían qué tipo de relación lleva el pequeño y puede que el amigo permanezca en etapas que ya no son tan normales, como la adolescencia.

Al contrario. Es hasta divertido seguir el juego. En ocasiones, los niños piden permiso para dormir, comer o salir con el amigo. Y es una situación completamente normal. El padre puede aprovechar para preguntar qué características tiene, a qué juegan, etc.

Finalmente, “si él decidió compartir ese espacio personal, no se deben invalidar sus emociones y creaciones. Los padres deben compartirlas, pero desligándose del juego del  niño, pues la idea es que él maneje mil cosas; es su deseo”, puntualiza Laura Ramos.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo dura un niño con un amigo imaginario?

No hay tiempo determinado, porque depende de variables que intervienen en la creación del niño. Sin embargo, los estudios hablan de un promedio de 9 meses. No es cuestión de días, porque la relación con el amigo es muy afectiva. Incluso, puede durar años, pero dentro del rango de edad mencionado.

Cabe anotar que cuando ese amigo imaginario no es funcional,  desaparece, porque ellos ya tienen otros amigos de verdad, conocieron a otros niños, etc.

¿Cuándo hay que consultar?

Si crea amigos dentro de una edad que no corresponde. O cuando esté presentando cambios conductuales importantes, cuando prefiere estar todo el tiempo con su amigo y no jugar con otros niños; es decir, cuando el tema de la socialización se queda atrás.

También, si el pequeño llora porque el amigo le pegó o lo insultó; eso sería extraño, porque se supone que es el pequeño quien controla la situación.

¿Cómo son los amigos imaginarios?

No son padres, no son hermanos; generalmente es un niño. Pero también pueden ser superhéroes, animales, fantasmas. Incluso, pueden ser varios niños.

 

 

 

 

Compartir artículo: Whatsapp