12 a 24 meses

Detección temprana de problemas orales evita inconvenientes con el habla

/ 15 de Febrero de 2011
Detección temprana de problemas orales evita inconvenientes con el habla        
   
                           
     
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Y de otras habilidades, además de la alimentación.

 

Andrés tiene 5 años y aún tiene problemas de masticación. Después de acudir a varios especialistas, se determinó que tenía hipersensibilidad oral. Una situación que le generaba dificultades articulares y lingüísticas. Como él, muchos pequeños presentan inconvenientes para comer, hablar, socializar y hasta aprender, a causa de anomalías en el área oral. Y, la gran mayoría, se detectan de manera tardía.
Por eso, un grupo investigadores crearon el proyecto de Puericultura en salud oral, que se desarrolla en el Hospital de la Misericordia, en convenio con la Universidad Nacional de Colombia.
El objetivo es hacer una evaluación temprana del crecimiento, funcionalidad y desarrollo integral de los órganos involucrados en la función oral del bebé.

 

Por fuera y por dentro

 Tres especialistas (fonoadióloga, estomatóloga pediatra y ortopedista) son los encargados de valorar a niños entre 0 meses y 3 años de edad. De manera simultánea, evalúan las características extraorales e intraorales del pequeño. Las primeras se refieren a la forma de la cara, el cráneo, los ojos, la nariz, etc. “Las desviaciones o asimetrías faciales, por ejemplo, en ocasiones son el origen de un síndrome”, explica Layla González Bejarano, docente y estomatóloga pediatra.
Asimismo, observan la posición de las orejas y la posición de los maxilares. “Cuando la mandíbula es demasiado pequeña, el bebé no puede succionar, deglutir y tiene dificultad para abrir la boca”, añade la especialista.
A nivel intraoral, se evalúan los huesos de los maxilares, el frenillo lingual, etc.

 

El desempeño del niño
En este proyecto, la evaluación no solo es anatómica, también neurológica (funcional). Es decir, se analiza que, además, los órganos estén bien físicamente y cumplan sus funciones. De esta manera, se pueden detectar futuros problemas, como retardo en el proceso lingüístico. “Si el bebé no balbucea o no repite sílabas, indica que tiene algún problema de tipo cognitivo o neurológico”, explica la fonoadióloga Berta Benavides. Las degluciones atípicas, maloclusiones y bruxismo son otras falencias que se pueden identificar.
Con el diagnóstico, se busca que, con la ayuda de la familia –fundamental en la generación de hábitos y estímulos– y un tratamiento específico, el niño supere los problemas en una etapa temprana y se evite una problemática más compleja que después le dificultará comer, expresarse y desarrollar competencias escolares.

 

Proteja los órganos del niño
Es vital el cuidado de la madre durante el embarazo, pues los reflejos orales del bebé se desarrollan al- rededor de los tres meses de gestación. Además, se debe fomentar la lactancia materna exclusiva y una oportuna alimentación complementaria. La higiene adecuada después de los 5 meses de edad es clave para la salud.

 

Karen Johana Sánchez

Redactora ABC del bebé

 

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