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Niños que chupan dedo y muerden sus uñas, ¿con menos alergias?

Así lo afirma un estudio de la Universidad de Otago en Dunedin, Nueva Zelanda.

/ 25 de Julio de 2016
Niños que chupan dedo y muerden sus uñas, ¿con menos alergias?        
   
                           
     
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Los investigadores Stephanie J. Lynch, a Malcolm R. Sears y Robert J. Hancox decidieron confirmar la ‘hipótesis de la higiene’, la cual sugiere que la exposición a bacterias y otros microbios a temprana edad ayuda a guiar al sistema inmunitario a un modo de lucha contra la infección, y alejarlo de una tendencia a las reacciones alérgicas.

Para la realización del estudio se tuvieron en cuenta niños de 5, 7, 9 y 11 años cuyos padres informaran si presentaban dichos hábitos. Además, se tuvieron en cuenta factores como la atopia familiar, la lactancia materna, la tenencia de mascotas, el hacinamiento en el hogar, el estatus socioeconómico y el tabaquismo de los padres.

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Se dieron cuenta de que los niños que chupan dedo y muerden sus uñas, tenían un menor riesgo de sensibilización atópica a la edad de 13 y la aparente inmunización o protección continuaba hasta los 32 años. “Inclusive, descubrimos que los niños que tenían ambos hábitos tenían un menor riesgo de sensibilización atópica que los que sólo tenían uno”, aseguran los expertos.

El texto explica que los resultados se presentan porque cuando el niño realiza estas actividades (chupar dedo y morderse las uñas) está precisamente más expuesto a los microbios de lo que sus manos tocan y al mugre que conservan las uñas, por lo que desarrolla más anticuerpos.  

Dentro de los resultados se encuentra que un 31% de los niños eran chupadores de dedo frecuentes o mordedores de uñas, entre los 5 y los 11 años. Además, no había diferencia significativa entre si el menor que presentaba estos hábitos era niño o niña.

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Eso significaba que era menos probable que obtuvieran un resultado positivo cuando su piel se expuso a desencadenantes de las alergias, como el polen y los ácaros del polvo.

“Pero nadie está sugiriendo que se anime a los niños a adoptar esos hábitos”, dijo el investigador principal, el Dr. Robert Hancox. Pues, según el experto, con chuparse el pulgar, existe la preocupación de que pueda alterar el alineamiento de los dientes cuando salen.

"No queremos descartar preocupaciones como esa", dijo Hancox.

Hancox y sus colaboradores reportaron los hallazgos en la edición en línea de la revista Pediatrics.

 

 

 

 

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