Comportamiento

Te enseñamos cómo cultivar la autoestima en tus pequeños

Los mensajes y estímulos que los niños reciben del exterior y de la relación con sus padres son determinantes en la imagen que se harán de sí mismos.

/ 2 de Diciembre de 2016
Te enseñamos cómo cultivar la autoestima en tus pequeños        
   
                           
     
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La infancia es justamente la etapa en el que el concepto que se tiene de sí mismo, la identidad personal y la autoestima están en pleno proceso de desarrollo. Tanto, que depende prácticamente de los mensajes y estímulos reciban de ti como padre o madre, ayudándolos desde muy temprana edad a construir su autoestima con base en el afecto, el acompañamiento y la valoración que hagas de sus logros.

De acuerdo con los especialistas en el tema, los niños que crecen con una buena autoestima son individuos con una configuración sólida de seguridades personales, lo que les trae enormes beneficios como poder expresar sus emociones con facilidad y confianza; ser autónomos, independientes y participativos en las decisiones que los afecten (según su edad); sentirse a gusto consigo mismos y, por lo tanto, tener un mayor desarrollo a nivel social y afectivo, así como superar las dificultades y los obstáculos que se les presenten de manera más tranquila, siendo tolerantes a la frustración y sin temor a equivocarse y volver a intentarlo.

Contrario a lo anterior, debes saber que los menores que crecen con baja autoestima tendrán mayores inseguridades y rasgos de ansiedad, además de bajísimos niveles de aceptación de las dificultades y de los fracasos.

Esto se reflejará en su interacción social, con actitudes o comportamientos como: temor a relacionarse con otros, timidez, dificultad para establecer límites y respetar los que se le han impuesto, dependencia excesiva de sus padres y cuidadores en momentos que exigen de su total autonomía, y dificultad para solucionar conflictos por sí solos.

En este sentido, especialistas como Claudia Jiménez Chacón, psicoterapeuta infantil, de adolescentes y de familia, advierte que “a nivel cognitivo la baja autoestima puede afectar las habilidades de los procesos mentales y, como consecuencia, el desarrollo del aprendizaje, pues se ven afectados la atención, el seguimiento, el mantenimiento y la finalización de las instrucciones. Además, la memoria y la evocación conceptual”, apunta.

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Entonces, la pregunta que te podrás estar haciendo es: ¿cómo logro estimular la autoestima en mis hijos? Para empezar, es preciso que recuerdes que la autoestima es la manera como cada persona se aprecia a sí misma; se construye desde el amor propio y las relaciones con los otros. De ahí la importancia de tratar bien a tus hijos, cultivar el dominio sobre sus sentimientos y emociones, y exponerlos a mensajes que refuercen sus fortalezas, y señalen de manera positiva y constructiva sus debilidades y límites.

Así, es claro que los niños reciben constantemente nuestra aprobación sobre sus actitudes y comportamientos en forma de mensajes positivos y negativos que les van formando una idea de quiénes son y cuáles son sus capacidades. Por eso el primer paso de los padres para estimular la autoestima, según Astrid Triana Cifuentes, decana de la Facultad de Psicología de la Fundación Universitaria Sanitas, es “ser conscientes de que es necesario tener claridad sobre las posibilidades reales de logro en las diferentes etapas del desarrollo de los niños, a fin de establecer metas alcanzables y exigir en concordancia. No se puede esperar que un niño de dos años se anude los cordones, pero sí se debe esperar que haya logrado el control de esfínteres”, destaca Triana.

Además, es importante que tengas presente que la autoestima se aprende, y por tanto hay que potencializar en el menor las experiencias positivas que lo alienten a cultivar esta capacidad. Isabel Cristina Bettin, psicóloga del Gimnasio Los Caobos, recomienda “identificar las cualidades y talentos del niño, y potencializarlos en su vida diaria con frases, mensajes y elogios que le refuercen y lo hagan consiente de sus capacidades. Esto va a generar triunfos que lo van a hacer sentir valioso y muy capaz”, afirma Bettin.

Por otra parte, el cariño y el amor que los padres les proporcionen a sus hijos son un factor esencial, aseguran los expertos; este amor debe ser incondicional y no condicional. “Si los padres expresan amor solo cuando el niño los hace sentir bien o cuando se comporta como esperan que lo haga, este no se sentirá amados de verdad. Si los padres solo aman cuando satisfacen sus requisitos o expectativas, es muy probable que los niños se sientan incompetentes y frustrados”, explica la especialista.

Por eso las frases de elogio y de agradecimiento, y los mensajes de esperanza, confianza, orgullo y perdón son importantes para reforzar su valía personal. Las expresiones de estímulo deben servir para dar aliento y valor, además de reconocer el esfuerzo que el niño ha hecho.

Esa valoración es lo que les permite construir seguridad en sí mismos y en sus capacidades. Sin embargo, la doctora Jiménez Chacón advierte que un mensaje aprobatorio no siempre es necesario, pues “cuando se reconoce cada comportamiento deseado y con frecuencia diaria, el niño crea dependencia y costumbre o se satura: se puede llegar a condicionar sus acciones a la espera de un elogio, de modo que cuando no lo tiene puede sentir un ambiente hostil o crear inseguridad”.

A su vez, no debes olvidar que es necesario acompañar a tu niño en sus errores, ayudándole a comprender lo que salió mal o no resultó, cómo puede mejorar y por qué no hay razones para no volver a intentarlo. Por eso, según Chacón, “los mensajes frente al error deben ser más de orden constructivo y propositivo que de reproche o penalización.

No es lo mismo decir “no eres capaz de hacer las cosas bien” que “estoy seguro de que si te esfuerzas más lo vas a lograr” o “dime cómo podríamos (en conjunto, porque los padres y adultos deben estar implicados) mejorar esto que hiciste”. Aquí es fundamental hacer un análisis sobre el error y decirle: “pensemos qué faltó para que esta vez las cosas te salieran bien” o “hablemos sobre cómo podrías mejorar”, aconseja la experta.

Pero no todo son elogios y mensajes constructutivos. La autoestima de tus pequeños también se forma desde la calidad del tiempo que compartas con ellos, el tipo de atención que les des, y el respeto y la participación que les brindes en cada momento, además de la imposición clara y concertada de límites que les permiten entender que hay barreras que no se pueden pasar. Lograr un buen balance en este sentido es demostrarles que son importantes para ti y que, por lo tanto, valen mucho como personas.

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