Comportamiento

10 frases que nunca debes decirle a tus niños

Identifica las expresiones que tu pequeño no debería escuchar.

/ 9 de Febrero de 2017
10 frases que nunca debes decirle a tus niños        
   
                           
     
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Las palabras y el lenguaje que usas con tus hijos en sus primeros años de vida son determinantes en la configuración de su personalidad. De hecho, según los expertos, de la manera como te refieras a tus pequeños, dependerá la definición que estos adoptarán al definirse a sí mismos a futuro.

De ahí la importancia de no utilizar expresiones -aunque sea en un breve instante de ira- que puedan marcar a tus hijos de por vida. Lo ideal es que en el momento de llamarles la atención por un  mal comportamiento, te detengas a analizar el lenguaje que vas a utilizar y seas muy cuidadoso con tus palabras. Por eso, de la mano de las psicólogas y psicoterapeutas, Isabel Cristina Bettín Vallejo y María Carolina Sánchez -Thorin, te contamos cuáles son esas expresiones que erróneamente usan los padres y que deberías evitar.

1. “Tú no puedes, déjame yo lo hago”.

Con esta frase estamos subvalorando las capacidades de los niños en lo que se refiere a su autonomía. Al decirles “yo lo hago, tú no puedes todavía” les damos la idea de seres incapaces y los encerramos en un entorno de sobreprotección o de comodidad en la que no se sentirán que pueden intentar hacer algo por sí mismos por el temor a fracasar. En lugar de eso, diles frases como “te voy a mostrar cómo se hace y luego lo intentas tú” o “ven, hagámoslo los dos”

2. Eres un… “mentiroso, flojo, desordenado, tonto, cochino”

Cuando a los niños les damos este tipo de calificativos, automáticamente les estamos enviando el mensaje de que ya son así, es decir, los estamos definiendo desde su ser, cuando en realidad toda la personalidad de un niño no se puede definir por un simple acto equivocado.

En cambio, si les decimos que ‘están’ haciendo algo negativo, les damos la posibilidad de corregir su comportamiento. En la infancia, de acuerdo con las psicólogas, el verbo ser, tiene una connotación mucho más fuerte que el verbo estar. Si los padres le dicen a su hijo todo el tiempo que es malo o incapaz, él terminará por creérselo.

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3. No llores que no pasó nada.

Este tipo de expresiones lo que hacen es invalidar los sentimientos de los niños. Si tu pequeño se cayó y se golpeó  y le exiges que no llore porque “no es para tanto” o porque “tiene que ser fuerte” o “guapo”, en realidad le estás haciendo creer que expresar sus emociones está mal y por lo tanto, el niño buscará reprimirlas, lo que terminará deteriorando su comunicación contigo.

Así que lo ideal es entender sus emociones y no tratar de minimizar lo que el niño quiere expresar. Aunque es posible que exageren, podemos abrir un espacio de comunicación para hablar sobre el adecuado nivel de intensidad y atención que cada situación requiere.

4. “Casi me matas del susto”, “Me vas a enfermar”, “tú siempre me estás causando dolores de cabeza”, etc.

Usar este tipo de expresiones genera temores en los niños y sentimientos de culpa, en especial porque ellos suelen tomar las palabras textualmente y les otorgan poder. Por eso, cuando les llames la atención debes decirles exactamente qué fue lo que hicieron mal, sin exageraciones ni generalidades.

5. “Si sigues haciendo eso, ya no te voy a querer” o “Si me quieres, vas a hacer esto o vas a dejar de hacer aquello”.

Cuando sometemos el amor a una condición de aceptación por parte del adulto basada en el comportamiento de los niños, ellos van a experimentar el temor constante de no alcanzar nuestras expectativas y, por lo tanto a dejar de ser amados, lo que afecta gravemente su autoestima y su confianza en sí mismos.

Asimismo, manipular a los niños a través de sus sentimientos hará que a futuro ellos sean fácilmente manejables. Nuestros pequeños deben saber que, sin importar lo que ocurra, siempre contarán con el afecto de sus padres.

(Entra aquí y aprende cómo hablarles a tus hijos de forma efectiva)

6. “¿Por qué no eres como tu hermano?”, “Juanito sí es juicioso y tú no”, etc.

 

Jamás compares a tus pequeños con ningún otro niño porque esto afecta gravemente su autoestima y les da la idea de inferioridad frente a otras personas.

Debes comprender que cada niño es un mundo diferente con distintos caracteres, habilidades y destrezas. En este sentido, debes darles la oportunidad de ser auténticos y valorar precisamente eso que los diferencia del resto. Otra cosa es mostrarles ejemplos y modelos a seguir.

7. “Deja de molestar”, “Eres insoportable”, “Me tienes harto”.

A veces, cuando estamos muy estresados por el día a día, perdemos fácilmente la paciencia cuando nuestros niños demandan nuestra atención. Decirles expresiones como “deja de molestar” cada vez que se te acercan hará que entiendan que nunca tienes tiempo para ellos y que no vale la pena acercarse porque los harás a un lado.

Si no tienes disponibilidad en un determinado instante, explícales cariñosamente que estás ocupado y que apenas termines les prestarás toda tu atención. La regla de oro es cumplirles y dedicarles tiempo de calidad.

8. “Cállate, estamos hablando los adultos”

Si respondes de esta manera a las intervenciones de tus pequeños en tus conversaciones, lo más seguro es que sientan frustración ante su deseo de participar o sientan que son menos importantes que otros a la hora de obtener tu atención. En lugar de eso, haz una pausa y dile pausadamente “ya te escucho, espera un momento”. Así le enseñaras a esperar su turno.

9. “Deja de hacer preguntas tontas”, “¿Por qué?, pues porque sí”

Ten muy presente que ninguna pregunta es tonta y que los niños, al explorar y descubrir el mundo, quieren conocer la  explicación de todo lo que les rodea. Así que si te hacen preguntas o indagan el porqué de las cosas no subestimes su sed de aprendizaje.

Recuerda que tú eres su mayor fuente de conocimiento y que no debes cortar las alas de su curiosidad. Al contrario, trata de explicarle lo que quiere saber en un lenguaje sencillo y si no sabes la respuesta anímate a buscarla con ellos en un libro o en la internet.

(¿Llegó la edad del por qué? Conoce qué contestar a las preguntas más comunes de los niños)

10. “Lo mínimo que espero de tí es que ganes el partido, saques buenas notas, me hagas sentirme orgulloso, etc.”

Con este tipo de frases lo único que conseguirás es poner sobre los hombros del niño una responsabilidad enorme:tratar de complacerte y hacerte feliz a ti en lugar de ser feliz por él. Esta presión por el éxito puede generarles a los niños estrés, depresión y ansiedad. Por ello, lo ideal es que tus hijos entiendan que lo más importante es el esfuerzo y los aprendizajes nuevos, no los resultados.

 

 

 

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