Comportamiento

Los beneficios del yoga en los niños

El antídoto a muchas perturbaciones que afrontan los menores.

/ 24 de Enero de 2008
Los beneficios del yoga en los niños        
   
                           
     
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El encuentro del cuerpo, la mente y el espíritu, reunidos en esta disciplina, resultan ser el antídoto a muchas perturbaciones que afrontan los menores. Descubra por qué.

Estrés, miedo, hiperactividad, falta de concentración, ansiedad, agresividad, entre otros comportamientos afrontados por los menores del siglo XXI, despiertan la preocupación de los padres, quienes buscan innumerables soluciones en pro de garantizarles a sus hijos una adolescencia bien llevada y sin excesos.

El yoga, disciplina milenaria en la cual gracias a la unión de posturas del cuerpo, sonidos sagrados, respiración, relajación y meditación, se consigue el equilibrio deseado por todos los seres humanos, ya no es una práctica exclusiva de los adultos; ahora los niños hacen parte de esa magia en la que el encuentro con el ser interior permeabiliza al ser exterior.

Clases de posturas

Asdrúbal Lozano, especialista y precursor del yoga para niños en Colombia, explica que esta práctica “consiste en una cantidad de posturas del cuerpo, que sirven para estimular y activar músculos, órganos, glándulas y articulaciones, mediante la imitación de posiciones que hacen los animales”.

De esta forma, el contacto con la naturaleza hace que el yoga se convierta en una actividad lúdica, donde gracias al juego, y no a la obligación, los pequeños están totalmente presentes, se olvidan de excesos o falencias de su personalidad, y adoptan una actitud equilibrada frente a las diferentes situaciones en las que se puede ver empañada su tranquilidad.

Los niños son unos yoghis; innatos, por eso, desde el vientre materno, los múltiples movimientos en el líquido lo convierten en un individuo flexible y hábil en la práctica de esta disciplina, razón por la cual desde el nacimiento del bebé y hasta su primer año de vida, la madre puede construir unos movimientos, donde se manipulan sus extremidades y hace que roten las articulaciones, logrando una mezcla de gimnasia yoga, estimulación y masaje.

Un menor puede empezar la práctica de esta terapia en forma individual desde los 4 años, edad en la que ya desarrolla dominio de su cuerpo y realiza las posturas sin dificultad. Aunque se han visto casos de niños que a los 2 años, gracias a una cultura familiar alrededor del yoga, lo experimentan con total facilidad.

 

(Vea el artículo "Yoga en pareja durante la gestación representa grandes beneficios para los futuros padres y el bebé")

 

Beneficios

“Mejorar la atención, relajarse, regular todos los sistemas, lograr que si hay un exceso lo baje y si hay una falencia la equilibre, son las principales ayudas de la práctica del yoga en los pequeños”, afirma Claudia Sánchez, instructora especialista en esta terapia para niños.

Detrás de lo anterior viene la mejora en los niveles de estrés, la concentración, el equilibrio emocional, la agresividad, la hiperactividad, el miedo, los problemas de crecimiento, el mal sueño y la falta de contacto con una conciencia corporal. Según Asdrúbal Lozano, “los niños que hacen yoga no son tan rebeldes en la adolescencia y tampoco generan adicciones hacia el alcohol, el cigarrillo y las drogas, pues como valoran su cuerpo evitan las cosas que lo perjudican”.

Así, cada postura y tipo de respiración tienen un efecto. Por ejemplo, si el niño muestra miedo se utiliza la posición del león, en la cual se sacan los hombros y la lengua, acompañado de una fuerte inhalación por la boca. Esto los llena de valentía y los involucra en el rol del rey de la selva, que a ningún animal le teme.

De la misma forma, explica Claudia Sánchez, “hay padres que se acercan al yoga pidiendo que su hijo hiperactivo se quede quieto un minuto, pero no es correcto. Uno lo que hace es: ¡quiere moverse, muévase! Entonces aquí aparece una postura que se llama las ranas, la cual se les pone a practicar hasta que se cansen, logrando canalizarles la energía”.

La magia del yoga es que cuando a los niños se les da el espacio para silenciarse y centrarse en ellos mismos en un lugar adecuado, con una música especial y un olor cautivador, el encuentro con el alma se convierte en una experiencia nueva y fortificante, llena de cosas positivas. Por eso, los resultados pueden conseguirse de manera inmediata.

Además, hay tratamientos especiales como combatir el miedo, con sólo enseñarle que cuando experimente pánico respire largo y profundo, él ya va a disfrutar de los beneficios de una lección sencilla. Es necesario el compromiso de los padres, quienes nunca deben presionar a los pequeños hacia la práctica del yoga.

 

 

Por Christian Quiroga
Especial para ABC del bebé

 

 

 

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