24 a 48 meses

Inclusión social, clave en el tema de niños con autismo

Experto en autismo habla de la enfermedad y cómo percibirla a tiempo para mejorar su diagnóstico.

/ 31 de Marzo de 2017
Inclusión social, clave en el tema de niños con autismo        
   
                           
     
Compartir artículo: Whatsapp

Entre más temprano se diagnostique y se reconozca el problema es mucho mejor el pronóstico para el niño”, con esta frase, el psiquiatra de niños y adolescentes, Daniel Felipe Garzón, de la Universidad Javeriana y experto del Instituto Roosevelt, se centra en la necesidad de que los padres y cuidadores de niños estén atentos y a tiempo, a ciertas manifestaciones que alerten sobre una alteración en la conducta de los pequeños, y que den luces sobre la existencia de un trastorno psicológico como el autismo.

El autismo, en los últimos años, se ha podido diagnosticar con mayor claridad entre las poblaciones, gracias a una mayor información y divulgación del tema, con lo que se ha permitido que los padres y quienes están cerca, en los primeros años de vida del niño, consulten a partir de signos claros, detectando que algo, en el desarrollo, no se está dando de forma correcta.

“Si hablamos de cifras de la enfermedad en Colombia, es muy difícil de concretarlas, pues no hay reportes ni estudios juiciosos sobre ello, pero podemos decir que, a nivel mundial, la prevalencia del autismo se sitúa entre un 0,6 por ciento y un 1 por ciento, es decir, que este porcentaje de niños que nacen por año, padecen la enfermedad”, indica el psiquiatra Garzón.

De tal manera, este es un tema que concierne a los padres si quieren estar atentos al comportamiento y desarrollo de sus pequeños, por esto y con motivo del día Mundial de la Concienciación sobre el Autismo, que se conmemora el 2 de abril, ABC del Bebé entrevistó al doctor Daniel Felipe Garzón para aclarar muchos aspectos relacionados con el diagnóstico y tratamiento de este trastorno.

Relacionado: Autismo y vacunas, investigación demuestra que no hay una relación

¿A qué edad se puede empezar a detectar que existe esta anomalía?

Rta.: No es fácil de hacerlo. Tener un diagnóstico de autismo antes de los tres años es complicado, pero podemos estar atentos a algunos hallazgos que nos hacen pensar que el niño tiene un trastorno de tipo autista.

Por ejemplo, podemos decir que en un niño de 18 a 36 meses es muy importante que los papás estén atentos de signos como la sordera aparente, que consiste en una falta de respuesta a los llamados e indicaciones. Los padres le llaman o le juegan pero el pequeño no responde, sin embargo, auditivamente el niño escucha bien, y eso se determina tras evaluaciones especializadas, pero al llamarle por su nombre, o interactuar, pareciera que no escucha y no responde.

Otro signo a calificar, que los padres y cuidadores pueden detectar es que el niño no comparta un mismo foco de atención. Por ejemplo, el padre le pone un cuento o un juguete con un foco de atención y el niño no reacciona. Así mismo, no extiende la mirada a los ojos del otro, ni mira lo que hacen los demás, es decir, están conversando dos personas y el niño no se vincula, no se involucra en lo que hacen a su alrededor. A un niño con trastorno autista no le interesa esto.

Igualmente, hay que tener atención a si el niño interactúa en los juegos repetitivos, como de ordenar y hacer filas; en los juegos imaginativos en los que se imitan personajes, si ellos no hacen esto y no se vinculan en las actividades que se les proponen se puede entender que algo no está bien. En pocas palabras se percibe claramente, un desinterés por relacionarse.

Precisamente, lo que nos hace humanos es la capacidad de relacionarnos, pero el niño con autismo no muestra ese interés. Autismo viene del griego ‘autos’, que significa ‘en sí mismo’, por ello se definen como ensimismados.

El autismo va en aumento…

No precisamente, lo que sucede es que, recientemente, se ha hablado de una ‘epidemia’ de autismo, pero en realidad esto se debe a que han cambiado los criterios de diagnóstico y hay una tendencia a ampliar los criterios en los exámenes para detectarlo en aquellos niños que tienen riesgo, y por ello, se cuentan más casos, gracias a que en virtud de una acción pronta se diagnostican con mayor facilidad.

Es bueno decir que el autismo se presenta de diferentes formas, que van desde un autismo profundo y severo, en el que el niño no tiene lenguaje verbal y, además tiene una discapacidad cognitiva compleja, hasta niños o personas conautismo que funcionan muy bien y que pueden integrarse a la sociedad con gran desempeño.

Cuál es hoy en día el tratamiento más acertado para mejorar la calidad de vida de estos niños

Desafortunadamente al día de hoy no existe un tratamiento que podamos describir como el ‘gold standard’ para el tratamiento del autismo y que ligado a ello presente la mayor efectividad en los resultados. El autismo es una enfermedad en la que nos falta mucho por experimentar y conocer de su fisiopatología, su etiología.

Sabemos que tiene un componente genético grandísimo, pero aun en términos de cómo se desarrolla la enfermedad hay mucho por estudiar. Lo que si debo decir es que los tratamientos se hacen individualizados con atención puntual a la severidad clínica de cada niño, y tratando de mejorar su funcionalidad. Ese es el mayor objetivo y reto para cada uno de nosotros.

¿Qué pueden hacer los padres y la familia para apoyar los tratamientos?

El entrenamiento e involucramiento de los padres es indispensable para el desarrollo de cualquier tratamiento y, en muchas ocasiones, lo que más recomendamos es que los padres también reciban cierto tipo de entrenamiento, para que sepan cómo tratar y guiar a sus niños y que las intervenciones no se reduzcan solo al trabajo del especialista, sino que se trabaje con ellos también en el hogar, en una labor conjunta. Todo el esfuerzo debe ir de la mano: casa, educación y la parte terapéutica y médica, así el pronóstico y los resultados serán mejores.

Lee más: La comunicación y el amor de padres ayudan a los niños autistas

En algún momento se dijo que las vacunas tenían relación con el autismo. ¿Qué opina al respecto?

Es bueno hacer un llamado a los padres y a la comunidad para que tenga muy en cuenta que no existe ninguna relación entre las vacunas y el autismo. Resulta que en el 98, se habló de ello en una importante revista médica internacional y esto causó mucha paranoia entre padres, e inclusive médicos, pero esto se ha desmitificado totalmente, con un amplio sustento científico.

Las vacunas son inocuas en cuanto a lo del autismo y no hay ningún efecto. Por el contrario, el no mantener el cuadro de vacunación al día puede traer grandes complicaciones y un sinnúmero de males a los niños.

‘Hay que promover la inclusión de estos niños en la sociedad’

Un tema muy importante es el de la inclusión, cada vez más, en la sociedad se conoce y se habla del autismo, pero la idea es que se promueva, que estos niños se incluyan en la vida diaria, pues muchos de ellos, por la naturaleza del trastorno pueden obtener un muy buen desempeño productivo y, el tenerlos dentro de los grupos sociales les ayudará en su desarrollo y alcanzarán una mejor calidad de vida. Especialmente, el trabajo debe hacerse en los escenarios de formación, abrir espacios para ellos, con los otros niños.

Recomendado ABC del bebé: El niño autista que salió de su mundo gracias al cine animado

 

 

 

Compartir artículo: Whatsapp