Nutrición

Comidas rápidas pero perjudiciales

/ 18 de Octubre de 2006
Comidas rápidas pero perjudiciales        
   
                           
     
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Aunque no hay una definición clara para el término comida chatarra, algunos la califican como la más rica, rápida y “llenadora” que se consigue en el mercado.

Pero mientras los que idolatran esta alimentación se convencen a sí mismos de sus cualidades, los nutricionistas aluden a este término cuando se refieren a los alimentos que contienen muchas calorías, se caracterizan por su alto contenido de grasas saturadas y carbohidratos, y son bajos en fibra.

Luz Dary Páez, nutricionista y dietista de la Universidad Javeriana, cuenta que de esta comida, la más difícil de abandonar por las mujeres antes y durante la gestación “son las hamburguesas, los perros calientes, los productos de paquete, las gaseosas y las bebidas alcohólicas”.

Pero, aunque les resulte complicado dejarlas, deben proponérselo y lograrlo porque, como explica la especialista, “quienes consumen este tipo de alimentación aumentan el riesgo de malnutrición, obesidad, enfermedades cardiovasculares, diabetes y mayor dificultad para respirar”.

Además, insiste, “el estado nutricional previo al embarazo es un factor fundamental que puede afectar la salud de la embarazada y la de su hijo”, por lo que las mujeres que han abusado de este tipo de comida suelen presentar sobrepeso y obesidad.

Páez, especialista que trabaja en el Hospital San José, cuenta que las madres con inadecuados hábitos alimentarios que inician un embarazo con sobrepeso suelen presentar mayor riesgo de diabetes gestacional, hipertensión, preeclampsia y necesidad de parto inducido o cesárea.

Y como si todas estas complicaciones no fueran suficientes, también el consumo desmedido de estos alimentos puede redundar en déficit de ácido fólico –tan importante durante la gestación–, hierro, vitamina B6 y calcio, todos necesarios para la formación de tejidos y órganos del feto.

La doctora advierte que es importante, desde que se planea la concepción, llevar un plan nutricional individual orientado por un profesional que tenga en cuenta el estilo de vida, los hábitos alimentarios y la capacidad económica de la mujer.

Por lo general, explica, las futuras madres deberán cambiar las hamburguesas al carbón por carnes magras, pollo o pescado; las papas fritas por porciones de fruta; los perros calientes por las verduras; y las bebidas alcohólicas por las lácteas.

Nathalia Salamanca
Para ABC del bebé


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