Comportamiento

Amigos, la familia que ellos escogen

Enseñarle valores y estrategias para resolver conflictos será clave en sus relaciones.

/ 24 de Junio de 2016
Amigos, la familia que ellos escogen        
   
                           
     
Compartir artículo: Whatsapp

Pasar del colegio al jardín representa grandes cambios en la vida de tu hijo. No solo porque hay reajustes de horarios y rutinas, a la par que nuevas exigencias y mayores responsabilidades para el pequeño, sino porque el grado de socialización se dispara gracias al contacto que empieza a establecer con profesores, niños de todas las edades, entornos, y situaciones nuevas y diversas.

En la inmensa mayoría de los casos, esa adaptación en el plano social se da sin mayores traumatismos. Los niños, señalan los expertos, forman vínculos a través del juego, que se les da de manera natural. “Les gusta aprender, conocer, saber y experimentar. Son inquietos y lo nuevo les llama especialmente la atención”, agrega la psicóloga y terapeuta Margarita García Márquez.

Por eso es común que a las pocas semanas e, incluso, días de haber entrado al colegio, empieces a notar que tu hijo involucra a otras personitas cuando le preguntas cómo estuvo su día en el colegio: “y entonces Carlitos dijo que…”, “y los papás de Andrea le compraron esto…”, “y la profe le dijo a Sara aquello”, “y jugamos con Martínez, Sánchez y Muñoz”…

Todas serán anécdotas con las que tú, muy seguramente, podrás respirar tranquilo porque tu bebé de ayer es ahora un niño que está construyendo y ampliando sus relaciones sociales y su universo emocional. Atrás quedó la llamada ansiedad de separación en la que no resistía estar lejos de ti. (Puedes leer: La entrada al jardín es fundamental para valorar la relación con los nuevos amigos)

Nuevos intereses

Algo importante que sucede en esta transición del jardín al colegio y que favorece esa capacidad de socialización es que el pensamiento egocéntrico del niño de preescolar es reemplazado por uno más racional.

Por ello, los juegos en solitario con sus muñecos y juguetes ya no le divertirán tanto como antes y buscará asociarse para entretenerse con otros niños. Si este primer acercamiento le resulta cómodo, lo más seguro es que inicie una relación de amistad con aquellos con los que sienta mayor afinidad. De esta manera, empezará a dar confianza, será capaz de compartir sus cosas y, poco a poco, de involucrar sentimientos de afecto. Incluso llegará el momento en que te pregunte si puede llevar a su mejor amigo o amiga a la casa o te pedirá permiso para ir a la de ellos. (Te puede interesar: ¡Mamá! ¿Puedo invitar a un amigo a la casa?)

Otro aspecto que favorece la socialización en esta etapa es el desarrollo de su fuerza muscular y de sus habilidades motoras, que le permiten realizar movimientos más complejos como los que intervienen a la hora de jugar fútbol, montar en bicicleta, correr a gran velocidad, así como el desarrollo comunicativo y del lenguaje que ha alcanzado para esta edad.

Gracias a esto, tu hijo está habilitado para participar en juegos de grupo y a colaborar como un miembro más del equipo: empieza a comprender que tiene que aceptar y respetar las reglas cuando está jugando, que puede proponer, colaborar con otros y que tiene que esperar su turno aunque no siempre tenga la paciencia para ello.

Esta es una etapa en la que tu niño comienza a tener mayor control sobre su conducta, y junto a un mayor desarrollo de su conciencia, la capacidad de autocontrol.

De hecho, los especialistas señalan que a esta edad los juegos de roles (jugar a ser médicos, profesores, policías, etc.) adquieren gran preponderancia porque a través de este tipo de actividades lúdicas el niño descubre su lugar en el mundo, se adentra en el universo de los adultos y desarrolla sus habilidades sociales.

Enséñales valores

Aquí el papel de los padres es ayudarles a comprender a sus pequeños el concepto de los valores que giran en torno a las relaciones interpersonales, como la amistad, el respeto, la solidaridad, la compasión, la honestidad, la tolerancia, la bondad, la justicia, la lealtad, la generosidad, la humildad, la prudencia y la verdad, entre otros.

Son lecciones que los niños solo aprenden a través de lo que observan, escuchan e imitan de sus padres y cuidadores, a partir de experiencias y situaciones tan simples y cotidianas como ver que sus mayores dan las gracias, piden el favor, ayudan a los demás; respetan las diferencias de costumbres, credos y culturas; ceden el puesto; renuncian a algo personal en pro del bienestar del grupo; comparten con otros; defienden a quien lo merece; toman decisiones justas, entre muchas otras acciones.

Pero si bien tu hijo está en un momento en el que se relaciona con otros fácilmente, también es cierto que se trata de una etapa en la que tiende a presentar conflictos con sus amigos y, en ocasiones, a manifestar celos, dependencias o egoísmos. Es cuando el ‘entrenamiento’ en casa en valores y vías para resolver conflictos será de vital importancia, porque de esto dependerá la manera como tu hijo afronte obstáculos en su círculo social.

“En el proceso de desarrollo infantil, es fundamental para el niño encontrar un referente normativo que le permita, mediante un proceso de autocrítica, adquirir la capacidad de razonar sobre sus propias acciones y evaluar si sus comportamientos se ajustan o no a los lineamientos morales y éticos que la cultura y la sociedad definen como deseables”, afirma el pediatra Juan Fernando Gómez.

Se descubre

Otro aspecto que es determinante en la manera como tu hijo configura sus relaciones sociales es su identidad de género, que normalmente se define a los 5 años. Por eso, en esta etapa tenderá a relacionarse con niños de su mismo sexo.

En esto son fundamentales los referentes masculinos o femeninos que tenga, que pueden ser papá y mamá, las mujeres más cercanas (abuelas, tías, una profesora) o los hombres más allegados (padre, tío, abuelo). A través del reconocimiento del comportamiento de estas personas, identificará las claras diferencias entre hombres y mujeres.

Así, el niño o la niña podrán reconocer su género y asumir el rol que le permitirá sentirse parte de la sociedad, aunque esto no quiere decir que, por ejemplo, las niñas no puedan jugar fútbol o los niños no puedan jugar a la cocina.

Finalmente, notarás que ahora tienes frente a ti a una personita que entiende perfectamente todo lo que pasa a su alrededor, hace preguntas, saca sus conclusiones, reconoce sus propias emociones y las expresa. Te dirá por qué está triste o feliz, por qué se siente enfado, a qué le teme, qué le preocupa y, además, será sensible ante tus emociones. 

¿Y los noviazgos?

En esta creación de lazos de amistad no te afanes si un día cualquiera le escuchas a tu pequeño hablar acerca de su ‘novia’ o ‘novio’. Este tema, que para algunos padres no pasa de lo anecdótico, para otros resulta bastante preocupante. “Los niños y las niñas a esta edad sienten cariño por sus compañeros de aula, vecinos o cómplices de juego, así que si dicen que son novios significa que les gusta estar y disfrutar la compañía de alguien en especial”, explica Rocío Mendoza Cabrera, coordinadora del diplomado en Sexualidad Infantil y Desarrollo Humano de la Asociación Mexicana para la Salud Sexual A. C. (Lee: Qué hacer con los noviazgos de los niños)

Una postura similar tiene el psiquiatra infantil y docente de la Universidad del Bosque Álvaro Franco Zuluaga, quien explica que “esta situación se debe tomar como cualquier otro juego infantil y permitir que se dé de manera espontánea.

No hay problema con que los niños se den un beso en la boca, pues este es inocente y no tiene la connotación que los adultos piensan”, afirma el médico.

Sin embargo, los expertos recomiendan a los padres llegar a un acuerdo sobre qué postura se tendrá ante un noviazgo infantil y manifestarle esta posición al niño con argumentos lógicos de modo que, a su vez, le expliquen qué significa iniciar una relación de noviazgo, la expresión del afecto, el derecho a dar y a recibir muestras de cariño, la edad ideal para ello, los límites, etc.

 

 

 

 

Compartir artículo: Whatsapp