Comportamiento

Cómo entender y manejar en los niños el proceso de compartir

/ 22 de Julio de 2013
Cómo entender y manejar en los niños el proceso de compartir        
   
                           
     
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La escena de dos niños peleándose por un juguete seguramente es una situación que han vivido todas las familias. Compartir es algo que se les puede enseñar desde muy pequeños, pero también tiene que ver con la personalidad de cada uno. Lo importante es que hay maneras de manejar estas situaciones.

Las mayores dificultades para compartir, en los primeros años de vida, se dan con los juguetes, la comida o, incluso, con las personas que los niños consideran casi de su propiedad: sus padres.

La psicóloga Gloria Mercedes Isaza asegura que compartir no solo es bueno sino necesario, porque todas las relaciones humanas, en la infancia y en la adultez, se construyen dando y recibiendo, ya sea afecto, tiempo, servicios y cosas materiales.

No obstante, según la psicóloga, un niño que en sus primeros años tiene dificultades para compartir no se puede rotular como un egoísta, porque en la infancia los niños pasan por una etapa donde se sienten el centro del mundo, sin la conciencia de que alrededor de él hay otros. Eso es algo que poco a poco se va descubriendo.

“Desde muy pequeños uno les puede pedir a los hijos un pedacito de galleta, un juguete, pero es cierto que algunos niños tienen una personalidad más propicia para compartir que la de otros. Influye también ver cómo son sus padres en este sentido. No podemos olvidar que hay algo de instinto; los animales comparten con la manada la presa que cazaron”, dice.

Según Isaza, el hecho de que un niño tenga hermano o hermana facilita las posibilidades de compartir, porque va a estar con un par que lo obliga a tener una relación diferente a la que se tiene con los adultos y donde, entre otras cosas, se ve obligado a resolver conflictos en su día a día. Por otra parte, la psicóloga descarta que sea una obligación que los hijos únicos sean egoístas, porque si bien todo gira alrededor de ellos, y para los papás puede ser un poco más difícil enseñarles a compartir, si saben manejarlo lo pueden hacer.

“Eso va a depender del medio familiar y de cómo se manejen las pertenencias. A la situación se le puede dar la vuelta, por ejemplo, porque al no tener hermanos los hijos únicos pueden querer aprovechar el poco tiempo con otros niños, para eso saben que hay que dar y recibir”, dice Isaza.

La psicóloga cree que casi nunca un niño lo presta todo o no presta nada, que si bien algunos son más generosos que otros, puede que haya un artículo que para ellos sea especial y se debe respetarlo, siempre y cuando no sea una actitud generalizada, pero también enseñarlos a ser tolerantes cuando no siempre les presten las cosas.

El consejo de Isaza es nunca tomar abruptamente y sin su consentimiento las pertenencias del niño para compartírselas a otros. “A los papás no les gustaría que prestaran sus cosas sin preguntarles. Eso es parte del respeto, yo no puedo tomar algo de otro y hacer lo que a mí me parezca”, concluye.

 

 

 

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