Comportamiento

Niños que mandan y padres que obedecen. ¿Los roles están cambiando?

Una experta habla de la situación y del cuidado que hay que tener para establecer límites.

/ 30 de Enero de 2017
Niños que mandan y padres que obedecen. ¿Los roles están cambiando?        
   
                           
     
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En los últimos años se ha venido observando un fenómeno que sucede entre padres e hijos, y que algunos psicólogos denominan inversión de roles, pues el niño se comporta en algunos aspectos como un adulto y el padre como un niño.

Precisamente, la psicóloga gestáltica* Fanny Berger Fanny Berger, indica que: “observamos con mucha preocupación que los padres no sólo preguntan a sus hijos sobre cuestiones del mundo adulto sino que acatan lo que los chicos piden. Así mismo, los niños de preescolar dan órdenes a sus padres, hecho impensable hace unos años”.

En la inversión de roles, el padre parece un niño por su conducta poco firme y el niño parece un adulto por su comportamiento inadecuado para su edad. Cuando los niños ordenan a sus progenitores, se deja ver una inestabilidad de los adultos de hoy, sostiene la experta

Por ello, buscamos con este artículo que los padres tomen consciencia de cómo sus actitudes hacia sus hijos tienen un fuerte impacto sobre ellos. Todo padre tiene que sentirse que es la autoridad o sea la persona que por su madurez y experiencia educa a sus hijos. Sí no se siente como figura que tiene los recursos personales para posicionarse para dicho rol es imposible que los hijos puedan obedecerles.

Berger continua diciendo que “no estamos de acuerdo con la obediencia ciega, donde el chico no entiende el por qué ni el para qué de las acciones y puede obedecer por miedo al castigo. Todo hijo tiene que entender que el límite o determinadas actitudes son para proteger a ambas partes, grandes y chicos.

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La primera pauta es que el padre se sienta que es una persona adulta que está educando a su hijo, y para eso tiene que iluminar su sentido común, su firmeza y trabajar su culpa y complacencia hacia sus hijos. Fijar, sostener límites y, a veces, dar órdenes produce mucho dolor en el adulto y frustración en el niño, pero ambos son parte de la vida. Sí sucumben por no poder contener los sentimientos displacenteros, eso lo perciben los hijos como debilidad.

La tan necesaria firmeza consiste en que el padre se comporte como autoridad que inspira respeto y no como un amigo. Un desafío que se puede presentar es tomar contacto con los obstáculos individuales que están impidiendo dar órdenes necesarias para el buen funcionamiento de las relaciones humanas. Además, los gritos, los castigos que a veces quedan como amenazas, nacen cuando el padre no siente que es la persona encargada de educar a su hijo.

Luego de posicionarse como progenitor e iluminar sus propios recursos personales como pueden ser la paciencia, la imaginación, la inteligencia, el humor, la perseverancia, etc. cada adulto tiene que darse cuenta que se dice a él mismo con el fin de sentirse que pueden desempeñarse como padre.

La experta sigue diciendo que, los últimos años se escuchan a menudo frases como: “no puedo más con él o ella, no lo o la soporto más, no sé qué hacer con él o ella”, siempre referidas a su descendencia. La idea es calmarse y ver cómo pueden sentirse que son capaces de educar a los seres que más quieren en la vida: sus hijos.

Los padres marcan el camino por donde transitan los hijos pues son adultos con experiencia de vida. Los hijos no están capacitados para marcar la senda a recorrer porque se están formando. Los primeros tienen que saber que siempre pueden mejorar su conducta con consultas a profesionales como psicólogos, lectura de libros, asistir a charlas y talleres para nutrirse.

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Para asimilar las ayudas que llegan del mundo externo, deben tomar contacto con las creencias y pensamientos que tienen acerca de su ser padre o madre. “Posiciónate como padre y siente que eres capaz de desempeñarte como tal. De lo contrario pide ayuda para evitar futuros problemas en la personalidad de tus hijos y de la forma de relacionamiento dentro de tu familiar nuclear”, concluye la psicóloga.

*Psicología geltáltica o Gestalt.Escuela de origen alemán que sostiene que la mente se encarga de configurar, mediante diversos principios, todos aquellos elementos que se pasan a formar parte de ella, gracias a la acción de la percepción o el acervo de la memoria.

 

 

 

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