Comportamiento

¿Te has preguntado si los castigos sirven o no?

A la hora de educar, debes considerar que cada niño es diferente y reprenderlo de acuerdo con su personalidad.

/ 30 de Agosto de 2017
¿Te has preguntado si los castigos sirven o no?        
   
                           
     
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Uno de los temas más frustrantes en torno a la educación infantil es cómo educar de forma adecuada a los niños. Sin duda, no existe una respuesta generalizada, al contrario, son como pizarras en blanco que dan sorpresas de diferente forma.

Además, se ha perdido la necesidad de contemplar las características particulares ligadas a la personalidad de cada niño, lo que ha desembocado en la falsa creencia de que el mismo sistema de disciplina funciona para todos.

Entre esos recursos se cuentan los castigos y, para educar a tu hijo, alguien te recomienda que pruebes la técnica X, pero lo intentas y no funciona. ¿Por qué pasa esto? Es posible que pienses que no aplicaste bien la técnica, que lo hiciste mal, pero deberías contemplar que no función, porque tu hijo no posee las mismas características individuales que los demás niños, por lo que no dio la respuesta esperada; así que analicemos qué lo motiva y partamos de esa base.

Así sería imposible pretender que entre dos niños diferentes, sus respuestas al mismo tipo de educación y disciplina, incluso de castigo, sea la misma. Es aquí donde las tácticas modernas de educación infantil suelen fallar, pues dan por hecho que todos los niños son iguales, pero no se tiene en cuenta su personalidad.

¿Qué pasa si su hijo no es un angelito, de aquellos a los que les encanta agradar y recibir cumplidos? ¿Y si lo que lo motiva es romper las reglas, es agresivo, malhumorado, o se muestra asocial? ¿Cómo actuar para educar a un niño con este tipo de personalidad?

La clave está en adaptarse a cada personalidad

La respuesta está en intentar comprender las motivaciones particulares de su hijo, puesto que un error común es dar una recompensa sin querer, al intentar imponer un castigo. Por ejemplo, un niño que adora ser el centro de atención, puede ser regañado y hasta castigarlo quitándole aquello que más le gusta y responderá con gritos y rabietas, allí se le estaría dando un refuerzo positivo del comportamiento que se pretendía corregir, pues se hizo sentir, llamado la atención.

Esta clase de personalidades, por el contrario, son niños que deberían reprenderse apartándolos de la gente con la que les gusta estar, es decir imprimir correctivos en soledad. Pero esta técnica de disciplina no será la correcta para tratar con niños introvertidos, quienes lo tomarán como una recompensa, pues les gusta estar aislados.

Los niños también poseen cualidades cognitivas diferentes. Alguien con mala capacidad de concentración y poca memoria requiere de una recompensa o castigo inmediato para que tenga efecto, no se le puede dejar para corregir más tarde de la falta.

Y qué hacer con los niños con problemas de conducta

El profesor Mark Dadds de la Universidad de Sydney ha trabajado con un fascinante grupo de niños perteneciente a ese 0.5 por ciento de la población infantil que, a pesar de haber recibido una buena educación y el cariño de sus padres, no responden ante ninguna medida disciplinaria.

No son casos comunes, pero representan la posibilidad de que, en el caso de algunos niños, ninguna medida convencional funcionará. Tanto ellos como sus padres deberán someterse a un entrenamiento neuropsicológico especializado para intentar solucionar sus problemas.

TENGA EN CUENTA

Nunca humille

Es importante que tu hijo no sea humillado al momento de ser castigado. No olvides que el objetivo es educarlos y que crezcan con alta autoestima y en medio de normas sociales y morales, que les permita vivir en armonía y desarrollarse.

Sin amenazas

Las amenazas no aportan nada a la educación. Es necesario que todo lo que ocurra se vea como una consecuencia lógica y no como una amenaza. Asimismo, no olvides que como dijimos antes, todos los niños son diferentes y que, en algunos de ellos,las amenazas solo forjen acciones negativas

Cumplir con los castigos

Sí vas a castigar o reprender a tu niño por algo, por determinada acción mal hecha, pero no se hace, le transmitirás que no hablas con la verdad y perderás credibilidad y él ya no te va a respetar. Por ello, cuando vayas a reprenderlo, hazlo explicándole el porqué de ese llamado de atención, para que logres imprimir un castigo educativo que enseñe y forme.

Pon atención: Los castigos traen malas consecuencias

 

 

 

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