Comportamiento

Niños quietos y callados en clase: mandado a recoger

Estudio: la actividad física, en cualquier momento, fortalece músculos y huesos, evita fracturas y favorece el rendimiento académico.

/ 4 de Abril de 2017
Niños quietos y callados en clase: mandado a recoger        
   
                           
     
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Siempre se ha dicho que una mente productiva e ingeniosa habita en un cuerpo sano, por esto la actividad física y el movimiento son indispensables en el desarrollo humano. Pero esa premisa, a veces se limita en los espacios de académicos como el jardín o el colegio donde por norma, se pide a los niños que estén quietos, callados y atendiendo a las clases, una actitud que no asegura que el alumno aprenda y afiance conocimientos por el solo hecho de permanecer en su puesto.

Al respecto, muchas investigaciones han demostrado que el mejor periodo de la vida para promover el crecimiento y el buen desempeño de los huesos es en la pre y peri-pubertad. Sin embargo, otros estudios indican que es en los primeros años de vida, es donde se debe promover en los niños el gusto por los deportes y la actividad física, con excelentes resultados para la parte física y cognitiva.

Precisamente, un estudio de la  la Universidad de Lund, en Suecia, muestra que los estudiantes que tienen educación física todos los días, especialmente los varones, les va mucho mejor en la escuela. Esta investigación pretende incentivar el movimiento como una forma de trabajar por la buena salud de los pequeños y su formación integral.

Con esto se hace un llamado a cambiar esa regla de algunos profesores, jardines y colegios que piden a sus niños permanecer muy juiciosos y sin moverse cuando se está en el salón y, por el contrario, promover el movimiento corporal, incluso en medio de las clases. El ideal es tomar descansos intermitentes porque les ayuda a ejercitarse, a estar más atentos y adoptar actitudes de aprendizaje.

El estudio de Lund sugiere también que el aumento de la actividad física se asocia con la mejora de las funciones cognitivas como la memoria y el aprendizaje, por consiguiente, el rendimiento académico podría verse impactado y mejorar sustancialmente.

Igualmente, es importante tener en cuenta que el ejercicio y la actividad física ayudan a prevenir fracturas y el mal funcionamiento de las estructuras óseas. La actividad física se asocia con una masa ósea elevada, es decir, la estructura ósea favorable; la buena función muscular y el bajo riesgo de fracturas.

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La experiencia

Este estudio inició su medición en cuatro escuelas primarias. En una, se amplió el tiempo en el que sus niños hacían educación física, pasando de 60 minutos por semana a 200 minutos, un promedio de 40 min. Por día de clase. Esta escuela fue la de intervención y las tres restantes continuaron con los 60 minutos de actividad semana, como lo dicta la norma sueca educativa al respecto y a estos planteles se les denominó de control.

Los niños involucrados en la experiencia fueron 3.534 entre 6 y 9 años, que iniciaron el grado primero en cualquiera de las escuelas entre 1998 a 2012 y, se extiende por 7 años más para hacer seguimiento en el tema de fracturas.

Después, los niños en la escuela de intervención se compararon con los menores en las escuelas de control aumentaron el riesgo de fractura en el primer año, tras iniciar la intervención, luego de lo cual, el riesgo relativo de fractura cayó por cada año que la intervención se llevó a cabo. Hemos visto también que las niñas en el grupo de intervención habían mejorado el desarrollo de su esqueleto, aumentando su masa ósea y la estructura alterada en comparación con el grupo de control.

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El estudio no registró el impacto en los varones. Tanto las niñas y los niños en el grupo de intervención habían mejorado el desarrollo de la fuerza muscular en comparación con los del grupo de control. Los chicos con el deporte escolar adicional mejoraron su calificación final en el noveno grado, y en ese grupo también se redujo el porcentaje de individuos que no pasaron los requisitos de elegibilidad para la educación secundaria.

En las niñas, es posible que no existan efectos benéficos de tipo académico comprobables, pero los deportes en la escuela parecen ser una buena estrategia para reducir el riesgo relativo de fractura, mejorar el desarrollo de los huesos y la fuerza muscular, y aumentar el rendimiento académico.


 

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