Desarrollo

Va para el colegio, ¿Qué te preocupa?

Cuando los pequeños llegan a la edad preescolar, las dudas de los padres sobre sus hijos cambian de rumbo.

/ 13 de Enero de 2017
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Una de las preocupaciones más frecuentes entre los padres con hijos en edad preescolar es el paso al colegio grande, o por lo menos así se concluye de la experiencia que han tenido, cada una desde su trabajo, la sicóloga sistémica y transpersonal Ximena Silva, y Juliana Gallo, educadora y directora del Jardín Infantil Hans Andersen de Bogotá.

De acuerdo con Gallo, los padres actuales se sienten muy presionados para que sus hijos estudien en determinados planteles educativos que consideran les garantizan un mejor futuro, ya sea porque a estos ingresa cierto grupo social o porque sus estudiantes presentan exámenes de estado con resultados muy altos que abren opciones a las mejores universidades. Ella sostiene que desde que los padres llegan a conocer el jardín, su mayor preocupación es a qué colegio pasan los niños que estudian allí.

Ximena Silva, por su parte, afirma que muchas de las inquietudes que le expresan los padres de los niños que ella atiende están relacionadas con el paso al colegio grande: qué deben buscar, cómo lo deben hacer, si el niño ya está listo, si debe aprender más cosas, si está preparado, si este o aquel centro educativo es el indicado, si es necesario prepararlo más, cómo ayudarlo a pasar el examen en determinado lugar.

Al respecto, Gallo explica que ningún colegio es para todos los niños ni todos los niños son para cualquier colegio. Es importante que los padres busquen un lugar con el que se identifiquen,  que comparta los valores dela familia y que esté acorde con la personalidad de su hijo. Lo primero que deben hacer es resolver si quieren un colegio mixto, si quieren que sea bilingüe y si quieren que sea religioso.

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Una vez resueltos estos tres aspectos, pueden analizar la manera de ser de su pequeño y tratar de buscar modelos educativos acordes con él, si es más artista o más deportista, si muestran más inclinación hacia los números que hacia la lectura. Si bien esto no es tan fácil de definir en edad preescolar, es bueno observar el pequeño y comentar con los profesores del jardín cómo lo definen y en qué pueden ayudar.  Es clave que los padres escojan un colegio ideal para sus hijos y no el que creen que hubiera sido ideal para ellos cuando niños.

Por otro lado, lo más importante para un niño en edad preescolar es crecer a su ritmo, jugar, divertirse, relacionarse con otras personas de su edad, descubrir, pintar y tener amor alrededor. Si el niño crece en un ambiente sano, de amor y de juego, seguramente será un pequeño a quien le guste aprender.

Los padres deben tener claras sus prioridades en la vida y centrarse en lo fundamental para ellos, si les interesan más los valores religiosos que cualquier otro, deben buscar un colegio donde estos sean lo más importante, o si creen que tener un promedio académico es definitivo, pues deben orientar sus logros hacia este objetivo. Pero en estos casos siempre es clave conocer a su hijo y aceptar si el pequeño tal vez sea más feliz en un ambiente más libre y con intereses diversos.

Las relaciones

Otra de las dudas frecuentes de padres sobre sus hijos en edad preescolar es su capacidad para relacionarse con otros. Gallo explica que esto es algo que ha comenzado a estar más  presente en las nuevas generaciones, pues los niños crecen ahora más solos y con menos posibilidades de jugar con pares, por lo tanto, la entrada al jardín infantil se ha convertido en la gran oportunidad para estar con otros niños.

De acuerdo con ella, los padres preguntan mucho si su niño es tímido, si es grosero, si saluda, si se despide, cómo trata a los demás. Muchas de estas dudas, de acuerdo con Gallo, también están orientadas a su paso al colegio grande pues los padres consideran que, si su hijo se relaciona bien con los demás, tendrá mejores opciones a futuro.

Es muy bueno que los pequeños compartan con niños de su edad porque así aprenden a solucionar problemas entre ellos y no solo con intermediación del adulto, también crean mundos imaginarios a su medida, porque no es igual jugar con niños que con personas mayores, comparten intereses comunes y aprender a ceder turnos, a pensar en el otro, a ser generosos, a comprender sus propias emociones y a reconocer las de los demás.

Es bueno que los padres inviten otros niños a su casa, que hagan planes con los amigos del niño, con los primos, con parejas de amigos que tengan niños, y que les den a los pequeños la oportunidad de resolver sus propios problemas entre ellos y definir sus propios juegos.

La alimentación sana es otra de las preocupaciones más comunes entre los padres de hoy, según Juliana Gallo. Las nuevas generaciones no se preocupan mucho por el peso o la talla de sus hijos, pero sí porque coman sano. Les importan las verduras, las frutas, alejarlos de los paquetes, de los colorantes y de las alergias.

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Paradójicamente, explica Gallo, muchos padres buscan esto para sus hijos, pero no son un buen ejemplo, y lo más importante para la buena educación de los hijos, es el buen ejemplo de los padres. Si los pequeños ven que quienes los cuidan y educan comen sano y que el mercado y los platos de su casa están acordes con este objetivo, buscarán este tipo de alimentación en otros lugares y crearán hábitos sanos.

Por otra parte, Ximena Silva explica que, además de la preocupación por el paso al colegio grande, los padres la consultan mucho por los patrones del sueño de sus hijos, el manejo de las pataletas y de los límites con sus consecuencias.

Los límites son definitivos para aprender a convivir con los demás, para respetar a los otros, para quererse a sí mismos, para saber que no todo se consigue en la vida, que también existe el no como respuesta y también para sentirse seguros en la vida. Los límites les dan contención a los niños, deben fijarse con amor, ser constantes y cumplirlos. Si un padre le dice a su hijo que se va a dormir a las 8:00 de la noche, esta norma debe cumplirse, no puede volverse un día sí y otro no, porque los pequeños necesitan coherencia y saber a qué atenerse para sentirse seguros.

Fijarles límites a los niños es definitivo para su buena educación. Muchas veces estos también los niños cuando descubren que sus actos tienen consecuencias. Si no se levanta a tiempo, no alcanzará a desayunar, por ejemplo. Si no guarda los juguetes, no podrá usarlos más. Si no come al almuerzo, sentirá hambre más tarde.

Cuando los padres tienen más de un hijo, suelen establecer comparaciones entre ellos y en estos casos pueden tener otro tipo de dudas sobre su adecuado crecimiento y desarrollo, porque ya saben por experiencia si el niño está creciendo con buena de talla y peso, o si tiene dificultades para hablar o si está retrasado para caminar, por ejemplo.

Este tipo de dudas suelen no estar muy presentes en los primeros hijos a menos que los padres compartan con otras familias que tengan hijos. También, al ingresar al jardín infantil, los padres pueden descubrir que su niño está atrasado o adelantado para su edad en algunos aspectos.

Es importante que los adultos entiendan que cada niño tiene su ritmo y que siempre pueden resolver sus dudas con los pediatras y con los profesores del jardín infantil. Nunca está de más preguntar y resolverlas, porque esto les dará tranquilidad y unos padres tranquilos, suelen educar hijos serenos.

 

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