Desarrollo

El juego como parte fundamental del desarrollo de los niños

El juego espontáneo estimula la imaginación y la creatividad de tu hijo. Annie de Acevedo te cuenta el porqué de su importancia.

/ 12 de Junio de 2017
El juego como parte fundamental del desarrollo de los niños        
   
                           
     
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Jugar es fundamental en la vida emocional de un niño. Desafortunadamente, el juego libre y espontáneo está siendo remplazado por juegos electrónicos de todo tipo. La tecnología ofrece tal variedad de entretenimientos que en los últimos años los niños han dejado de jugar de manera espontánea. También están las múltiples clases después de horas escolares que igualmente mantienen ocupados a los niños sin posibilidades de jugar.

Los niños de hoy están programados para hacer algo estructurado por otros en todo momento. Esto no es bueno, pues el juego es mucho más que un pasatiempo, se trata de una actividad que promueve sanidad mental y creatividad, y es la precursora del desarrollo de las habilidades sociales.

El juego le enseña a una persona a auto regularse y promueve bienestar físico, social, intelectual y emocional. El juego espontáneo le permite al niño aprender a trabajar en equipo, a compartir, a negociar y a resolver conflictos, por eso resulta tan importante y necesario que los niños jueguen con otros niños.

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Este tipo de juego no solo es normal, sino crucial para que un individuo aprenda muchas cosas sobre sí mismo y pueda proyectar sus emociones sin restricciones. Los niños pequeños con amigos imaginarios no están haciendo algo indebido, ni son tímidos. Son, por el contrario, bastante creativos al inventar escenarios y situaciones al igual que personajes que muchas veces les ayudan a vencer sus temores. Si el juego imaginario es con más niños, se vuelve aún más provechoso para la sociabilidad y la seguridad de sus interacciones.

Muchos padres menosprecian el juego, pues lo ven como una pérdida de tiempo. Como han visto, esto está lejos de la realidad; por el contrario, un niño que no desea jugar al “doctor” o al “papá y a la mamá” o “al colegio”, es un niño que nos debe preocupar. No pasa nada si un niño o niña quiere jugar con sus muñecos hasta los 8 – 10 años, si lo hace, es porque seguramente psicológicamente lo necesita.

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La conclusión es que debemos respetar el juego de nuestros hijos. Ojalá pudieran sacar un tiempo diario, alrededor de una hora, para el juego espontáneo o imaginario, ya que los niños, sobre todo los que están en edad de prescolar, sí que se benefician de esta actividad. Un buen consejo es que no introduzcan los computadores en la vida de sus hijos hasta que sepan leer y escribir, y luego, no los dejen aislarse por horas en un videojuego. Esto se puede volver adictivo y muy nocivo para las relaciones familiares.

Los papás tienen el deber de promover el juego en sus hijos. Un juego tecnológico de vez en cuando está bien, pero hasta los 8 años lo que debe imperar es el juego espontáneo donde los niños dominen lo que pasa. El juego dejará en nuestros hijos beneficios sociopsicológicos esenciales para conocerse bien y aprender a socializar adecuadamente. Entre más complejo e imaginativo sea el juego, mejor. Ya vendrán los años para estudiar, jugar con reglas estrictas, etcétera. En la infancia permíteles a tus pequeños ser felices, es decir permíteles aprender jugando.

Los beneficios del juego imaginario/espontáneo y organizado por los niños han sido comprobados por miles de estudios de gran rigurosidad científica. Todos concluyen que el juego es un mecanismo con el cual nace el niño y le permite divertirse, y con el tiempo volverse más sociable, más creativo y, sobre todo, más feliz.

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