Desarrollo

El humor ayuda a educar al niño

Foto: Thinkstock

/ 24 de Septiembre de 2013
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El humor puede ayudar a educar a los niños en la etapa preescolar, pues hace una importante contribución al desarrollo de las competencias de los niños, revela un reciente estudio elaborado por el área de psicología de la Universidad Pontificia Javeriana de Bogotá.

“La educación se ha vuelto ‘aburrida’. Se ha centrado en competencias y necesidades cognitivas e intelectuales que han descartado otras dimensiones importantes de la vida que también pueden contribuir a ser exitoso, no solamente en el colegio, sino en la vida. Y una de esas variables que poco se han analizado tiene que ver con el sentido del humor”, dice Milton Eduardo Bermúdez, director del laboratorio de psicología de la universidad y coautor de la investigación.
El estudio se hizo con 120 niños de diferentes colegios de Bogotá, de estratos 2, 3 y 4, que tuvieran buen rendimiento académico, y se evaluaron tres dimensiones que, según los investigadores, están asociadas al desempeño académico infantil: comprensión social, comprensión emocional y humor.

Según la muestra, el 31 por ciento tenía buena comprensión emocional (autorregulación), y el 26, buena comprensión social. Además, el 51 por ciento poseía buena capacidad para identificar el humor. “Evaluamos no solo que el niño reconociera la situación humorística, sino en qué radicaba. Se usaron chistes gráficos. La base era que el niño descubriera que había una incongruencia. Como, por ejemplo, que reaccionara viendo un elefante sentado en la rama de un árbol”, explica Bermúdez.

“Fue claro en el estudio que más de la mitad de los niños con buen rendimiento tenían una alta capacidad para comprender el humor”, agrega.

En el aula

La investigación sugiere pensar en intervenciones en las que el humor emerja y aporte al aprendizaje de los niños, no solo académico, sino cognitivo, intelectual y social.

Esto supone, afirma Bermúdez, retomar más el juego, incluir aspectos más relajados de la interacción entre profesor y alumno. Y aprender para la vida. “Por ejemplo, saberme las tablas de multiplicar no me garantiza ser exitoso en la vida. Pero si aprendo a reírme de una situación, esto me ayudará en momentos adversos”, explica.

Para Jesús Fernández Solís, doctor en pedagogía, licenciado en filosofía y letras y cofundador de www.humorpositivo.com, “el humor positivo se caracteriza por ser inofensivo y nos hace crecer y madurar como personas”.

Según él, es importante implementar este humor en el área de la educación porque “genera estabilidad emocional, pues la tarea de educar es difícil y complicada. No cabe duda de que el humor es una llave maestra que abre las puertas de la creatividad y la imaginación a través de talleres, la elaboración de materiales, el diseño de dinámicas y ejercicios divertidos”.

Otra razón, agrega el experto, estriba en que es necesario dar una respuesta positiva, alegre y optimista a las personas con las que se trabaja. Además, el humor es un elemento que ayuda a comprender el mundo desde una mirada amable.

Pero, para que influya en la educación y la vida de los niños, “es necesario crear un entorno facilitador, ofrecer oportunidades de pasarla bien aprendiendo, incluso, ayudar a descubrir las ventajas y beneficios cuando resolvemos nuestras dudas y dificultades con una sonrisa, descubrir los valores de la cooperación, el respeto y la ayuda con humor, y reforzar los aprendizajes desde el aspecto lúdico y divertido”, señala el doctor Fernández.

Asimismo –añade el educador–, debe presentarse como un modelo, con un estilo cercano y disponible. Y hay que ser capaz de reírse de sí mismo ante los contratiempos y de vivir una tarea profesional positiva.

Para vivirlo en la familia

El humor no solo se fomenta en el aula; también en la vida, especialmente en el contexto familiar. Jesús Damián Fernández Solís, coautor de ‘El valor pedagógico del humor en la educación social’, dice que el humor puede impulsar a:
Fomentar la creatividad, realizando conexiones novedosas y casuales entre las ideas, los conceptos y las cosas, lo que favorece el sentido lúdico.

Apreciar la diversión, al permitir disfrutar y gozar de lo que se posee y aprovechar tanto las oportunidades como los contratiempos. Tomar una perspectiva para ver los problemas y obstáculos que se presentan a través de un prisma humorístico, y disponer de una herramienta muy valiosa para afrontar el estrés y fortalecer el control personal.
Acercarse a las personas para ayudar a estrechar los vínculos personales, a aliviar los conflictos y a relajar el ambiente.

 

 

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