Desarrollo

Que los niños consuman críticamente los medios, tarea de educadores

Tessa Jolls, presidente del Centro de Alfabetización Mediática, explica sobre esta situación.

/ 29 de Junio de 2016
Que los niños consuman críticamente los medios, tarea de educadores        
   
                           
     
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Los contenidos de los medios tienen el poder de generar rabia, temor, alegría, tristeza, dolor... Pueden unir o polarizar. Y, en algunos casos, llegan a hastiar o a crear la necesidad de consumir más.

En ese universo de la información, que cada vez se expande en cantidad y canales de difusión, la pregunta de cómo discernir lo bueno de lo malo, lo constructivo de lo destructivo, se hace más álgida. Es una inquietud de todo padre de familia.

Expertos señalan que los medios llegan a tener más influencia en niños y jóvenes que los conceptos recibidos en clase. Pasan más tiempo frente a un televisor, un computador o un teléfono celular que en cualquier otra actividad. Eso los expone a los peligros del mundo sin fronteras de la información, donde las plataformas digitales, abiertas y anónimas los hace presa fácil de grupos terroristas que publican videos en los que torturan y asesinan personas; de empresas que ofrecen productos que prometen, muchas veces sin sustento científico, curar enfermedades o de debates políticos que terminan en ofensas y crudas acusaciones. (Te puede interesar: Bebés ven TV antes del primer año de edad)

¿Qué hacer para blindar a las nuevas generaciones de contenidos nocivos?

Hace poco más de medio siglo se empezó a hablar de un concepto que ha tenido un amplio desarrollo en Canadá, que ya se estudia en Europa y que recién despega en América Latina: alfabetización mediática (Media Literacy, en inglés). Es la capacidad de acceder, analizar, evaluar y crear medios de comunicación en una variedad de formas. Su propósito es que las personas, al consumir la oferta de los medios, tengan el criterio y los argumentos para tomar mejores decisiones.

El profesor inglés Len Masterman, padre de la alfabetización mediática, fue quien se esforzó por enseñarla. Ha publicado best sellers como La enseñanza de los medios de comunicación, con el que enganchó a organizaciones y movimientos en el mundo, entre estos a un grupo de canadienses liderado por Barry Duncan, que creó la Asociación de Alfabetización Mediática. Duncan, también profesor, incluyó en sus clases la pedagogía de Masterman.

La expansión en Canadá se logró cuando las autoridades educativas pusieron la alfabetización mediática como requisito curricular de los planes de estudios.

Ese impulso llevó a Elizabeth Thoman a acercarse al modelo canadiense con la idea de replicarlo en Estados Unidos. Así fundó el Centro de Alfabetización Mediática (Center for Media Literacy), una de las organizaciones más destacadas en esto y que lo difunde por el mundo.

“Es algo transversal que se aplica en todas las materias. De ahí empezamos a pensar cómo la alfabetización mediática cambia la educación, transforma a los profesores y se acomoda a lo que pensamos en el siglo XXI”, dice Tessa Jolls, presidenta y CEO del Centro de Alfabetización Mediática.

Jolls fue una de las invitadas especiales de Edukatic, un encuentro organizado por la Universidad Icesi de Cali a comienzos de junio, al cual asistieron maestros y directivos docentes interesados en hacer uso efectivo de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en sus clases.

En diálogo con EL TIEMPO, Jolls explica cómo este concepto se ha convertido en uno de los grandes retos educativos del siglo para el mundo, cuál puede ser la vía para que Colombia lo adapte y qué metodología se utiliza con los profesores para que lo repliquen con sus estudiantes.

¿Cómo han adaptado los países la alfabetización mediática?

Se han aproximado a la alfabetización mediática de formas distintas. La compensación que tenemos que mirar es que los colegios están estructurados de acuerdo con los contenidos de las materias que ofrecen: lenguaje, historia, geografía, ciencias, matemáticas… El dilema es que si decimos que la alfabetización mediática está presente en todas las materias, lo que suele pasar es que como todos están a cargo, nadie está a cargo. Eso no es lo que queremos porque buscamos que el tema avance y que sea parte fuerte del contenido.

Uno de los modelos más exitosos es el de Canadá…

Ellos tomaron una decisión estratégica: aunque piensan que la alfabetización mediática es transversal en el currículo, primero la pusieron en las artes del lenguaje. Así la hicieron parte del día a día, lo que resultó beneficioso porque ese departamento dueño se encargó de expandirla y de mostrar su importancia.

¿Qué es mejor? ¿Que sea una clase o que en cada materia se aborden temas específicos?

En modelos que tenemos en Estados Unidos ha sido útil tener ciertas clases en alfabetización mediática, que aportan a los estudiantes habilidades para aplicarla. De esta forma, con una base inicial tenemos la posibilidad de que se lleve a otras clases, es decir que ellos se quedan con los conceptos y pasan esas habilidades a otras áreas. Esa es la meta. Pero también hemos encontrado que es mejor enfocarse en una única clase de alfabetización mediática.

¿Cuál de estas sería la forma más rápida de aplicarlo?

El Instituto Aspen (organización educativa cuyo fin es fomentar el liderazgo basado en valores perdurables) dice que la alfabetización mediática debe estar en todas las clases, en el corazón de la educación. Creo que solo por el tamaño de los sistemas de educación, y las dificultades de hacer esas transformaciones rápido, tenemos que empezar de una manera gradual.

¿Cómo sería una clase de alfabetización mediática?

Hay muchas formas de hacerlo. Claramente se debe tener un entendimiento del concepto, qué significa y cómo se aplica en los medios.

En el Centro de Alfabetización Mediática hemos desarrollado las preguntas claves sobre el tema para introducir el proceso de investigación en los estudiantes y los profesores: quién crea el mensaje, qué técnicas se usaron para atrapar mi atención, cómo pueden las personas interpretar el mensaje, qué valores o puntos de vista están representados en el mensaje, por qué lo están enviando...

Pero eso no quiere decir que sean las únicas preguntas. Además, trabajamos con los profesores para que desarrollen sus propias lecciones usando medios locales y diferentes ejemplos de medios tradicionales y digitales, así que aprenden a conectar su currículo con ejemplos reales. (Puedes leer: No dejes la educación de tus hijos en manos del televisor)

¿Qué hacer para adoptarlo en Colombia?

Admiro el trabajo de Eduteka (un portal de Icesi, de acceso libre, para que maestros y directivos docentes puedan mejorar la educación con apoyo de las TIC) porque empezaron a darles material a los profesores sobre alfabetización mediática en los primeros años de este siglo. La pregunta del millón es cómo acelerarlo. Creo que una forma de labrar la idea es que las facultades, las escuelas de educación formen a los profesores en esta materia, para que cuando salgan a enseñar estén preparados. Sé que tomará tiempo, pero es mejor empezar de esa forma que darle más largas.

¿Cómo lograr que los profesores se interesen en esta materia?

Es abrumador para un profesor enseñar pensamiento crítico y alfabetización mediática.

La pregunta que se hacen es cómo lograrlo. Nosotros les proponemos que tomen como punto de partida la enseñanza de esas cinco preguntas claves, y es muy difícil que digan que no. La facilidad es que la alfabetización mediática se aplica a todo el contenido. La alfabetización mediática puede ser algo muy simple o tan profundo para dedicarle un Ph. D.

¿Se debe introducir el concepto a una edad específica en los niños?

Creemos que debe comenzar al nacer, así que en preescolar se pueden ofrecer programas formales, pero también los padres pueden aplicarlo con sus hijos. Como cuando les leen un libro, ahí pueden hacer preguntas, comentarios y discutirlo con ellos para saber cómo lo interpretan. Pero encontramos que la educación media es un buen momento para introducir la alfabetización mediática porque los estudiantes están empezando a utilizar y consumir mucho contenido en redes sociales, están mirando el mundo exterior.

¿Se puede aplicar sobre cualquier tipo de medio?

Esto se aplica al mundo digital y a las tecnologías de hoy, pero también a los medios tradicionales. En términos de explorar los medios se llega a uno de los conceptos centrales (el segundo), que plantea la búsqueda de las técnicas para captar la atención. Todos los medios son construidos utilizando un lenguaje creativo, así que sabemos que las redes sociales vienen en distintas formas, vías y extensiones que un periódico. Pero en los dos se aplica porque cada uno tiene su lenguaje propio que nosotros los consumidores usamos. El concepto es sólido y me gusta porque funciona como las leyes de la gravedad: siempre.

Con la aparición de tantos medios digitales, ¿puede cambiar algo?

Con el desarrollo de nuevos medios empezamos a responder distintas preguntas. Por ejemplo, en la televisión el anunciante busca los ojos, mientras que en las redes sociales no solo damos esto sino también nuestros datos, nuestros clics, las historias, nuestras fotos, todo. Y lo peor es que amamos esto cada minuto. Pese a esto, el concepto es el mismo: ¿Para qué fue enviado ese mensaje? Además están haciendo dinero con nosotros. Tenemos que darnos cuenta de que los medios no son gratis, estamos pagando por ellos y alguien se está llevando el dinero.

Uno de los escenarios para aplicarlo es la campaña presidencial de Estados Unidos…

No se puede decir que todos los periodistas se recargan hacia un lado u otro, pero es imposible ser totalmente objetivo. Vemos que uno de los roles de la alfabetización mediática es alentar un proceso de indagación en el que la gente busque diferentes fuentes de información, no solo se quede con una, para que pueda hacer un mejor juicio de lo puede ser creíble, que se alinea con sus valores y, ojalá, tome la decisión correcta.

Y en un caso como el del conflicto armado en Colombia…

Con la alfabetización mediática no le podemos decir a la gente que haga esto o aquello. En cambio, podemos alentarla a buscar distintas fuentes de información, distintos puntos de vista, y que cuestionen y se acerquen al cubrimiento de los medios de manera escéptica. No con cinismo, porque esto significa que todo está mal, pero tampoco ir a lo opuesto, de ver todo perfecto. Sabemos que la verdad está ahí en la mitad y va a ser distinta para cada persona.

Y frente a situaciones como el reclutamiento que hacen grupos terroristas…

Lo llamamos MedialLit Moment. Los jóvenes son vulnerables, especialmente si no tienen las habilidades de discernir. Pero esta es una guerra virtual, en un mundo virtual, así que la forma en que vemos a los niños como soldados es distinta, ellos no están en un combate físico, es más un combate de valores y emociones. Creo que acá la alfabetización mediática tiene un rol clave que jugar en preparar a las personas. Su responsabilidad es ser soldados de una sociedad sana. Hay que empoderarlos para que peleen estas batallas y que puedan representarse de una forma productiva.

¿Y cuál debe ser el papel de los medios?

Los medios pueden contribuir con campañas nacionales que enseñen los conceptos centrales y las preguntas claves de la alfabetización mediática, que reten a las personas a pensar críticamente. Creo que hacerlo a través de los medios aceleraría el proceso porque todos sabemos que esta plataforma es la mejor educadora en el mundo. (Lee: ¿Cuánto tiempo puede estar tu hijo frente al televisor?)

 

 

 

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