Abc del hogar

Los niños, tuyos y míos son hermanos

Procura no tener preferencias entre los hijos de tu pareja y los tuyos.

/ 26 de Agosto de 2016
Los niños, tuyos y míos son hermanos        
   
                           
     
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Las familias de hoy son totalmente diferentes. Las forman diferentes integrantes dentro de un mismo techo. Son hogares de una madre y sus pequeños, un padre y sus hijos o, los niños de cada uno y los que en pareja tengan en su matrimonio. También están las familias tradicionales de padre, madre e hijos.

Pero precisamente, dentro de esas nuevas familias existen una figura de cercanía como son los denominados ‘hermanos medios’, un término que rótula de medio hermano o hermanastro, a los hijos de tu pareja, una palabra, pero más allá, un sentimiento que debe desaparecer no solo al referirte a ellos, sino en la relación de todos en casa. Esto ayudará a afianzar los lazos entre los menores y evitará sesgos afectivos.

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Lo que los expertos recomiendan es que todos vivan en familia, sin demarcar quién es hijo de quién y menos, hacer preferencias o establecer límites entre unos y otros, ni entre ellos con los hijos que la pareja pueda tener.

Para ello, pon en práctica estos consejos y procura que el amor, la compresión y una sana convivencia reinen en el ambiente de tu hogar, si vives en una familia de este tipo:

• Mantén reglas de juego claras y evita el favoritismo.

• Dales tiempo. No los obligues a compartir de una forma obligatoria entre ellos. Si bien debes fomentar espacios de encuentro, deja que el proceso se dé de manera natural.

• Deja que en primera instancia, los niños traten de resolver sus conflictos. En caso de que tengas que intervenir, escucha las circunstancias de las peleas y evita tomar decisiones aceleradas.

• Mantén una buena relación con tu expareja. Esto facilitará la relación entre los medio hermanos, disminuye los conflictos y las confusiones emocionales, y facilita una mayor adaptación a la nueva realidad

• Si eres separado o divorciado, no olvides pasar tiempo con tus hijos de manera individual. En muchos casos, los niños buscan ese tipo de atención y por ello se niegan a salir en grupo.

Evita entrometerte en la crianza de los hijos de tu pareja, y menos corregirlos o reprenderlos de manera vigorosa, pues esto puede generar mayor rechazo hacia ti y hacia tus propios niños. Si requieres un cambio de comportamiento, discútelo primero con tu pareja  y deja que él o ella lo exijan.

Nunca hables mal de sus padres enfrente de los niños ya sean los de tu esposo(a) o los propios. Los niños suelen repetir conductas y reproducir palabras que pueden afectar la relación que puedan estar construyendo.

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