¿Por qué y cómo enseñar rutinas a nuestros hijos?

Comenzar un año es difícil. Terminan las vacaciones, y es hora de volver a retomar las rutinas. 

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Los padres deben acompañar con ejemplo las rutinas que quieren que sus hijos adquieran.

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Por: Juan Diego Quiceno Mesa 
enero 12 de 2018 , 01:46 p.m.

Ahora, cuando las responsabilidades de un horario fijo vuelven a ser obligatorias, toca retomar las rutinas que nos hacen más fácil nuestro día a día. Para tus hijos será un poco más complicado reconocer que el tiempo de juegos ha acabado y es hora de volver a la guardería o al colegio, pero ellos también deben adquirir rutinas que les faciliten realizar sus actividades.

Johanna Escobar Flórez, psicóloga infantil con postgrados en Modificación de Conducta y Neuropsicología, advierte que la idea de la rutina no se puede entender como un programa inflexible y rígido: “una rutina diaria es que el niño pueda saber a cuáles actividades se enfrentará en el día y busque prepararse para su ejecución. Esto le permitirá tener un orden, lo que a su vez genera equilibrio”.

En los primeros años de vida tus hijos tienen una mayor receptividad a aprender por medio de actos repetitivos y constantes. La doctora Escobar Flórez indica que aquello que los padres inculquen en los primeros siete años de vida de su pequeño, se verá reflejado en su vida como adulto.

“Al enseñarle al niño a manejarse con rutinas, estamos ayudándole a que sus niveles de alerta por lo novedoso disminuyan, y el mundo se convierta en un lugar con actividades ‘esperables’, que pueda explorar sin temor. Al ser un adulto mantendrá ese hábito tomado desde pequeño, y podrá seguir percibiendo el mundo como un lugar ‘seguro’ para explorar, y sobre todo, para vivir”.

Un estudio de la Unicef, Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia asegura que un ambiente sin orden, sin organización, ni rutinas claras, provoca en el niño o la niña irritación e inseguridad, pues nunca sabe lo que va a pasar, ni cuándo sus necesidades serán satisfechas. Además, cuando los padres establecen pautas y reglas claras de conducta, las explican y son capaces de persuadir al niño o niña a comportarse correctamente, sus hijos tienden a ser más independientes y responsables.

La doctora María Camila Mejía, psicóloga clínica experta en intervención en Primera Infancia, valora aún más la importancia de las rutinas en los primeros dos años de vida. “Cuando la mamá empieza a saber que a su hijo le da hambre cada dos horas, después se duerme, y al despertar toca cambiarle el pañal, y siempre respeta esa rutina, el bebé empieza a recibir información sensorial: cómo lo tocan, cómo se siente que lo abracen, y todo eso les va dando seguridad afectiva, porque saben qué esperar cada dos horas, saben qué sigue después de comer o después de dormirse”.


¿Qué rutinas debes motivar en tus hijos?

Para que tus hijos adquieran buenas rutinas, ambas expertas coinciden en que es el ejemplo lo que lo hace posible, es decir, que tú adquieras los hábitos que intentas que el pequeño haga suyos, por lo tanto, al momento de iniciar o llevar a cabo la rutina de tu hijo, estas cumpliendo la tuya propia, lo que además también ayudará a que tu día sea más ordenado y haya tiempo para todo.

Para la psicóloga Escobar Flórez, esa enseñanza se debe iniciar con hábitos que estén relacionados a la higiene personal: “lavado de dientes, hora del baño, lavado de manos antes de las comidas y después de ir al baño, y a medida que vayan creciendo es recomendable incentivarlos al arreglo de su cama, su habitación, su ropa, colocar las prendas sucias en la cesta y las limpias en las gavetas; es importante incluir quehaceres del bien común como cambiar el agua al perro, regar las flores del jardín, llevar los platos a la cocina”.

No hay que olvidar que son niños, y que la forma más fácil que de aprendan algo nuevo o se concentren fácilmente es mediante la diversión, o el juego, en un comienzo. Los incentivos también pueden ayudar mucho. “No es darles un premio cada vez que hacen algo, sino, por ejemplo, tener un sistema de ‘chulitos’ en una cartelera, donde cada vez que se laven los dientes a la hora que es, le pongas uno, y cuando tengan cierto número de ‘chulitos’ al fin de dos semanas, invitarlos a un helado o al parque.

Es importante que esos ‘premios’ sean planes familiares, y no un juguete o un objeto, porque no queremos que aprendan a que hay que hacer las cosas por una gratificación material, sino porque hay que hacerlas”, señala la doctora Mejía.

Finalmente, y pese a la necesidad de que los niños se sientan seguros en sus primeros años de vida para motivar su exploración del mundo, las rutinas no pueden exceder la rigurosidad, pues aunque hay muchas situaciones que podemos predecir y controlar, hay una infinidad más que no.

El desafío que representa la novedad, aquello que se sale de nuestra rutina, prepara niños capaces de resolver problemas con espontaneidad y creatividad. Como suele ser usual en el proceso de crianza, la clave está en encontrar el equilibrio y en tener paciencia en la implementación de rutinas. Recuerda que todo lleva un proceso y debe existir un tiempo para el aprendizaje y la práctica.