El planeta: hogar para cuidar / Editorial

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Por: Claudia Cerón Coral
agosto 03 de 2015 , 11:57 p.m.

Pensar ahora que el tema del medio ambiente, su cuidado o la responsabilidad sobre el manejo adecuado de nuestros recursos es un asunto de familias en la onda naturista, sacada de las películas de la década de los sesenta, es un mito. Nuestra realidad como habitantes del planeta es otra, y la responsabilidad como padres de familia y forjadores de conciencia también.

Esta nueva era es distinta. Es la hora y el momento de asumir que cada acción deja una huella en la Tierra, pero no una filantrópica o romántica: ¡no!, deja una huella de carbono. Esto significa que un viaje, un pañal, una llave abierta, una luz encendida, una construcción más, el uso indiscriminado del plástico, la mala disposición de basuras, entre otras muchas actividades, tienen un impacto propio sobre el planeta, que no es otro sitio que el lugar en donde habitarán nuestros hijos y sus descendientes.

Por eso eso, pensar en enseñar el amor por la naturaleza no es un asunto de locos. Al contrario, es la forma más responsable de asumir que como familia y como padres estamos en la obligación de mostrarles que los recursos no son eternos ni renovables, que el agua se agota (que muchos niños en este país saben qué es vivir sin ella), que cada vez más nuestros pequeños tendrán que aprender a amar la naturaleza, a respetarla para que puedan disfrutar de estos con responsabilidad.

Por eso, además de inculcar valores, de proveer a nuestros hijos de las cosas materiales o emocionales que necesitan para crecer bien, también debemos desarrollar, en familia, la conciencia del buen uso de los recursos que nos provee la naturaleza. La más importante: tomar conciencia de que este es nuestro ‘gran’ hogar y que lo debemos cuidar. A ello dedicamos nuestro especial.