Seis razones para no gritar a tus hijos

Esta práctica errónea en la crianza puede afectar gravemente a tus pequeños. Te contamos por qué. 

Gritos papá e hijo

Los gritos, en vez de disciplinar, empeoran los problemas de conducta.

Foto:

123RF

Por: ABCdelbebe.com
octubre 13 de 2017 , 04:38 p.m.

Si tienes niños pequeños, es muy probable que alguna vez hayas perdido los estribos y los hayas gritado. A muchos padres se les agota la paciencia y recurren a esta conducta para imponer su autoridad y hacer que sus hijos obedezcan, otros suben la voz cuando sienten rabia y frustración ante la repetición sin efecto de la misma orden. y algunos, lo ven como la única manera de hacerse escuchar.

Lo cierto es que, aunque logres llamar la atención de tu hijo con un grito, hacer que detenga el comportamiento que te sacó de quicio y que te obedezca en ese instante, a la larga esta manera de educar genera consecuencias negativas para el desarrollo del pequeño. ¿Por qué?

“Gritar entrena a nuestros hijos a no escuchar. Cuanto más usamos los gritos, más los entrenamos y más nos costará que obedezcan sin necesidad de subir la voz”, señala la doctora Mireia Navarro Vera, directora y fundadora del Centro de Psicología y Logopedia de España.

A su vez, varios investigadores y expertos en el tema han determinado que los gritos, en vez de disciplinar, empeoran los problemas de conducta y hacen que los niños se comporten de manera más destructiva.

Por ello, la psicóloga Navarro te da seis razones por las que no debes gritar a tus hijos:

  • Gritar ‘ensordece’ a los niños: Cualquier explicación o aprendizaje que quieras darles a punta de gritos será inútil. Nadie, después de una interacción negativa, está dispuesto a escuchar con verdadera atención y con ganas de aprender y mejorar. 
  • Gritar no ayuda a gestionar las emociones: Los padres son el mejor ejemplo de comportamiento para los niños. Así que si tus hijos oyen gritos, aprenden a gritar. Cuando perdemos el control y gritamos, en realidad les estamos enseñando a gestionar la ira y la rabia con agresividad. De ahí que en algunos años tus pequeños probablemente sean adolescentes explosivos que gritan y pierden el control al no conseguir manejar la carga de emociones propia de esa edad.
  • Enseña a tus hijos a autocontrolarse desde muy pequeños: animarlos a que hablen abiertamente de sus sentimientos, les ayudará a encontrar respuestas más adecuadas a la ira. No podemos pedirle a un niño que se comporte bien, que sepa lidiar con la frustración y que controle sus emociones si nosotros mismos no sabemos hacerlo.
  • Gritar asusta a los niños: Ellos sienten miedo al principio y después rabia e impotencia. “¿Es miedo lo que queremos que sientan nuestros hijos? Seguro que no, nuestra intención cuando gritamos es que obedezcan,  que nos respeten, etc… pero no queremos provocarles miedo. Por lo tanto, con nuestra actitud no conseguimos el efecto que queremos: el respeto se gana respetando, la obediencia se gana con paciencia, los aprendizajes requieren un tiempo y un esfuerzo", aconseja Navarro Vera.
  • Gritar los aleja: Cada vez que gritas a tus hijos no solo pierdes autoridad positiva y respeto sino también la posibilidad de comunicarte con ellos: los gritos generan distancia, frialdad y malestar emocional. Además, esta conducta causa estados de nerviosismo y estrés en los niños que afectan su desarrollo afectivo y social.
  • Los gritos deterioran la autoestima de los niños: De acuerdo con el psicólogo Ramón Soler, terapeuta y especialista en ayudar a las familias a educar sin violencia, el constante empleo del grito conlleva al deterioro de la autoestima del niño.


“Los gritos van minando poco a poco su autoestima y su autoconfianza y ni hablar si además se utilizan insultos no dejan secuelas físicas, pero sí psicológicas y emocionales